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lunes, 16 de enero de 2012




Cheryl Hayashi estudia la seda de araña, uno de los materiales de mayor rendimiento de la naturaleza. Cada especie de araña puede producir hasta 7 tipos diferentes de seda. ¿Cómo lo hacen? Hayashi lo explica a nivel de ADN; luego nos muestra cómo este material superfuerte y superflexible puede inspirarnos. Fuente: TED, Ideas Worth Spreading.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Llanto por el Tigre





   




Por Caroline Alexander
Fotografías de Steve Winter


Parque Nacional Ranthambore, India.
Al alba, el bosque queda atrapado por la niebla. Sólo se distingue un corto tramo del camino de tierra roja. De pronto, del dorado fulgor del polvo y la luz neblinosa emerge una tigresa. Primero se detiene para frotarse el lado derecho de los bigotes contra un árbol junto al camino. Luego cruza la senda y se frota el lado izquierdo. Después se gira y nos contempla con una mirada de indiferencia absoluta.
Entonces, como cediendo a un impulso, alza las patas delanteras y se pone a arañar la corteza del árbol, mostrándonos su perfil, sus maravillosos flancos de una potencia evidente.
El tigre, Panthera tigris, el mayor de los grandes felinos, ha sido descrito con deferencia incluso por la terminología biológica con expresiones como «depredador alfa», «megafauna carismática», «especie bandera». Es uno de los carnívoros más temibles del planeta, y aun así, con su pelaje ámbar cruzado por llamaradas negras, es una de las criaturas más bellas que existen.

Fuente: National Geographic.

sábado, 27 de agosto de 2011

El investigador del MNCN Jaime Bosch participa en un estudio internacional sobre la enfermedad fúngica de los anfibios


El estudio se ha publicado en Frontiers in Zoology

En los últimos 30 años, unas 200 especies de anfibios han desaparecido por la quitridiomicosis, una infección producida por un hongo. La comunidad científica ha intentado luchar contra el patógeno, sin éxito. Ahora, un grupo internacional de investigadores, con participación española, ha revisado todas las técnicas para evitar los efectos de la enfermedad y las extinciones locales.

"Existen varias alternativas de mitigación de la quitridiomicosis más eficaces que intentar luchar contra la llegada del patógeno o erradicarlo del medio ambiente", asegura a SINC Jaime Bosch, investigador en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y coautor de los nuevos avances para controlar la infección que ha acabado con 200 especies de ranas, sapos y otros anfibios.Tras revisar todas las acciones actuales de mitigación -o con posibilidades de desarrollarse en un futuro próximo-, los investigadores han concluido que las nuevas estrategias, que se basan en el control de los niveles de infección por diferentes métodos, "podrían ser suficientes para evitar los brotes de la enfermedad y, por tanto, evitar gran parte de las extinciones locales", manifiesta Bosch.El estudio, que se ha publicado en Frontiers in Zoology, ha permitido analizar la dispersión, por mediación del ser humano, del hongo patógeno de anfibios (Batrachochytrium dendrobatidis). "Es un fenómeno prácticamente imparable en nuestro mundo globalizado", apunta el biólogo.

El hongo está implicado desde hace años en la extinción de poblaciones y especies de anfibios por todo el mundo. Sin embargo, hasta hace poco, la única forma efectiva para luchar contra la enfermedad parecía ser evitar su dispersión por un lado y, fundar colonias cautivas de las especies con mayor riesgo de desaparecer en su medio natural.

Una batalla por ganar en España

La investigación destaca varios experimentos locales que tratan de aplicar nuevas estrategias de mitigación de la enfermedad. El caso de España, en concreto el del Parque Natural de Peñalara (Madrid), es particularmente sonado por ser el primer brote de quitridiomicosis en Europa que llevó al sapo partero común (Alytes obstetricans) al borde de la extinción. En una de las pocas poblaciones que no llegó a extinguirse, por ejemplo, los renacuajos disminuyeron de 5.000 a 20 ejemplares.

Una de las pruebas piloto, dirigidas por Bosch, consiste en mantener a los renacuajos infectados en cautividad a más de 21 ºC, una temperatura mayor que la de sus condiciones ambientales. Los renacuajos se mantienen así hasta el momento de su metamorfosis, cuando vuelven a ser liberados, a pesar de que algunos den aún positivo en la infección. Desde 2009 y con una nueva terapia termal con baños de antifúngico itraconazol, el porcentaje de anfibios que sobreviven ha aumentado.

Sin embargo, la reinfección de animales tratados "es posible para ambos tratamientos", señala el investigador quien añade que "es demasiado pronto aún para recomendar su uso ante el riesgo de que Batrachochytrium dendrobatidis resista al itraconazol".

En 2008, la Comunidad de Madrid, el MNCN y el Fondo Durrell de Conservación de la Vida Salvaje también establecieron un programa de cría en cautividad para mantener algunas poblaciones en caso de extinción. Las futuras crías serán tolerantes (reducirán las consecuencias de la infección) o resistentes (capaces de resistir al patógeno), aunque los anfibios rescatados presenten de forma natural genes que confieren tolerancia.

Fuente primaria: Agencia SINC

Referencia bibliográfica:Woodhams, Douglas C.; Bosch, Jaime; Briggs, Cheryl J.; Cashins, Scott; Davis, Leyla R.; Lauer, Antje; Muths, Erin; Puschendorf, Robert; Schmidt, Benedikt R.; Sheafor, Brandon; Voyles, Jamie. "Mitigating amphibian disease: strategies to maintain wild populations and control chytridiomycosis" Frontiers in Zoology 8 Article Number: 8, 18 de abril de 2011.

Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales.

viernes, 12 de agosto de 2011

Científicos de la UCO prueban el dominio de las ciervas en la elección de pareja y estudian sus preferencias a la hora de decidirse por un macho



En un mes, el bramido de miles de ciervos inundará Andalucía. Desde las sierras de Jaén y de Córdoba hasta Doñana los machos se harán notar para llamar la atención de las hembras y hacerse con su propio harén. Septiembre es la época de celo, conocida popularmente como berrea, y el mes en el que el equipo de zoólogos que dirige el profesor Juan Carranza desde la Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas volverá al campo para continuar con sus experimentos. Un proyecto de investigación que pretende aportar todas las claves sobre los ritos de apareamiento de los ciervos y, lo más importante, la selección natural que preside la evolución de esta especie.

En lo que respecta a los primeros, hace años que este grupo de científicos, que estudia el comportamiento de los ciervos desde mediados de los años ochenta, probó que son las hembras quienes dirigen todo el ritual y en los bramidos de los machos buscan antes la seguridad y la comida –los machos son territoriales y ocupan por tanto las mejores zonas de pasto- que al compañero perfecto. Sin embargo, recientemente han comprobado algo que ha sorprendido a la comunidad científica: a la hora de la verdad, cuando buscan al padre de sus hijos, las ciervas no prefieren siempre al macho más fuerte, sino al más distinto a ellas, al que genéticamente se encuentre más alejado. Una elección que, según constataron los investigadores cordobeses, está también relacionada con el sexo de la cría que van a producir tras ese apareamiento, algo no comprobado aún en ninguna otra especie animal.

Explicando a Darwin

El análisis genético llevado a cabo por la Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas de la Universidad de Córdoba demostró que cuando una cierva elige al macho más fuerte aunque parecido a ella sus crías suelen ser machos fuertes a imagen y semejanza de sus padres. Esa “virilidad” es un valor si eres un ciervo que pretende dominar a los rivales, pero no sirve de nada si eres una cierva destinada a sacar adelante a un cervatillo cada año.

En el caso de las crías hembra, los científicos han comprobado que eran concebidas por padres radicalmente diferentes en su composición genética, lo que les garantiza unas cualidades fundamentales para sobrevivir y reproducirse como son la agilidad, la rapidez y, por supuesto, la fertilidad. Cualidades fruto de su riqueza genética.

Si las hembras del ciervo eligen por atracción de los polos opuestos (o por algo así como evitar el pecado del incesto) continúa siendo un misterio, que el equipo que dirige Juan Carranza pretende desvelar estudiando el comportamiento y las relaciones entre machos y hembras en condiciones más controladas en una finca de Ciudad Real y en el Parque Nacional de Doñana. Durante tres años, y gracias a un proyecto financiado por el Plan Nacional de Investigación, analizarán cómo las hembras eligen a sus compañeros, si en ello influyen olores, actitudes… y cuáles son los resultados. Tratarán de entender la evolución de una especie y averiguar si los resultados son extrapolables a otras cercanas como el gamo y aportar su granito de arena a la teoría de la selección sexual que describió Darwin .

Entretanto, cuando arrecie el calor, en septiembre los machos volverán a lucir “palmito” por las sierras.

Fuente: Universidad de Cordoba, Spain

Los tiburones visitan el Botánico este verano







Desde el 27 de julio hasta el 18 de septiembre, el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico, CSIC, alberga la exposición “A favor de los tiburones, un mar de esperanza”, que persigue cambiar la percepción del público sobre estas especies y explicar todas las amenazas a las que se encuentran expuestas y mostrar los proyectos de conservación que se desarrollan para protegerlo y conservarlo. La muestra cuenta con maquetas con reproducciones a escala real de especies como tintoreras o los tiburones tigre, blanco, martillo y toro, entre otros.

A través de proyecciones, pantallas y elementos gráficos también se abordarán temas como las campañas de conservación que se llevan a cabo en los diferentes continentes, los hábitats en los que están presentes los elasmobranquios; y las acciones concretas desarrolladas por CRAM para la protección de animales marinos.

La exposición trata de cambiar la percepción que el público tiene sobre los tiburones: de depredadores a víctimas. Para ello, cuenta como uno de sus principales atractivos la posibilidad de observar maquetas a escala real de especies de tiburones y rayas como la tintorera, el tiburón tigre, martillo, blanco y toro, entre otros.

“A favor de los tiburones, un mar de esperanza” ha sido producida por Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM), con la colaboración de Fundación Biodiversidad, con la participación de “la Caixa”, y logística a cargo de Fundación Seur. Ha visitado ya otras ciudades españolas y estará en Madrid hasta el 18 de septiembre.

Fuente: Real Jardín Botánico de Madrid.

domingo, 10 de julio de 2011

Cut calories, increase egg quality






A strategy that has been shown to reduce age-related health problems in several animal studies may also combat a major cause of age-associated infertility and birth defects.

Investigators from Harvard-affiliated Massachusetts General Hospital (MGH) have shown that restricting the caloric intake of adult female mice prevents a spectrum of abnormalities, such as extra or missing copies of chromosomes that arise more frequently in egg cells of aging female mammals. Their report appears in this week’s online Early Edition of the Proceedings of the National Academy of Sciences USA.

“We found that we could completely prevent, in a mouse model, essentially every aspect of the declining egg quality typical of older females,” says Jonathan Tilly, director of the Vincent Center for Reproductive Biology in the MGH Vincent Department of Obstetrics and Gynecology, who led the study. “We also identified a gene that can be manipulated to reproduce the effects of dietary caloric restriction and improve egg quality in aging animals fed a normal diet, which gives us clues that we may be able to alter this highly regulated process with compounds now being developed to mimic the effects of caloric restriction.”

Many studies have found that animals whose food intake is restricted but still sufficient to avoid malnutrition live longer and show fewer signs of aging than do animals given access to as much food as they want. The long-term effects of a caloric restriction (CR) diet in humans are being investigated in ongoing studies, but some health improvements, including reductions in cholesterol levels and other cardiovascular risk factors, have already been reported. An earlier study by Tilly’s group found that female mice maintained on a CR diet during most of their adulthood maintained their fertility into very advanced ages, even after being allowed to resume free feeding.

A key step in the development of reproductive cells — sperm and eggs — is a process called meiosis, in which sperm and egg cell precursors with two copies of each chromosome are divided into specialized reproductive cells with a single copy of each chromosome. When mature egg and sperm cells fuse, the resulting embryo has two copies of each chromosome, one from the male and one from the female. Meiosis-associated abnormalities, such as extra or missing copies of chromosomes, are more common in the eggs of aging animals and are responsible for a greater incidence of infertility, miscarriage, and birth defects such as Down syndrome, which is caused by an extra copy of chromosome 21.

Following up on their earlier finding on the impact of CR on fertility in mice, the MGH team took a closer look at metabolic factors that may underlie those results. They first followed two groups of female mice from young adulthood (3 months of age) to 1 year, an age when egg quality and fertility normally would be greatly diminished. One group was allowed to free-feed throughout adulthood, while the other was maintained on a CR diet for about seven months and returned to free-feeding for the last month of the study period. While the free-fed mice showed the expected age-related decline both in the number of egg cells released at ovulation and in how many of those eggs were mature and ready for fertilization, the eggs cells of the aged CR mice more closely resembled healthy eggs of young adult females during their prime reproductive life.

Analysis of chromosomes and other meiosis-related aspects of the egg cells revealed significant abnormalities in cells from aged free-fed mice, while egg cells of the aged CR mice showed no evidence of aging-associated abnormalities. Since the age-associated decline in egg cell quality has been associated with changes in the distribution throughout the cytoplasm of mitochondria — subcellular structures that provide cellular energy — the researchers looked at the effects of diet on those cellular power plants. Again, the age-associated changes seen in the free-fed mice — aggregation of mitochondria into clumps and a drop in levels of ATP, the metabolic fuel produced by mitochondria — were not seen in egg cells from the aged CR females.

While the mechanisms by which caloric restriction produces its effects are still being investigated, several of the metabolic pathways involve a regulator of DNA transcription called PGC-1α, which is known to modulate genes involved in controlling mitochondrial number and function. Tilly’s team also found that egg cells from female mice lacking a functional PGC-1α gene who were allowed to free-feed through adulthood maintained the same egg cell quality as seen in the CR mice. However, combining CR with PGC-1α inactivation did not increase the effects beyond those achieved separately, which suggests that the two approaches work in a common pathway.

“While most of the work in the field of caloric restriction has been done in mice and other laboratory animals, over the past few years a number of studies have shown that several of the health benefits reported in aging mice are also seen in monkeys and perhaps in human populations that have chosen to limit their caloric intake,” says Tilly, who is a professor of obstetrics, gynecology, and reproductive biology at Harvard Medical School.

“If we find a way to safely reproduce in humans the effects we see in this study — and even though this is a mouse study, we know these age-related egg cell defects are also seen in humans — we may be able both to improve a woman’s chance of getting pregnant and, for those who do need assisted reproductive technology, to improve the quality of the eggs we use to minimize if not eliminate the age-related increase in Down syndrome and other chromosomal disorders,” he adds.

The study was supported by a National Institutes of Health MERIT award and by grants from the Henry and Vivian Rosenberg Philanthropic Fund, the Sea Breeze Foundation, and Vincent Memorial Research Funds.

Fuente: Harvard University

martes, 14 de junio de 2011

The Secrets of Butterfly Wings



Gene search may unlock the mysteries of diversity


It’s a summer scene so common that we humans seldom stop to notice. A butterfly gingerly alights on a bush or a flower and unfolds its magnificent wings, revealing iridescent bands of blue.

For the Red-spotted Purple, one of New England’s prettiest butterflies, the display is a warning to hungry predators. Interested birds can see all they need to see to leave the butterfly alone.

In this case, however, predators are being duped; the Red-spotted Purple—Limenitis arthemis—is a gorgeous fake, a mimic that has co-opted the appearance of its toxic cousin, the Pipevine Swallowtail. How did such mimicry come about? How did one butterfly species so effectively usurp the warning signal of another?

Sean Mullen, a College of Arts & Sciences assistant professor of biology, is trying to find out. He and Harvard University evolutionary biologist Marcus Kronforst were awarded a $980,000 grant from the National Science Foundation in November 2010 to identify the specific genetic mutations responsible for mimetic wing pattern variation in three species of butterfly: Admirals (Limenitis), Swallowtails (Papilio), and Longwings (Heliconius).

There are approximately 18,000 species of butterflies on the planet, and Mullen says their wings are “some of the most diverse morphological appendages in the natural world.” Beyond their extraordinary beauty, wings play an important role in courtship, thermoregulation, predator avoidance, and, of course, locomotion.

This functional complexity belies a relatively simple two-dimensional structure. Butterfly wings are essentially a sheet of scales just one cell thick. Add this architectural simplicity to the fact that butterflies are easy to breed in a lab, he says, and they are a “phenomenal genetic model.”

Sometime in the last 200,000 years, the Red-spotted Purple (right, top) lost its stripes, literally, as a result of a genetic fluke. A butterfly emerged from its cocoon intact but, unlike the others in its Admiral family (below), it lacked the prominent white band through the middle of its wings.

Mullen points out that a wing pattern mutation such as this would typically cause a butterfly to stand out to its enemies. But this time the mutation offered an unforeseen advantage: the new, stripeless butterfly looked a lot like the Pipevine Swallowtail, whose poisonous effects were well known to predators.

“If you’re a bird, you learn quickly to avoid anything that’s big, black, with blue on the hind wings,” he says. The accidental mimic was thus blessed with a much greater chance of survival than its apparently nontoxic siblings, and consequently, with a greater chance that the fluke would become the norm.

Mullen and his team are making strides in their efforts to locate the mutation. They now know which chromosome (out of a possible 30) contains the gene that controls wing pattern. More specifically, they’ve identified which portion of that chromosome holds the answer.

“We have mapped one interval in the genome that we know the gene is in there somewhere,” he says. “It’s cool. It’s very cool.”

From here, Mullen will zero in even further. Using 1,000 butterfly genomes—many of the specially bred insects reside in his lab’s freezer—he will embark on a series of steps that combine genetic fine-mapping and next-generation DNA sequencing technology. Through this process, which, put simply, comes down to matching patterns, he will ultimately figure out which gene caused the butterfly’s appearance to change thousands of years ago.

Down the road, Mullen hopes we will know whether the wing patterns of all butterfly species are controlled by the same set of genes or by varying ones. In other words, does a common genetic architecture regulate the development of wing pattern or is it decided by several different architectures? The answer will help inform how scientists view the process of natural selection.

“Both outcomes would be really quite interesting,” Mullen says. One result would indicate predictability in evolution, he says, while the other would suggest flexibility.

If it turns out that all butterflies use the same set of core genes to establish wing pattern, that would imply a certain predictability in evolution. “You might expect, at the genetic level, that certain changes are going to produce certain shifts in appearance,” he says. “Predictable would be fantastic.”

If, on the other hand, very different genes control wing pattern, that would suggest evolutionary flexibility—that different genetic pathways can ultimately lead to the same changes in attributes.

“That would be exciting too,” says Mullen, “because it would suggest that the genomes of organisms are flexible enough that there are multiple solutions to common problems.”

Such knowledge will also have implications for larger issues, like genetic disease. “It’s important from our perspective as humans,” he says. “We’d like to know when we see a particular disease, is it going to be the same across all human populations?”

Mullen’s driving interest is understanding the history and origin of life and why it’s so varied. Studying the wing patterns of butterflies is one step toward unearthing answers to such larger questions. “You might actually be able to look at an entire group of organisms and begin to gain an understanding of why they’re so diverse and how they produce such amazing diversity,” he says. “That gets me really excited.”

Laura Davidson can be reached at ldavidso@bu.edu.

Fuente: Boston University.

sábado, 11 de junio de 2011

Gran Barrera de Arrecifes


A partir de pólipos diminutos se formó una maravilla: la Gran Barrera de Arrecifes de Australia. ¿Es posible que acabe desmoronándose?

Por Jennifer S. Holland
Fotografías de David Doubilet


Bajo la superficie del mar del Coral, donde se encuentra la Gran Barrera de arrecifes, los peces loro desgastan la roca con los dientes, los cangrejos cierran violentamente sus pinzas al disputarse los escondites, y un mero de 275 kilos hace pulsar la vejiga natatoria para anunciar su presencia. Tiburones y carángidos pasan como un destello. Los tentáculos de las anémonas tiemblan mecidos por el agua, y peces y camarones diminutos bailan frente a sus refugios. Todo lo que no se puede adherir a algo rígido es arrastrado y zarandeado por cada movimiento del mar.

La diversidad del arrecife es parte de su grandeza: 5.000 tipos de moluscos, 1.800 especies de peces, 125 clases de tiburones e innumerables organismos minúsculos. Pero el espectáculo más fascinante (y la principal razón de que el lugar sea Patrimonio de la Humanidad) es la vasta extensión coralina, desde corales asta de ciervo y corales en placa erosionados por las olas hasta rocas de sinuosas formas revestidas de protuberantes corales marrones, lustrosos como el cuero. Los corales blandos crecen sobre los du ros; las algas y las esponjas tiñen las rocas, y cada grieta alberga una criatura.
Desde hace millones de años, el tiempo, las mareas y la constante transformación del planeta han creado la Gran Barrera de Arrecifes, la han destruido y la han vuelto a formar, una y otra vez. Ahora, todos los factores que favorecen su crecimiento están cambiando a un ritmo que la Tierra nunca había conocido.




Occidente descubre el arrecife

Los europeos conocieron la Gran Barrera de Arrecifes de la mano del explorador británico James Cook. Una tarde de junio de 1770, el capitán Cook oyó el crujido de la madera contra la piedra. No podía imaginar que su barco había topado con la estructura viva más gigantesca de la Tierra: más de 26.000 kilómetros cuadrados de barreras e islas de coral que aparecen y desa parecen a lo largo de 2.300 kilómetros.

Los hombres de Cook exploraban las aguas costeras de la actual Queensland cuando su barco, el Endeavour, quedó atrapado en un laberinto. A poca profundidad bajo la superficie del mar, afiladas torres de coral desgarraban el casco de la nave. El capitán y sus hombres llegaron a duras penas hasta la desembocadura de un río, donde repararon el barco.

Miles de años antes de la llegada de los europeos, la región ya tenía una población aborigen. Culturalmente, los arrecifes son una parte importante del paisaje de los aborígenes australianos y de los nativos de las islas del estrecho de Torres, quienes durante generaciones los han recorrido en canoa, han pescado en ellos y han narrado historias sobre las criaturas que los habitan. Unos decenios después del encuentro de Cook con el coloso submarino, el cartógrafo inglés Matthew Flinders (quien también sufrió un par de contratiempos mientras intentaba recorrer los arrecifes) dio nombre a la formación, inspirado por su tamaño. Si los principales trozos del arrecife se extrajeran del mar y se dejaran secar, las rocas podrían cubrir toda la isla de Sicilia, y todavía sobraría coral.

Expansión y erosión

Esta formación colosal debe su existencia a unos organismos que por lo general no son más grandes que un grano de arroz. Los pólipos coralinos (los ladrillos que construyen los arrecifes) son minús culos animales coloniales que albergan en su interior algas simbiontes. Gracias a la fotosíntesis que efectúan las algas (transforman la luz en energía utilizable), los pólipos disponen de «combustible» para fabricar un revestimiento de carbonato de calcio. A medida que el envoltorio calizo de un pólipo se superpone al de otro, la colonia crece y se convierte en una especie de ciudad, a la que acuden otras formas de vida marina, que se instalan en el arrecife y lo extienden, ayudando a cementar todas sus piezas.

Cerca de la costa oriental de Australia se dan las condiciones idóneas para la construcción de esos muros de piedra. Los corales crecen especialmente bien en aguas someras, transparentes, turbulentas y con mucha luz para favorecer la fotosíntesis. Tras millones de generaciones de pólipos, el arrecife ya no es una única entidad, sino una amalgama de estructuras, tamaños y formas de vida determinados por su posición en el océano (la distancia a la costa, por ejemplo) y por las fuerzas que actúan sobre ellos, como las olas. Si nos alejamos lo suficiente de la costa, hasta donde el agua es más profunda y hay poca luz, ya no encontraremos arrecifes.

«En la Gran Barrera, los corales marcan la pauta de la vida de un extremo a otro», dice Charlie Veron, experto en corales y desde hace tiempo director científico del Instituto Australiano de Ciencias Marinas. Con más de 400 especies presentes en la región, «estructuran el entorno ambiental y son el hábitat para las otras especies de la zona». Las condiciones ideales de temperatura, transparencia y corrientes permiten que los corales en placa, por ejemplo, crezcan hasta 30 centímetros de diámetro al año. El arrecife también sufre una continua erosión, desgastado por las olas, la química del océano y los organismos que comen caliza. Esa desintegración es mucho más lenta que el constante proceso de construcción; aun así, hasta el 90% de la roca acaba disipándose en el agua y formando arena.

Las capas subyacentes a la delgada pátina viva del arrecife son, en términos geológicos, relativamente jóvenes, de menos de 10.000 años. Pero los orígenes del arrecife son mucho más antiguos. Hace unos 25 millones de años, cuando la actual Queensland derivó hacia aguas tropicales por el movimiento de la placa Indoaustraliana, dice Veron, las larvas de coral empezaron a dejarse arrastrar por las corrientes que circulaban hacia el sur desde el Indo-Pacífico y a fijarse donde podían. Poco a poco crecieron colonias rocosas y se extendieron por el lecho marino, rebosantes de la mayor diversidad de vida.



Un camino difícil

Desde que el arrecife se asentó por primera vez ha habido varias glaciaciones, las placas litosféricas han seguido moviéndose, y las condiciones oceánicas y at mosféricas han fluctuado considerablemente. El arrecife ha vivido muchos ciclos de expansión y erosión, de vaciamiento y reocupación, según el capricho de la naturaleza.

«La historia de la Gran Barrera es un catálogo de desastres», afirma Veron, causados por el caos planetario. Pero desastres de los que el arrecife siempre se ha recuperado. Hoy, nuevos desastres amenazan los corales, y las perspectivas de recuperación son muy inciertas. Según los científicos, el cambio relativamente rápido del clima mundial está siendo devastador para los arrecifes.

En los corales, el aumento de las temperaturas y la creciente exposición a los rayos ultravioleta del sol desencadenan una reacción denominada blanqueamiento, en la cual las algas de colores que viven en las células coralinas se vuelven tóxicas y son expulsadas por el pólipo, que se torna de color blanco. La proliferación de grandes algas sofoca después los corales supervivientes.

Los extensos episodios de blanqueamiento observados en la Gran Barrera y en otros arrecifes entre 1997 y 1998 se atribuyeron al fenómeno de El Niño, en un año especialmente severo, y a unas temperaturas récord en la superficie del mar (en algunos puntos más de 1,5 °C superiores a lo normal). El proceso se repitió en 2001 y de nuevo en 2005. Algunos expertos en corales advierten que hacia 2030 estos episodios destructivos tendrán lugar cada año.

El calor también se ha relacionado con el descenso en los últimos 60 años del fitoplancton, los organismos microscópicos que además de consumir gases de invernadero alimentan directa o indirectamente a casi toda la fauna marina. Los cambios del nivel del mar, en cualquier dirección, también tienen un impacto negativo, porque o exponen a demasiada luz solar a los corales de aguas someras (si baja el nivel) o los sofocan en aguas profundas, sin suficiente luz (si sube).

Otro motivo de preocupación son las recientes inundaciones en Australia, que liberaron sedimentos y aguas cargadas de productos tóxicos a los arrecifes de las costas de Queensland. Y luego está la acidificación del mar.

Los ecosistemas arrecifales de todo el planeta sufrieron un grave revés con cada una de las cinco extinciones masivas acaecidas en la Tierra, la primera de ellas hace unos 440 millones de años. Los gases de invernadero han alcanzado concentraciones elevadas en diversas ocasiones a lo largo de los milenios, y el biólogo Veron afirma que la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono durante períodos de intensa actividad volcánica fue seguramente uno de los factores decisivos en la aniquilación de los corales, sobre todo durante la extinción masiva más reciente, hace 65 millones de años. Entonces, los océanos absorbieron volúmenes cada vez mayores de ga ses de invernadero de la atmósfera, lo que causó un aumento de la acidez del mar. Con el tiempo, el descenso del pH (índice del nivel de acidez) impidió que las criaturas marinas construyeran sus conchas y esqueletos de carbonato de calcio.

En algunos mares la acidificación vuelve a estar presente. Los más vulnerables al efecto corrosivo de la acidez son los corales ramificados de crecimiento rápido y las importantes algas secretoras de calcio, que contribuyen a cimentar el arrecife. Cuanto más quebradizos son los «huesos» del arrecife, más los rompen y desgastan la acción del oleaje, las tormentas, las enfermedades, los contaminantes y otros factores de estrés.

En el pasado muchos corales se adaptaron a la cambiante acidez del océano, dice Veron, quien dibuja un panorama particularmente sombrío del futuro de la Gran Barrera. «La diferencia es que antes los cambios se producían a lo largo de mucho tiempo y los corales tenían millones de años para adaptarse.» El biólogo teme que las emisiones sin precedentes de CO₂ y compuestos de azufre y de nitrógeno procedentes de la industria, combinadas con la creciente liberación de metano a consecuencia de la fusión de los hielos del planeta, acaben con casi toda la vida de los arrecifes en 50 años. ¿Qué quedará? «Esqueletos coralinos bañados en un fango de algas», afirma.

Hacia el futuro Claro que para los dos millones de turistas que visitan cada año los arrecifes, la promesa de un paraíso submarino rebosante de vida se sigue cumpliendo. Pero los efectos ya son visibles para quien sabe buscarlos. La Gran Barrera tiene una cicatriz de tres kilómetros de largo causada por la colisión de un carguero chino de carbón en abril del año pasado. Otros encallamientos y varios vertidos de crudo han dañado el hábitat. Las plumas de sedimentos causadas por las inundaciones y los vertidos de nutrientes procedentes de la agricultura son sumamente perjudiciales para el ecosistema. Pero los australianos no piensan dejar morir los arrecifes sin una protesta nacional. El capitán del barco que me llevó a bucear lo expresó así: «Sin los arrecifes, aquí no hay nada más que una enorme cantidad de agua salada». Y añadió que, para Australia, «los arrecifes son un ser querido cuya pérdida resultaría demasiado dolorosa contemplar». También son cruciales desde el punto de vista económico: los turistas dejan en el país más de mil millones de dólares al año.

El reto que afrontan los científicos es mantener la salud del arrecife pese a la rapidez de los cambios. «Para reparar el motor de un coche hay que saber cómo funciona –dice Terry Hughes, biólogo marino de la Universidad James Cook–. Lo mismo puede decirse de los arrecifes.» Él y otros investigadores han estudiado el funcionamiento de estos ecosistemas para que las medidas de prevención sean realmente efectivas.

Prioritario en su lista de tareas es determinar en todo su alcance el impacto de la pesca excesiva. Tradicionalmente, los pescadores comerciales podían faenar en los arrecifes, incluso después de que 344.400 kilómetros cuadrados de hábitat oceánico fueran declarados parque marino en 1975. Pero la creciente preocupación suscitada por el volumen de las capturas hizo que en 2004 el gobierno australiano vetara todo tipo de pesca, incluida la deportiva, en una tercera parte de esa área, distribuida en zonas estratégicas. La recuperación biológica ha sido mayor y más rápida de lo esperado. Dos años después de la prohibición, la población de mero leopardo, por citar un ejemplo, se había duplicado en un arrecife antes sobreexplotado.
Por otra parte, sería importante averiguar por qué algunos corales son más resistentes que otros en tiempos de cambio.

«Sabemos que algunos arrecifes soportan condiciones más difíciles que otros –dice el ecólogo experto en corales Pe ter Mumby, de la Universidad de Queensland–. Estudiando las temperaturas del mar correspondientes a varias décadas, podemos localizar los corales mejor aclimatados al calor y centrar las medidas de conservación en esas zonas.» Mumby afirma que cuanto mejor conozcamos el proceso de recuperación de los corales después del blanqueamiento, y los puntos donde es más probable que crezcan nuevos pólipos, mejor podremos diseñar las áreas protegidas. Incluso Veron reconoce que la supervivencia de los corales es posible a largo plazo siempre que se detengan cuanto antes las amenazas contra los arrecifes.

La naturaleza tiene sus propios mecanismos de protección. Muchos constructores de arrecifes evolucionan a través de la hibridación, por la que diferentes especies mezclan sus genes. En el arrecife, cerca de un tercio de los corales se reproduce mediante un desove masivo anual. Durante esos episodios, hasta 35 especies en una misma zona del arrecife liberan simultáneamente pa quetes de huevos y esperma, lo que significa que millones de gametos de progenitores genéticamente diferentes se mezclan en una densa sopa formada en la superficie del mar. «Son condiciones muy favorables para la producción de híbridos –explica la bióloga marina Bette Willis, de la Universidad James Cook–. La hibridación puede ser el camino más rápido hacia la adaptación y la resistencia contra las enfermedades.»

De hecho, la lección que se extrae de todo esto es que pese a las importantes amenazas actuales, la Gran Barrera no se desmoronará fácilmente. Después de todo, ya ha sobrevivido antes a otros cambios catastróficos, y a su alrededor hay todo tipo de vida marina que contribuye a mantener en pie el arrecife. Estudios realizados en 2007 revelaron que allí donde prosperan los peces ramoneadores, también prosperan los corales, sobre todo en aguas contaminadas con un exceso de nutrientes. «Si eliminas a los herbívoros, por ejemplo por la pesca excesiva, las algas reemplazan a los corales», dice Hughes.

El visitante humano que llega a los arrecifes ve a los peces cumpliendo su labor vital. En la luz tamizada de la tarde, cerca del extremo norte de la barrera, colosales muros de coral se yerguen sobre un pez murciélago poco común, de largas aletas y máscara negra, que mordisquea cintas de sargazos. Mientras tanto, un cardumen de peces loro, con dientes fusionados en forma de cortaalambres, mastica ruidosamente la roca, donde las algas han arraigado con rapidez formando tapices rojos y verdes.

Fuente: National Geographic.

jueves, 2 de junio de 2011

How fish swim





There are fish tales and then there are fish tails. And a report from Harvard researchers in the current issue of the journal Biology Letters seems to demonstrate that previous theories about how bony fish move through the water were, well, just fish tales.

Scientists have long believed that sunfish, perch, trout, and other such bony fish propel themselves forward with the movement of their tails, while their dorsal and anal fins — the fins on their tops and bottoms — work primarily as stabilizers.
But using a new form of laser imaging device, Brooke Flammang and colleagues at Harvard’s Museum of Comparative Zoology (MCZ) have discovered that “the dorsal and the anal fin make a great contribution to the caudal [tail fin] wake,” and thus are additional propellers, and not just stabilizers.

Flammang’s group made this discovery with help from “a brand-new laser imaging device that allowed us to get an instantaneous three-dimensional view of the wake of a swimming fish.” Previous observations, she said, “have been made in two dimensions.”

Researchers used what Flammang called, with a laugh, “a treadmill for fish — it’s a giant Plexiglas tank with water circulated in one direction, and the fish moves at a speed controlled by the flow of the water.”

White plastic particles, “almost like a powder,” are put into the water, and then “cameras record laser illumination of particles in water” as the fish swims against the current in the tank so that researchers can observe and record the wake of the fish — “which tells us the direction of thrust and how thrust is produced,” said Flammang, a postdoctoral fellow in the laboratory of George Lauder, the Henry Bryant Bigelow Professor of Ichthyology in Harvard’s Department of Organismic and Evolutionary Biology and curator of ichthyology at the MCV. (Flammang was a graduate student when she and her group did the work.)

The new laser device provides a three-dimensional view of the fish’s movement, Flammang said. With the new system researchers are able to get the entire volume of water being moved in each of multiple sequential photographic images.

“We knew the dorsal and anal fins are very important for balance, and although a locomotory role was suspected, we have only now been able to show that they also play a big part in locomotion,” Flammang said.

Fuente: Harvard University.

domingo, 15 de mayo de 2011

Swarm-like behaviour of red mason solitary bees



Have you seen what looks like a bee swarm in your garden recently? Well, if you think you have, it is more likely to be a gathering of harmless red mason bees than a swarm of aggressive bees.

Red mason bees, Osmia rufa, are one of many species of bee that are known as solitary bees because they live alone and make individual nests.

However, females search for mud to build their nests in areas of disturbed soil, and so many can be attracted to the same spot, creating a swarm-like appearance.

This gathering of solitary bees is called aggregating. Red mason bees also aggregate when they nest, often sharing an entrance to a good site, but having their own individual brood cells inside where they lay their eggs.

Favourite nesting spots for red mason bees are up high in small gaps and holes in bricks and buildings, which is where the 'mason' in their name comes from.

Insect expert Stuart Hine at the Natural History Museum Identification and Advisory Service gets a few enquiries each year from people worried that they have a swarm of aggressive bees developing in their garden or at the side of their house.

He explains the bees' nesting behaviour. 'The female makes a series of cells with soft soil and packs each cell with a paste made of pollen and nectar, which will feed and nourish the single larvae in each cell.'

'Each female provisions her own cells, hence the solitary nature of these bees, though they often nest in aggregations giving the impression of a colony - but this is more to do with strength in numbers than true sociality.'

'They can sometimes construct nests in peculiar places, including door locks and folds in curtains.'

Good for fruit trees

It's not only honeybees and bumblebees that are important for pollinating fruits and commercial crops like cucumbers and coffee. Solitary bees carry out this crucial role too.

In fact, red mason bees are important pollinators of apple trees. Orchard owners can order pre-populated nesting tubes of red mason bees to make sure there are enough of them to carry out this valuable service.

Make your own bee nest

You can encourage solitary bees into your garden by making nesting tubes out of bamboo stems, cardboard tubing or holes drilled into old wood. Or buy ready-made 'bee hotels'. They should be placed about 1-2 metres above the ground in a south facing direction.

Identifying red mason bees

The red mason bee has reddish-brown hair. Both sexes are similar in appearance though females have small 'horns' on their face and males are smaller, lack horns and have noticeably longer antennae. They are widespread in the UK and appear as soon as fruit trees start flowering.

Stuart adds, 'Look out too for the blue mason bees. They are similar in general appearance though slightly smaller and with a noticeable metallic blue sheen.'

You can get help identifying the more than 250 species of solitary bee in the UK, from Stuart and other insect experts, by posting your photos to the Museum's NaturePlus identification forum.

Life cycle

Red mason bees only live for about 6 weeks. The females spend most of their time making and provisioning their nests.

Once they’ve laid their eggs, the adults die, the larvae hatch, and then in April and May of the following year in the UK, the fully formed adult bee emerges.

Fuente: Museo Británico de Ciencias Naturales.

Chimps "Mourn" Nine-year-old's Death?






Are chimpanzees mourning the deaths of a nine-year-old male and infant? Researchers have released never-before-seen video of a chimp community in Zambia reacting to the deaths.

Fuente: National Geographic.

lunes, 9 de mayo de 2011

Vida- Aves (y 5)



Las aves son sumamente adaptables. No sólo son capaces de volar a extraordinarias velocidades cubriendo grandes distancias, sino que también pueden correr sobre el agua en busca del amor, mostrar su naturaleza asesina y hasta construir estructuras intrincadas. Utilizando técnicas de cámaras aéreas, VIDA vuela con las aves para explorar su increíble diversidad y comportamiento. Así, eludiendo a las aves fragatas, volaremos con los quebrantahuesos, bailaremos con miles de flamencos en los lagos de África y presenciaremos las extraordinarias labores del colibrí cola de espátula, de los achichiliques de Clark y de las aves de gabinete que intentan atraer a su pareja.

Desde el Ecuador hasta los polos, las aves han encontrado las formas más ingeniosas de superar los variados desafíos de la vida. Todo gira alrededor de su único atributo: las alas.

Pocos llegan a mayores extremos que los maravillosos machos colibríes cola de espátula. Las plumas de su cola son tan largas que apenas las puede levantar. Pero aún así, esta especie realiza las muestras aéreas más extraordinarias, batiendo rápidamente las alas y las plumas de su cola, adornada con discos iridiscentes.

En busca de carroña, los quebrantahuesos vuelan por las tierras altas de Etiopía con una envergadura de alas de 2,70 metros. Para encontrar su objetivo, utilizan un vuelo de precisión. Después, rompen los huesos encontrados en pedazos que pueden tragar cómodamente.

Los rabijuncos, por su parte, dependen de su velocidad y maniobrabilidad extrema para escapar de los pájaros fragatas. Cada primavera, los playeros canutos utilizan una extraordinaria resistencia para migrar 16.000 kilómetros desde sus tierras de hibernación en Argentina a sus lugares de anidación en Canadá. Para lograrlo, necesitan realizar una parada crucial en la costa este de Norteamérica, en donde se alimentan de los huevos de los cangrejos herradura. La coordinación lo es todo.

Durante la estación de la anidación, las aves permanecen en tierra por períodos extendidos. Es el momento más duro de sus vidas. Algunos flamencos deben construir sus nidos en lagos que contienen soda cáustica, lo cual se transforma en un lodazal letal para sus crías.

Los pingüinos barbijo, que pescan lejos de la costa de las aguas heladas de la Antártida, deben emprender un ascenso agotador por el costado empinado de un volcán, para conseguir comida para sus crías.

Y cuando se trata de la crianza de los hijos, muy pocas aves pueden vencer al pelícano vulgar. Estos devoradores de peces han aprendido cómo suplementar su pesca natural, saqueando a las crías vivas de los alcatraces.

Los pájaros también utilizan sus plumas, junto al color, al canto y al ingenio, para ganar el corazón de sus parejas. Los achichiliques de Clark, por ejemplo, realizan un baile de cortejo cautivante, llegando al clímax con la pareja corriendo sobre el agua en una sincronización perfecta. El macho de ave de gabinete, por su parte, realiza un gran emparrado alrededor de un árbol central que decora con flores, escarabajos, hongos y hasta bosta de ciervo para tratar de impresionar a una hembra. Si logra captar su atención, retrocede hasta la oscuridad de su emparrado y la llama con un impresionante repertorio de canciones.

Pero tal vez el espectáculo de cortejo más deslumbrante es el del flamenco enano del lago Bogoria de Kenia. En un mar rosado, miles de pájaros se pasean lado a lado con las plumas del cuello erizadas y las cabezas en alto.

VIDA es un documental sobre la biología del planeta, que presenta una visión global sobre las estrategias especializadas y el comportamiento extremo que los seres vivos desarrollan para garantizar su supervivencia. Producida a lo largo de cuatro años, la serie fue totalmente filmada en alta definición. Disfruta de Vida y de la Evolución en Acción.

Fuente: Documental emitido por BBC Earth.

sábado, 7 de mayo de 2011

Vida - Aves (4)



Las aves son sumamente adaptables. No sólo son capaces de volar a extraordinarias velocidades cubriendo grandes distancias, sino que también pueden correr sobre el agua en busca del amor, mostrar su naturaleza asesina y hasta construir estructuras intrincadas. Utilizando técnicas de cámaras aéreas, VIDA vuela con las aves para explorar su increíble diversidad y comportamiento. Así, eludiendo a las aves fragatas, volaremos con los quebrantahuesos, bailaremos con miles de flamencos en los lagos de África y presenciaremos las extraordinarias labores del colibrí cola de espátula, de los achichiliques de Clark y de las aves de gabinete que intentan atraer a su pareja.

Desde el Ecuador hasta los polos, las aves han encontrado las formas más ingeniosas de superar los variados desafíos de la vida. Todo gira alrededor de su único atributo: las alas.

Pocos llegan a mayores extremos que los maravillosos machos colibríes cola de espátula. Las plumas de su cola son tan largas que apenas las puede levantar. Pero aún así, esta especie realiza las muestras aéreas más extraordinarias, batiendo rápidamente las alas y las plumas de su cola, adornada con discos iridiscentes.

En busca de carroña, los quebrantahuesos vuelan por las tierras altas de Etiopía con una envergadura de alas de 2,70 metros. Para encontrar su objetivo, utilizan un vuelo de precisión. Después, rompen los huesos encontrados en pedazos que pueden tragar cómodamente.

Los rabijuncos, por su parte, dependen de su velocidad y maniobrabilidad extrema para escapar de los pájaros fragatas. Cada primavera, los playeros canutos utilizan una extraordinaria resistencia para migrar 16.000 kilómetros desde sus tierras de hibernación en Argentina a sus lugares de anidación en Canadá. Para lograrlo, necesitan realizar una parada crucial en la costa este de Norteamérica, en donde se alimentan de los huevos de los cangrejos herradura. La coordinación lo es todo.

Durante la estación de la anidación, las aves permanecen en tierra por períodos extendidos. Es el momento más duro de sus vidas. Algunos flamencos deben construir sus nidos en lagos que contienen soda cáustica, lo cual se transforma en un lodazal letal para sus crías.

Los pingüinos barbijo, que pescan lejos de la costa de las aguas heladas de la Antártida, deben emprender un ascenso agotador por el costado empinado de un volcán, para conseguir comida para sus crías.

Y cuando se trata de la crianza de los hijos, muy pocas aves pueden vencer al pelícano vulgar. Estos devoradores de peces han aprendido cómo suplementar su pesca natural, saqueando a las crías vivas de los alcatraces.

Los pájaros también utilizan sus plumas, junto al color, al canto y al ingenio, para ganar el corazón de sus parejas. Los achichiliques de Clark, por ejemplo, realizan un baile de cortejo cautivante, llegando al clímax con la pareja corriendo sobre el agua en una sincronización perfecta. El macho de ave de gabinete, por su parte, realiza un gran emparrado alrededor de un árbol central que decora con flores, escarabajos, hongos y hasta bosta de ciervo para tratar de impresionar a una hembra. Si logra captar su atención, retrocede hasta la oscuridad de su emparrado y la llama con un impresionante repertorio de canciones.

Pero tal vez el espectáculo de cortejo más deslumbrante es el del flamenco enano del lago Bogoria de Kenia. En un mar rosado, miles de pájaros se pasean lado a lado con las plumas del cuello erizadas y las cabezas en alto.

VIDA es un documental sobre la biología del planeta, que presenta una visión global sobre las estrategias especializadas y el comportamiento extremo que los seres vivos desarrollan para garantizar su supervivencia. Producida a lo largo de cuatro años, la serie fue totalmente filmada en alta definición. Disfruta de Vida y de la Evolución en Acción.

Fuente: Documental emitido por BBC Earth.

jueves, 5 de mayo de 2011

Vida - Aves (3)



Las aves son sumamente adaptables. No sólo son capaces de volar a extraordinarias velocidades cubriendo grandes distancias, sino que también pueden correr sobre el agua en busca del amor, mostrar su naturaleza asesina y hasta construir estructuras intrincadas. Utilizando técnicas de cámaras aéreas, VIDA vuela con las aves para explorar su increíble diversidad y comportamiento. Así, eludiendo a las aves fragatas, volaremos con los quebrantahuesos, bailaremos con miles de flamencos en los lagos de África y presenciaremos las extraordinarias labores del colibrí cola de espátula, de los achichiliques de Clark y de las aves de gabinete que intentan atraer a su pareja.

Desde el Ecuador hasta los polos, las aves han encontrado las formas más ingeniosas de superar los variados desafíos de la vida. Todo gira alrededor de su único atributo: las alas.

Pocos llegan a mayores extremos que los maravillosos machos colibríes cola de espátula. Las plumas de su cola son tan largas que apenas las puede levantar. Pero aún así, esta especie realiza las muestras aéreas más extraordinarias, batiendo rápidamente las alas y las plumas de su cola, adornada con discos iridiscentes.

En busca de carroña, los quebrantahuesos vuelan por las tierras altas de Etiopía con una envergadura de alas de 2,70 metros. Para encontrar su objetivo, utilizan un vuelo de precisión. Después, rompen los huesos encontrados en pedazos que pueden tragar cómodamente.

Los rabijuncos, por su parte, dependen de su velocidad y maniobrabilidad extrema para escapar de los pájaros fragatas. Cada primavera, los playeros canutos utilizan una extraordinaria resistencia para migrar 16.000 kilómetros desde sus tierras de hibernación en Argentina a sus lugares de anidación en Canadá. Para lograrlo, necesitan realizar una parada crucial en la costa este de Norteamérica, en donde se alimentan de los huevos de los cangrejos herradura. La coordinación lo es todo.

Durante la estación de la anidación, las aves permanecen en tierra por períodos extendidos. Es el momento más duro de sus vidas. Algunos flamencos deben construir sus nidos en lagos que contienen soda cáustica, lo cual se transforma en un lodazal letal para sus crías.

Los pingüinos barbijo, que pescan lejos de la costa de las aguas heladas de la Antártida, deben emprender un ascenso agotador por el costado empinado de un volcán, para conseguir comida para sus crías.

Y cuando se trata de la crianza de los hijos, muy pocas aves pueden vencer al pelícano vulgar. Estos devoradores de peces han aprendido cómo suplementar su pesca natural, saqueando a las crías vivas de los alcatraces.

Los pájaros también utilizan sus plumas, junto al color, al canto y al ingenio, para ganar el corazón de sus parejas. Los achichiliques de Clark, por ejemplo, realizan un baile de cortejo cautivante, llegando al clímax con la pareja corriendo sobre el agua en una sincronización perfecta. El macho de ave de gabinete, por su parte, realiza un gran emparrado alrededor de un árbol central que decora con flores, escarabajos, hongos y hasta bosta de ciervo para tratar de impresionar a una hembra. Si logra captar su atención, retrocede hasta la oscuridad de su emparrado y la llama con un impresionante repertorio de canciones.

Pero tal vez el espectáculo de cortejo más deslumbrante es el del flamenco enano del lago Bogoria de Kenia. En un mar rosado, miles de pájaros se pasean lado a lado con las plumas del cuello erizadas y las cabezas en alto.

VIDA es un documental sobre la biología del planeta, que presenta una visión global sobre las estrategias especializadas y el comportamiento extremo que los seres vivos desarrollan para garantizar su supervivencia. Producida a lo largo de cuatro años, la serie fue totalmente filmada en alta definición. Disfruta de Vida y de la Evolución en Acción.

Fuente: Documental emitido por BBC Earth.

domingo, 1 de mayo de 2011

Vida - Aves (1)




Las aves son sumamente adaptables. No sólo son capaces de volar a extraordinarias velocidades cubriendo grandes distancias, sino que también pueden correr sobre el agua en busca del amor, mostrar su naturaleza asesina y hasta construir estructuras intrincadas. Utilizando técnicas de cámaras aéreas, VIDA vuela con las aves para explorar su increíble diversidad y comportamiento. Así, eludiendo a las aves fragatas, volaremos con los quebrantahuesos, bailaremos con miles de flamencos en los lagos de África y presenciaremos las extraordinarias labores del colibrí cola de espátula, de los achichiliques de Clark y de las aves de gabinete que intentan atraer a su pareja.

Desde el Ecuador hasta los polos, las aves han encontrado las formas más ingeniosas de superar los variados desafíos de la vida. Todo gira alrededor de su único atributo: las alas.

Pocos llegan a mayores extremos que los maravillosos machos colibríes cola de espátula. Las plumas de su cola son tan largas que apenas las puede levantar. Pero aún así, esta especie realiza las muestras aéreas más extraordinarias, batiendo rápidamente las alas y las plumas de su cola, adornada con discos iridiscentes.

En busca de carroña, los quebrantahuesos vuelan por las tierras altas de Etiopía con una envergadura de alas de 2,70 metros. Para encontrar su objetivo, utilizan un vuelo de precisión. Después, rompen los huesos encontrados en pedazos que pueden tragar cómodamente.

Los rabijuncos, por su parte, dependen de su velocidad y maniobrabilidad extrema para escapar de los pájaros fragatas. Cada primavera, los playeros canutos utilizan una extraordinaria resistencia para migrar 16.000 kilómetros desde sus tierras de hibernación en Argentina a sus lugares de anidación en Canadá. Para lograrlo, necesitan realizar una parada crucial en la costa este de Norteamérica, en donde se alimentan de los huevos de los cangrejos herradura. La coordinación lo es todo.

Durante la estación de la anidación, las aves permanecen en tierra por períodos extendidos. Es el momento más duro de sus vidas. Algunos flamencos deben construir sus nidos en lagos que contienen soda cáustica, lo cual se transforma en un lodazal letal para sus crías.

Los pingüinos barbijo, que pescan lejos de la costa de las aguas heladas de la Antártida, deben emprender un ascenso agotador por el costado empinado de un volcán, para conseguir comida para sus crías.

Y cuando se trata de la crianza de los hijos, muy pocas aves pueden vencer al pelícano vulgar. Estos devoradores de peces han aprendido cómo suplementar su pesca natural, saqueando a las crías vivas de los alcatraces.

Los pájaros también utilizan sus plumas, junto al color, al canto y al ingenio, para ganar el corazón de sus parejas. Los achichiliques de Clark, por ejemplo, realizan un baile de cortejo cautivante, llegando al clímax con la pareja corriendo sobre el agua en una sincronización perfecta. El macho de ave de gabinete, por su parte, realiza un gran emparrado alrededor de un árbol central que decora con flores, escarabajos, hongos y hasta bosta de ciervo para tratar de impresionar a una hembra. Si logra captar su atención, retrocede hasta la oscuridad de su emparrado y la llama con un impresionante repertorio de canciones.

Pero tal vez el espectáculo de cortejo más deslumbrante es el del flamenco enano del lago Bogoria de Kenia. En un mar rosado, miles de pájaros se pasean lado a lado con las plumas del cuello erizadas y las cabezas en alto.

VIDA es un documental sobre la biología del planeta, que presenta una visión global sobre las estrategias especializadas y el comportamiento extremo que los seres vivos desarrollan para garantizar su supervivencia. Producida a lo largo de cuatro años, la serie fue totalmente filmada en alta definición. Disfruta de Vida y de la Evolución en Acción.

Fuente: Documental emitido por BBC Earth.

sábado, 23 de abril de 2011

Big personality birds find the best homes







Text: Cath Harris

Birds willing to move around and take risks are better at finding the best places to live, researchers have found. Those with ‘fast-exploring’ personalities – birds tending to be hyperactive – are far more likely to end up in areas providing enough food, shelter and reproductive opportunities, a new study shows.

The research, led by scientists at Oxford University, has also found that smaller immigrant birds – those flying into, and staying, in a better habitat – are likely to have faster personalities than those born in the better habitat.

‘If you’re quite big, your personality probably doesn’t matter because you’re likely to be able to secure a territory anyway, or a mate with a territory,’ said Dr John Quinn of Oxford University's Department of Zoology. ‘But if you’re quite small you have to have a big personality to join a new population.’

Researchers from the Edward Grey Institute in the Department of Zoology have been studying great tits – a common garden and woodland bird – for more than 50 years and Wytham Woods near Oxford, an oak woodland that is comparatively rare near Oxford, is one of the best local habitats for the species.

‘Great tits can probably see the woods from several kilometres away and we think the immigrants were born in towns or hedgerows where the habitat quality is not so good,’ Dr Quinn says. His study showed that immigrant birds flying into Wytham were likely to have fast personality types.

The research by Dr Quinn and colleagues was published this week in the BES's Journal of Animal Ecology. The birds were housed overnight in a field station near to Wytham and in the morning placed in a room with artificial trees ‘so that we could determine their behaviour in these unusual circumstances,’ Dr Quinn explains.

Great tits are generally calm, and readily adapt to captivity, but there were clear differences between fast and slow personalities. ‘The slow types just sat on the trees and did very little while the hyperactive types moved around constantly.

‘This behaviour is consistent throughout an individual bird’s life and even predicts whether birds are assertive, aggressive or promiscuous in the wild.’

The scientists also assessed whether the fast-exploring trait was passed onto offspring. ‘Overall in Wytham, exploration behaviour is heritable – it is spurred partly by “nature” - but the difference between immigrants and residents seems primarily to be driven by environmental conditions, or “nurture”. Although this trait stays with an individual for life, we found that the offspring of immigrant birds behaved in the same way as the residents.’

The ability of birds, and other animals, to relocate to better sites is often important for gene flow, Dr Quinn adds. ‘Immigration generally increases the genetic variation and makes populations more resilient to environmental change and inbreeding’. But while immigrants to Wytham may bring in new genes for some kinds of traits, this does not appear to be the case for genes normally associated with personality.

‘We generally think fast-exploring birds are risk takers that prioritise finding food. But with that comes a greater chance of predation and perhaps a risk of injury from fighting. If you watched great tits at your garden feeder there’s a good chance you’d pick out the fast and slow personality types. In Wytham, fast birds tend to dominate the feeders.’

Fast personality traits are commonly seen in other animals ranging from spiders to squid and from fish to pond skaters. ‘These wild-animal personalities are also biologically similar to those you see in pets. Some dogs for example have quite agreeable personalities, or temperaments, while others are quite aggressive,’ Dr Quinn says. ‘But while the variation you see in pets is caused by artificial selection, the patterns we see in wild birds seem to be caused by natural selection.’

Dr John Quinn is based at Oxford University's Department of Zoology.

Image: great tit (Parus major) by Luc Viatour via Wikimedia Commons.

Fuente: University of Oxford.

jueves, 21 de abril de 2011

Las indomables ranas de las nieves






Nada más emerger de una laguna semicongelada a unos 2.000 metros de altitud en los Alpes, las ranas bermejas (Rana temporaria) buscan pareja e inician la actividad reproductora. Adaptadas a las más variadas condiciones, estas ranas han extendido su área de distribución a gran parte de Europa.

Aquí, en el macizo de Beaufort, en la Saboya francesa, las aguas no se descongelan hasta junio, lo que deja un breve paréntesis de tiempo de bonanza para que las hembras desoven y los renacuajos se conviertan en ranitas. Las ranas de clima frío crecen más despacio que las de clima templado, pero viven más (12 años frente a 5). También concentran su actividad en las horas diurnas, más cálidas, a diferencia de sus parientes de otras zonas.

Las ranas se aparean en amplexo, una posición en la que el macho, más pequeño, abraza a la hembra por detrás, en una unión que puede durar dos días o más. Cuando la hembra pone los huevos, él expulsa esperma para fecundarlos.

Aunque el desove es en primavera, hay parejas que entran en hibernación en amplexo. Su abrazo dura meses, lo que quizá les ofrece la ventaja reproductora de permitirles el apareamiento inmediato en cuanto llega el buen tiempo. Los huevos de las ranas de alta montaña son un 30% más grandes que los de las hembras de llanura, lo que hace que los renacuajos se desarrollen más deprisa. Los huevos y renacuajos de estas ranas han desarrollado resistencia al daño genético por radiación ultravioleta, más intensa en alta montaña.

Fuente: National Geographic.

miércoles, 13 de abril de 2011

La ruta del alimoche: proyecto de sensibilización y conservación del alimoche en la Península Ibérica



Esta iniciativa puesta en marcha por WWF-España persigue frenar el rápido declive de una de las últimas poblaciones que quedan a nivel mundial de esta importante especie representativa de la fauna ibérica.

Con este proyecto se pretende contribuir a conservar la población de alimoche en la Península Ibérica. Sus objetivos son:

Informar específicamente a la sociedad y a determinados grupos objetivo como ganaderos, cazadores y profesores de secundaria de las zonas de cría, alimentación y zonas de paso del alimoche.

Contribuir al conocimiento científico y al intercambio de la información entre los técnicos y expertos dedicados a la conservación del alimoche a través de la creación de un minisite con alto grado de utilización y mediante la elaboración de un informe de referencia con información sobre su estado actual y recomendaciones para la acción.

Ejecutar un caso piloto de trabajo centrado en la poblacion de alimoche de las Hoces del Río Riaza y su entorno, consiguiendo la estabilización del número de parejas respecto al año de comienzo del proyecto y un conocimiento detallado de su situación y amenazas.

Entre las actividades que se pretenden llevar a cabo en el marco de este proyecto destacan la celebración del día del alimoche, la creación de un espacio online en la página web de WWF España, la recuperación de la población testigo mediante un programa piloto de alimentación suplementaria y la elaboración de herramientas de gestión en el espacio natural de las hoces del río Riaza, entre otras.

+ info: www.elviajedelalimoche.com

Fuente: Fundación Biodiversidad.