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martes, 7 de junio de 2011

Estudian cómo gestionar el regadío en la cuenca del Guadalquivir



La superficie de cultivos de regadío en la cuenca del Guadalquivir es actualmente de más de 800.000 hectáreas y no debería aumentar si se quiere garantizar la sostenibilidad de este sistema. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio publicado en la revista Water Resources Management y del que son autores Pilar Montesinos, Emilio Camacho y Blanca Campos y Juan Antonio Rodríguez, investigadores de la Universidad de Córdoba.

El artículo es en realidad un detallado análisis del agua de riego de la cuenca que, además de servir de base a los estudios de carácter nacional que habitualmente se realizan para computar lo que se conoce como agua virtual (volumen de agua necesario para producir un bien), supone una herramienta eficaz de la que partir para plantear soluciones a la gestión del agua. En este sentido, el estudio ya apunta algunas recomendaciones como la redistribución espacial de los principales cultivos de regadío en función de sus necesidades hídricas, eficiencia y productividad hídrica, con el fin de maximizar la rentabilidad agrícola y ahorrar un bien en ocasiones escasos en Andalucía: el agua. Esa redistribución debería ir además acompañada de un estudio pormenorizado de la productividad del riego en los diferentes tipos de olivar. Montesinos es bastante clara en este sentido: “no es lo mismo el riego en campiña, que en la sierra, donde las pendientes y las condiciones del suelo no favorecen la productividad”.

En la cuenca del Guadalquivir, aproximadamente la mitad de la superficie de regadío está dedicado en la actualidad a un cultivo que durante siglos fue de secano: el olivar. El aumento de la productividad del olivar podría llevar a una disminución de las disponibilidades de agua para otros cultivos. Por eso, el estudio de los investigadores de la UCO propone aplicar criterios científicos y de eficacia para lograr el equilibrio necesario entre productividad agrícola y sostenibilidad ambiental.

Fuente: Universidad de Córdoba.

Planeta humano - Océanos (2)






Live your life as if you are the only example for those around you and your actions are rule of law for them to follow! Do the best you can to leave a positive mark where you pass, you can be the best!

May we all share knowledge, develop our civilization and prosper! Always strive to improve yourself as a person and also raise the general well-being of those around you!

Fuente: BBC

domingo, 5 de junio de 2011

Planeta Humano - Oceanos (1)





Live your life as if you are the only example for those around you and your actions are rule of law for them to follow! Do the best you can to leave a positive mark where you pass, you can be the best!

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Fuente: BBC

La alergia: una epidemia del siglo XXI







¿Quién no convive con alguien alérgico hoy en día? La alergia es una enfermedad inmunológica que afecta a países desarrollados. La identificación de los alérgenos que la inducen y la incorporación de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas mitigarán los efectos de esta enfermedad, que reduce la calidad de vida del paciente y provoca un alto absentismo laboral.

La alergia es una alteración del sistema inmunológico producida por una enorme variedad de sustancias, tanto biológicas como sintéticas, siendo los pólenes, alimentos, ácaros, epitelios de animales, venenos de insecto, látex y fármacos diversos, las fuentes de sensibilización más frecuentes (Fig. 1). Mediante inhalación, ingestión, inyección e incluso contacto, estas sustancias son capaces de atravesar las barreras físicas -mucosas, epidermis- de nuestro organismo y alcanzar los centros neurálgicos del sistema inmunológico. Los antígenos (alérgenos) que provocan estas respuestas anómalas son proteínas o glicoproteínas o compuestos de síntesis, inocuos para un alto porcentaje de la población, pero que provocan en el alérgico una reacción de hipersensibilidad mediada por una clase minoritaria de inmunoglobulinas, las IgE. El contacto reiterado de un mismo alérgeno con las IgEs en la superficie de unas células especializadas (mastocitos y basófilos) desencadena un variado y molesto repertorio de síntomas como rinitis, conjuntivitis, asma, diarrea y, en casos extremos, un shock anafiláctico (1).

Durante las próximas décadas convivir con la alergia va a ser una tarea habitual para gran parte de la población mundial. El ritmo actual de crecimiento de la incidencia de esta enfermedad hace prever que el 50% de los habitantes de los países industrializados se verán afectados en la década de los 40. Aquellos países más desarrollados, donde los umbrales de higiene son elevados y donde existen fármacos frente a enfermedades ancestrales, serán sus víctimas propicias.

¿Qué fuentes biológicas afectan en mayor medida a la población española susceptible? En primer lugar, los pólenes (2), que originan verdaderos estragos entre la población en determinadas épocas del año. Pólenes como los del olivo, un árbol íntimamente ligado a nuestra cultura. Los de gramíneas o de Cupresáceas como las arizónicas, cada vez más abundantes en nuestros campos y jardines. También la Salsola, ese arbusto que rueda por los escenarios de tantas películas del Oeste, y que ahora abunda en las zonas devastadas por la cada vez más recurrente sequía. En segundo lugar, la alergia alimentaria, que es especialmente grave por los síntomas que desencadena, por su especial incidencia entre la población infantil, y por la presencia oculta de alérgenos en alimentos envasados (3). Por último, los fármacos producen alergias que comprometen a una parte de la población que es tratada, muchas veces sin otras alternativas, con dichos compuestos.

Las alergias ocupacionales surgen asociadas a actividades laborales concretas. Cada vez es mayor el porcentaje de trabajadores que las desarrollan frente a materiales con los que están en contacto permanentemente. Por ejemplo, los panaderos y las harinas, los pintores y los disolventes, los trabajadores de almazaras y las aceitunas (4) o el personal sanitario y el látex. Surge así una alergia que puede llegar a incapacitar al individuo para el desarrollo de su tarea profesional y que constituye un gran problema sanitario que implica importantes pérdidas socio-económicas.

En el caso de la alergia el principal tratamiento curativo se lleva a cabo desde hace 100 años. Consiste en inyectar periódicamente al paciente extractos de fuentes alergénicas con el fin de lograr su desensibilización gradual. Esos tratamientos son mejorables pues originan frecuentes reacciones adversas y nuevas sensibilizaciones a otros componentes del extracto. En la actualidad, uno de los objetivos prioritarios de investigación es la obtención de una colección de alérgenos purificados de cada fuente biológica para poder realizar el diagnóstico y posterior tratamiento de una forma más segura y eficaz. Este panel mínimo de proteínas, apenas un 0.02% del total de todas las presentes en los extractos, puede suponer a veces más de veinte moléculas diferentes cuya identificación y caracterización es imprescindible a la hora de reemplazarlos. Las técnicas de ingeniería genética han permitido optimizar la producción de estos alérgenos (5), a veces tan escasos en los materiales de los que proceden, mediante su síntesis a gran escala en bacterias y levaduras. La manipulación de sus genes permite además obtener variantes con efectos alergénicos atenuados que puedan funcionar como vacunas, similares a las empleadas contra infecciones bacterianas o víricas.

Es además aceptado que con los métodos convencionales utilizados habitualmente en las consultas médicas se produce un alto porcentaje de diagnósticos erróneos. Uno de los principales motivos es la reactividad cruzada que se produce por la presencia de epítopos comunes en fuentes biológicas de muy diverso origen, lo cual provoca polisensibilizaciones en los pacientes. El diagnóstico molecular (6) realizado a partir de alérgenos puros permitirá prescribir vacunas mucho más sencillas y seguras que las empleadas en la actualidad. Por esta razón, las empresas farmacéuticas han iniciado una carrera para obtener esas proteínas que les permitan realizar un eficaz diagnóstico clínico.

Aunque esté todavía por llegar un tratamiento personalizado de cada paciente, la identificación precisa del agente causante mediante un buen diagnóstico, la investigación de nuevas vías y formatos de administración de las vacunas, y un profundo análisis de los mecanismos celulares que se producen en respuesta a estos tratamientos, mejorarán sin duda la calidad de vida de estos enfermos que, en breve, serán multitud.

REFERENCIAS
1. Gould HJ & Sutton BJ (2008) "IgE in allergy and asthma today". Nature Reviews:Immunology 8:205-217.
2. Pomés A & Villalba M. (2007) "Alérgenos" En: Tratado de alergología I. Pelaez A & Dávila IJ Ed. SEAIC, pp 3-26.
3. Boyce JA, Assa'ad A, Burks AW et al. (2010) "Guidelines for the diagnosis and management of food allergy in the United States: report of the NIAID-sponsored expert panel". J Allergy Clin Immunol. 126(6 Suppl):S1-58.
4. Palomares O, Alcántara M, Quiralte J, Villalba M, Garzón F, Rodríguez R. (2008) "Airway disease and thaumatin-like protein in an olive-oil mill worker" N Engl J Med. 20;358(12):1306-8.
5. Valenta R, Ferreira F, Focke-Tejkl M, et al. (2010) "From allergen genes to allergy vaccines" Annu Rev Immunol. 28:211-41.
6. Barber D, de la Torre F, Feo F, et al. (2008) "Understanding patient sensitization profiles in complex pollen areas: a molecular epidemiological study". Allergy 63:1550-8.

Fuente: Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular.

Moons like Earth's could be more common than we thought



By Jason Palmer
Science and technology reporter, BBC News


About one in 10 rocky planets around stars like our Sun may host a moon proportionally as large as Earth's, researchers say.

Our Moon is disproportionately large - more than a quarter of Earth's diameter - a situation once thought to be rare.

Using computer simulations of planet formation, researchers have now shown that the grand impacts that resulted in our Moon may in fact be common.

The result may also help identify other planets that are hospitable to life.

A report outlining the results will be published in Icarus.

Last year, researchers from the University of Zurich's Institute of Theoretical Physics in Switzerland and Ryuja Morishima of the Laboratory for Atmospheric and Space Physics at the University of Colorado in the US undertook a series of simulations to look at the way planets form from gas and smaller chunks of rock called planetesimals.

Our own moon is widely thought to have formed early in the Earth's history when a Mars-sized planet slammed into the Earth, resulting in a disc of molten material encircling the Earth which in time coalesced into the Moon as we know it.

The team used the results from their initial study as the input to a further "N-body simulation" to find out the likelihood that large-scale impact events could form large satellites in the same way.

Their results showed that there is about a one in 12 chance of generating a system comprising a planet more than half the Earth's mass and a moon with more than half that of our Moon (taking into account the errors in the simulation, the full range of probabilities was between one in 45 and one in four).

Stabilising influence

Sebastian Elser of the University of Zurich said the new estimates for the likelihood of Moon-sized satellites could inform the hunt for extrasolar planets.

Such large moons can confuse the measurements that spot the planets, and knowing that large satellites may be common could make the measurements easier.

Also, our Moon has served to stabilise the tilt of the Earth's axis - or its obliquity - which could otherwise have varied drastically over relatively short time scales. That in turn would wreak drastic changes to the way heat from the Sun is distributed around the planet.

It thus can be said that the Moon's presence made a more stable environment in which life could evolve, Mr Elser said.

"Checking for the possibility of an obliquity-stabilising moon is a good thing if you're trying to find out how many habitable worlds are out there in the galaxy," he told BBC News. "But it's surely not the only one and not the most important."

Eiichiro Kokubo is a planet formation expert who has published widely on the mechanics behind the development of both the planets in our Solar System and the Moon.

He called the result an "interesting estimate" but cautioned that there are several as-yet unknown parameters "which greatly affect lunar formation and evolution and thus the probability of hosting a large moon".

He told BBC News that, for example, it is still impossible to put numbers to the effects of a planet's initial spin before impact, or how the disc of material is formed and evolves after it.

"I think we should take the paper as a trial calculation based on what we know about formation of terrestrial planets and moons today," he said.

Fuente: BBC

jueves, 2 de junio de 2011

Nuevas propiedades del agua confinada a bajas temperaturas


Según un estudio liderado por el investigador Giancarlo Franzese, de la Universidad de Barcelona, y publicado en la revista Physical Review Letters, el nanoconfinamiento hidrofóbico puede modificar la termodinámica del agua a muy bajas temperaturas. Este resultado puede tener aplicaciones en campos relacionados con la conservación a temperaturas criogénicas, del orden de -100 ºC, como en el caso de la preservación de células madre, sangre o alimentos. En este estudio, encabezado por el profesor del Departamento de Física Fundamental de la UB Giancarlo Franzese, han participado investigadores de la Universidad de Boston y la Universidad Técnica de Berlín.

El agua es un fluido con un comportamiento atípico. Una de sus características particulares es que su capacidad calorífica aumenta al enfriarse, y este comportamiento anómalo es el que nos permite, por ejemplo, regular la temperatura de nuestro cuerpo. Además, cuando el agua se sobreenfría ―es decir, cuando permanece en estado líquido aunque su temperatura esté por debajo de su punto de congelación―, las anomalías aumentan. Este comportamiento ha alimentado un intenso debate científico en los últimos veinte años, y podría darnos la clave para entender por qué el agua es tan diferente del resto de líquidos y por qué es tan importante para los organismos biológicos.


Desde un punto de vista técnico, las observaciones directas del agua sobreenfriada son complicadas, por lo que los investigadores recurren al nanoconfinamiento. Mediante el método Monte Carlo de simulación matemática, en este trabajo los investigadores han estudiado una capa de agua de cerca de un nanómetro de alto ―aproximadamente el equivalente al diámetro de tres moléculas de agua―, confinada entre dos placas hidrofóbicas. Posteriormente, han añadido nanopartículas hidrofóbicas a la capa de agua en posiciones al azar con el objetivo de generar nanocanales de tamaño variable.

Como resultado de este proceso se ha observado una fuerte disminución de las fluctuaciones termodinámicas, relacionadas con la compresibilidad, el coeficiente de expansión térmica y el calor específico. Esta disminución ocurre a todas las presiones y, a presiones del orden de 180 MPa, llega a ser de casi el 99 % para una concentración de nanopartículas del 25 % en volumen. También se ha determinado que la disminución sigue siendo de casi el 90 % para una concentración diez veces más baja.

Según Giancarlo Franzese, estos resultados implican que el comportamiento termodinámico del agua confinada en nanocanales hidrofóbicos es muy diferente del comportamiento del agua sin confinamiento, incluso en relación con la posible presencia de más de una fase líquida dentro de estos rangos de temperaturas y presiones.

Referencia del artículo
Strekalova, Elena G.; Mazza, Marco G.; Stanley, H. Eugene y Franzese, Giancarlo. «Large Decrease of Fluctuations for Supercooled Water in Hydrophobic Nanoconfinement», Physical Review Letters, 106, 145701 (2011).

Blanqueando el papel con una proteína



Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid estudia cómo hacer más estable térmica y químicamente a la xilanasa, una proteína de potencial importancia biotecnológica en el blanqueamiento del papel.


¿Cuando utilizamos una hoja de papel no pensamos en el proceso de fabricación del mismo, salvo en lo relativo a la materia prima de la que procede, la madera, experimentando una vaga sensación de contribuir a deforestar el planeta, para desecharla a continuación. Solemos preferir que el papel sea blanco, pero no pensamos en las consecuencias que el blanqueamiento de la pasta de papel tiene para el medio ambiente.

La pasta de papel contiene celulosa, hemicelulosa y lignina siendo la lignina la responsable de su color marrón oscuro. Su blanqueamiento químico tradicional combina un pretratamiento con álcali con un preblanqueamiento con oxígeno resultando una pasta de papel amarillenta. El blanqueo definitivo se realiza con productos químicos que pueden generar residuos organoclorados muy tóxicos, lo que lleva a las fábricas de papel a efectuar tratamiento de vertidos.

En la pasta de papel, la lignina se encuentra anclada a la hemicelulosa, por lo que si eliminamos esta, la lignina se desprende de la pasta con facilidad y al necesitarse menos agentes químicos para blanquearla, disminuye la toxicidad de los vertidos. Nuestro objetivo es quitarle ese anclaje a la lignina y para hacerlo hay que conseguir degradar el xilano, que es el componente mayoritario de la hemicelulosa. La clave está en una proteína: la xilanasa.

Pero ¿cómo obtenemos la xilanasa? La historia se remonta a 1944, cuando la investigadora del ejército de los Estados Unidos, Mary Mandels, aisló el hongo filamentoso Trichoderma reesei de los uniformes de los soldados destinados en las islas Salomón, que se llenaban de agujeros. Los uniformes eran de algodón (celulosa prácticamente pura) y el hongo crecía a base de fabricar unas proteínas, las celulasas, con las que “digería” los uniformes. En la década de los 80 se envió una muestra de un mutante de este hongo hiperproductor de celulasas (Trichoderma reesei QM 9414) a la Universidad Complutense de Madrid. Los departamentos de Bioquímica y de Ingeniería Química de la Facultad de Químicas comenzaron a estudiar las celulasas que producía el hongo cuando crecía, no sobre telas de algodón, sino sobre paja de trigo. Al sustituir el algodón por la paja se obtenía el hongo y al mismo tiempo se daba salida a los residuos agrícolas generados tras cosechar el trigo. Pero la utilización de paja presentaba una ventaja adicional ya que además de celulosa, contiene xilano y el hongo producía xilanasa para digerirlo. Este hecho nos ha permitido dar un golpe de timón en la década actual y comenzar a obtener la xilanasa en el departamento de Bioquímica bajo la dirección de la Dra. Pilar Estrada. Puesto que la utilización industrial de la xilanasa se hace complementando los procesos químicos tradicionales, la xilanasa debe funcionar a temperaturas altas y en medios que la inactivan. Nuestros estudios se centran en su estabilización buscando aditivos que la hagan más estable a temperaturas altas, como los polialcoholes (xilitol, sorbitol, etc.) y más resistente a productos químicos agresivos.

Además del blanqueamiento de la pasta de papel, la xilanasa favorece la digestibilidad de los piensos animales al reducir su viscosidad, aumenta el volumen del pan al hacer que la harina sea más ligera y el pan más blando, elimina el aspecto fangoso de la cerveza al disminuir su viscosidad y clarifica los zumos de frutas por el mismo motivo. Finalmente, su utilización en la industria textil para blanquear las fibras permite reducir el tratamiento químico convencional y disminuir los vertidos tóxicos. Por todo esto, la xilanasa es, hoy en día, una de las proteínas más interesantes desde el punto de vista industrial y nuestros estudios sobre su estabilidad química y térmica contribuirán a mejorar sus aplicaciones biotecnológicas y por tanto a preservar el medioambiente.

Esta noticia ha sido merecedora de uno de los premios en la modalidad de noticia científica del III Concurso de Divulgación Científica de la Universidad Complutense de Madrid (2010).

Fuente: Universidad Complutense de Madrid

Así era el margen del Ebro hace seis millones de años


Un equipo de investigación español, gracias a la tecnología sísmica de reflexión 3D, ha logrado por primera vez cartografiar los elementos geomorfológicos de la cuenca de hace entre 5 y 6 millones de años. Las imágenes obtenidas demuestran que la superficie analizada se encuentra en la actualidad a 2,5 o 3 kilómetros de profundidad bajo el fondo marino.

“Los resultados aportan luz sobre la manera en la que se produjo la bajada del nivel del mar durante el Mesiniense (hace entre 5,33 y 6 millones de años) e implican que la inundación posterior del margen fue extremadamente rápida”, señala a SINC Roger Urgeles, autor principal e investigador en el departamento de Geología Marina del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC).

El estudio, que se ha publicado en Basin Research, se basó en la tecnología sísmica de reflexión 3D en un bloque de 2.700 km² en el margen continental del Ebro. Gracias a esta técnica, los investigadores pudieron ver con gran detalle la morfología del margen continental de hace seis millones de años y cartografiar su red de drenaje, su línea de costa y sus valles fluviales, canales, meandros y terrazas.

Según Urgeles, en las imágenes obtenidas se aprecia que el río Ebro de hace seis millones de años erosionó e incidió hasta 1.300 metros en el margen continental. “Las simulaciones numéricas de transporte fluvial y evolución del drenaje demuestran que el Ebro mesiniense tenía unas dimensiones y una cuenca de drenaje similar a la del Ebro actual”, destaca el experto.

Para los investigadores, el periodo estudiado es “muy particular” en el Mediterráneo porque al cerrarse el Estrecho de Gibraltar el nivel del mar en la cuenca bajó de forma “dramática” y expuso los márgenes continentales a los agentes atmosféricos.

El análisis cuantitativo permitió al equipo de científicos determinar la profundidad real a la que se encontraba esta zona del margen continental durante el Mesiniense. Para ello, se restituyó la posición de la línea de costa mesiniense identificada en los datos sísmicos 3D, con técnicas que permiten sustraer los efectos de la subsidencia termal, la flexura de la corteza y el efecto de compactación de los sedimentos.

“La caída del nivel del mar en esa época y en esta parte de la cuenca mediterránea fue de unos 1.300 metros”, asegura Urgeles. Los resultados permiten también determinar la extensión de los cuerpos clásticos asociados a la bajada del nivel del mar. “Son por tanto de interés para la industria petrolera, puesto que estos cuerpos pueden actuar como reservorio de hidrocarburos”.

Tecnología 3D en exclusiva

La adquisición de datos con esta técnica geofísica –la sísmica de reflexión 3D– está “al alcance de muy pocos grupos de investigación en el mundo”, debido a los altos costes involucrados. Se emplea de forma casi exclusiva en el campo de la exploración petrolera. Estos datos permiten obtener un mapa del paleorrelieve terrestre con una calidad parecida a la de los datos que se obtienen de la superficie del planeta.

El equipo de investigador ha logrado así caracterizar la morfología de los estratos, y la de las discontinuidades. Comparado con las posibilidades de la sísmica de reflexión 2D, tradicionalmente utilizada en la academia, los científicos lo definen como un análisis “mucho más riguroso y detallado” de los procesos sedimentarios del pasado.

Este estudio se basa en un bloque de sísmica de reflexión 3D cedido por la empresa petrolera British Gas, junto con diagrafías (propiedades físicas de los sedimentos atravesados en un sondeo) de un pozo de tres kilómetros de profundidad cedido por esta empresa.

Fuente: Sinc.

How fish swim





There are fish tales and then there are fish tails. And a report from Harvard researchers in the current issue of the journal Biology Letters seems to demonstrate that previous theories about how bony fish move through the water were, well, just fish tales.

Scientists have long believed that sunfish, perch, trout, and other such bony fish propel themselves forward with the movement of their tails, while their dorsal and anal fins — the fins on their tops and bottoms — work primarily as stabilizers.
But using a new form of laser imaging device, Brooke Flammang and colleagues at Harvard’s Museum of Comparative Zoology (MCZ) have discovered that “the dorsal and the anal fin make a great contribution to the caudal [tail fin] wake,” and thus are additional propellers, and not just stabilizers.

Flammang’s group made this discovery with help from “a brand-new laser imaging device that allowed us to get an instantaneous three-dimensional view of the wake of a swimming fish.” Previous observations, she said, “have been made in two dimensions.”

Researchers used what Flammang called, with a laugh, “a treadmill for fish — it’s a giant Plexiglas tank with water circulated in one direction, and the fish moves at a speed controlled by the flow of the water.”

White plastic particles, “almost like a powder,” are put into the water, and then “cameras record laser illumination of particles in water” as the fish swims against the current in the tank so that researchers can observe and record the wake of the fish — “which tells us the direction of thrust and how thrust is produced,” said Flammang, a postdoctoral fellow in the laboratory of George Lauder, the Henry Bryant Bigelow Professor of Ichthyology in Harvard’s Department of Organismic and Evolutionary Biology and curator of ichthyology at the MCV. (Flammang was a graduate student when she and her group did the work.)

The new laser device provides a three-dimensional view of the fish’s movement, Flammang said. With the new system researchers are able to get the entire volume of water being moved in each of multiple sequential photographic images.

“We knew the dorsal and anal fins are very important for balance, and although a locomotory role was suspected, we have only now been able to show that they also play a big part in locomotion,” Flammang said.

Fuente: Harvard University.

La gran tormenta periódica de Saturno desvela sus secretos





Por primera vez se han podido medir las variaciones de temperatura, con el VLT europeo y la sonda 'Cassini''

Saturno es muy grande y está muy lejos. Una vez al año suyo, que equivale a 30 años terrestres, cuando se acerca la primavera en el hemisferio norte del planeta gigante, algo se agita bajo las nubes, provocando una dramática perturbación en todo el planeta. Cada vez que esto sucede suele haber aumentado espectacularmente la capacidad de los observatorios astronómicos para estudiar el fenómeno y eso es lo que ha pasado ahora. El Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) unió fuerzas con la sonda Cassini de NASA, para observar, con un nivel de detalle nunca antes alcanzado, la singular tormenta, cuyo vórtice alcanzó los 5.000 kilómetros de diámetro. El nuevo estudio, realizado por un equipo internacional de astrónomos, entre ellos varios españoles, se ha publicado en la revista Science.

Es el sexto de estos grandes fenómenos detectada desde 1876, pero es la primera que ha podido ser estudiada en infrarrojo térmico -que permite ver las variaciones de temperatura en el interior de la tormenta en Saturno- y la primera observada por una sonda espacial. "El estudio de estas tormentas gigantescas, sin parangón en la Tierra, nos permite hacer controles y comprobar los modelos que usamos para la interpretación y predicción de fenómenos meteorológicos en nuestra propia atmósfera" señala Agustín Sánchez Lavega, experto en atmósferas planetarias. "En esta investigación hemos medido por primera los enormes cambios de temperatura de hasta 25 grados centígrados que la gigantesca tormenta ha producido por encima del techo de nubes que la hacen visible", añade La tormenta fue detectada en diciembre de 2010 por el instrumento de radio y plasma de la Cassini , en órbita alrededor del planeta, y astrónomos aficionados pudieron vigilar su evolución. Después fue estudiada en gran detalle usando la cámara infrarroja VISIR del VLTde ESO en Cerro Paranal, en Chile, en conjunto con observaciones obtenidas con el espectrómetro CIRS de la Cassini.

"Esta perturbación en el hemisferio norte de Saturno ha creado una gigantesca, violenta y compleja erupción de material brillante desde las nubes, que se ha esparcido hasta rodear todo el planeta", explica Leigh Fletcher (Universidad de Oxford, Reino Unido), autor principal del nuevo estudio. "Tener el VLT y Cassini investigando al mismo tiempo esta tormenta nos ofrece una gran oportunidad para poner las observaciones de Cassini en un contexto. Estudios previos de estas tormentas solo habían podido utilizar la luz reflejada del Sol, pero ahora, al observar la luz infrarroja térmica por primera vez, podemos revelar regiones ocultas de la atmósfera y medir los cambios realmente sustanciales en temperatura y vientos asociados con este evento".

La tormenta pudo haberse originado en las profundidades de las nubes de agua, donde un fenómeno parecido a las tormentas eléctricas desencadenó la creación de una gigantesca columna de convección:, esta masa de gas caliente se desplazó hacia arriba, empujando la normalmente serena atmósfera exterior de Saturno. Estas grandes perturbaciones interactúan con el viento que circula hacia el este y oeste, causando dramáticos cambios de temperatura en la parte superior de la atmósfera.

"Nuestras nuevas observaciones muestran que la tormenta tiene un efecto enorme en la atmósfera: transporta energía y material a través de grandes distancias, modifica los vientos atmosféricos -creando corrientes de material eyectado y torbellinos gigantes- y perturba el lento cambio de estaciones en Saturno", agrega Glenn Orton (Jet Propulsion Laboratory, Pasadena, Estados Unidos), otro integrante del equipo.

La nueva imagen obtenida por VISIR reveló unos fenómenos inesperados que fueron bautizados como faros estratosféricos. Se trata de cambios de temperatura muy fuertes en lo alto de la estratosfera de Saturno, entre 250 y 300 kilómetros sobre las nubes de la atmósfera baja, que muestran lo lejos que se extienden los efectos de la tormenta en la atmósfera. La temperatura en la estratósfera de Saturno es normalmente de menos 130 grados centígrados en esta época, pero las mediciones mostraron que los faros estaban entre 15 y 20 grados más calientes. Estos faros nunca antes habían sido detectados, por lo que los astrónomos no están seguros de si se trata de una característica común en este tipo de tormentas.

Fuente: El País.