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miércoles, 3 de agosto de 2011

Una prestigiosa revista científica se hace eco de una investigación sobre psoriasis de la UMA



La prestigiosa publicación Journal of Investigative Dermatology, que es la primera revista, en función del factor de impacto, en el área de Dermatología (pertenece al grupo Nature) se ha hecho eco de una investigación llevada a cabo en la Universidad de Málaga.

Se trata de un artículo que recoge parte de los trabajos realizados por Melissa García Caballero en su tesis doctoral, y en el que se presentan nuevas evidencias sobre el mecanismo de acción del dimetil fumarato, habitualmente usado para el tratamiento de la psoriasis, y que hasta ahora no se había relacionado con la inhibición de la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos).
Además, en el mismo número de la revista se incluyen dos comentarios editoriales resaltando la relevancia de los resultados, que pueden ayudar a entender el modo de acción del compuesto, tanto para el tratamiento de la psoriasis como para su uso como fármaco antitumoral.

Melissa García Caballero es becaria FPU en el departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Facultad de Ciencias, y realiza su tesis doctoral bajo la dirección de los profesores Ana Rodríguez Quesada y Miguel Ángel Medina Torres. Este trabajo se enmarca en las tareas del grupo de investigación dedicado a la búsqueda y caracterización de nuevos inhibidores de la angiogénesis, con posible aplicación a la terapia del cáncer y otras enfermedades como psoriasis, degeneración macular, retinopatías, etc.
Si quiere leer el artículo, pinche aquí: Referencia del artículo: García-Caballero M, Marí-Beffa M, Medina MÁ, Quesada AR.Dimethylfumarate inhibits angiogenesis in vitro and in vivo: a possible role for its antipsoriatic effect?. J Invest Dermatol. 2011 Jun;131(6):1347-55.

Fuente: Universidad de Málaga (UMA).

jueves, 23 de junio de 2011

Bruce Aylward: así erradicaremos la polio para siempre



La polio ha sido casi erradicada, pero, tal y como Bruce Aylward dice: "Casi" no es suficiente con una enfermedad tan desastrosa. Aylward expone cómo continuar el milagro científico que hizo desaperecer la polio en casi todo el mundo y ahora erradicarla del todo, para siempre.

Fuente: TED, Ideas Worth Spreading.

sábado, 28 de mayo de 2011

Un virus similar al que provoca los herpes podría ser uno de los factores ambientales que desencadenan la Esclerosis Múltiple


Actualmente, no se conoce la causa que provoca la enfermedad, aunque parece existir cierta susceptibilidad genética en los individuos que la padecen, asociada a ciertos factores ambientales, entre los que se encontraría este virus
Científicos de la Universidad de Granada han relacionado el virus Epstein-Barr, perteneciente a la familia de los herpesvirus, con el desarrollo de esta enfermedad
El virus de Epstein-Barr (VEB) -perteneciente a la familia de los herpesvirus, que también incluye el virus del herpes simple y el citomegalovirus- es uno de los factores ambientales que podría desencadenar la Esclerosis Múltiple, una enfermedad que afecta al Sistema Nervioso Central y cuyas causas se desconocen. Así lo han confirmado científicos de la Universidad de Granada, quienes han analizado la presencia de este virus en enfermos con Esclerosis Múltiple, mediante el estudio del índice de anticuerpos, es decir, los anticuerpos que son producidos en el interior del Sistema Nerviosos Central y que por lo tanto podrían estar directamente implicados en el desarrollo de la Esclerosis Múltiple.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad desmielinizante que afecta al Sistema Nervioso Central. No se conoce la causa que provoca la enfermedad, aunque parece existir cierta susceptibilidad genética en los individuos que la padecen, asociada a ciertos factores ambientales que podrían desencadenar la enfermedad.

Pese a que varios estudios han intentado determinar cómo la infección por el virus de Epstein-Barr se podría considerar un factor de riesgo para desarrollar la Esclerosis Múltiple, los científicos granadinos han realizado un meta-análisis de estudios observacionales de casos y controles, cuyo fin es determinar esta asociación.

Estudio con 151 personas

Además, en un grupo de pacientes con Esclerosis Múltiple (formado por 76 personas, y otro de sujetos sin enfermedad (75 personas) se buscó un patrón que intente asociar el virus y la Esclerosis Múltiple. Para ello, se determinó la presencia de anticuerpos frente a los antígenos del virus, sintetizados en el sistema nervioso central, así como la detección de ADN vírico para investigar el índice de anticuerpos frente al VEB en el Sistema Nervioso Central y la presencia de ADN de VEB, respectivamente.

Esta investigación ha sido realizada por Olivia del Carmen Santiago Puertas, del departamento de Microbiología de la Universidad de Granada, y dirigida por los profesores José Gutiérrez Fernández, Antonio Sorlózano Puerto y Óscar Fernández Fernández.

Los científicos han obtenido una asociación estadísticamente significativa entre la infección vírica y la Esclerosis Múltiple, a partir de la detección de marcadores que, fundamentalmente, indican infección pasada y no con los que indican infección reciente o reactivación.

Olivia del Carmen Santiago Puertas afirma que, debido a que todavía se desconocen los factores que desencadenan esta enfermedad, “es importante empezar a estudiarlos y, si es posible, desarrollar algún tipo de profilaxis frente a éstos”.

En este estudio se ha encontrado asociación con ciertos marcadores de infección del virus, “pero para poder obtener una conclusión definitiva es necesario que se desarrollen nuevas investigaciones, con un número suficiente de pacientes, que utilicen la combinación de varias técnicas microbiológicas, donde se determinen los diferentes marcadores de infección vírica valorando la situación clínica del paciente, incluso años antes de la aparición de los primeros síntomas de la esclerosis múltiple”.

Referencias bibliográficas:

Relation between Epstein-Barr virus and Multiple Sclerosis. Analytic study of scientific production. European Journal of Clinical Microbiology and Infectious Diseases. 2010.
New Strategies and Patent Therapeutics in EBV-Associated Diseases. Mini-Reviews in Medicinal Chemistry. 2010.

Fuente: Universidad de Granada.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Chemical Biologist Targets "Undruggable" Proteins Linked to Cancer in Quest for New Cures







Why is a cure for cancer so elusive? Brent Stockwell, an associate professor with a joint appointment in chemistry and biological sciences and an Early Career Scientist with the Howard Hughes Medical Institute, believes the main culprit is “undruggable proteins”—the 85 percent of the proteins in the human body that are not treatable with traditional drugs. Unfortunately, many of them are associated with the most insidious illnesses, from cancer to neurodegenerative diseases such as Huntington’s and Alzheimer’s.

These undruggable proteins feature prominently in Stockwell’s new book, The Quest for the Cure: The Science and Stories Behind the Next Generation of Medicines (Columbia University Press, June 2011). Stockwell, who grew up in Bayside, Queens, had wanted to write a book for the general public for some time; his desire to do so was shaped in part by his mother, a longtime editor of the newspaper for physicians Oncology Times. The book explores the history of drug development, the challenges facing scientists and promising research approaches, including some in his own lab, that may help lead to cures.

The focus of Stockwell’s research lies in the intersection of biology, chemistry and computer science, as he and his colleagues search for substances that can bind to a nook or cranny in disease-causing proteins and render them harmless. Unfortunately, some of the proteins associated with cancer or neurodegenerative diseases have smooth, flat surfaces to which drugs can’t easily bind.

He cites the disturbing fact that the 20,000 or so pharmaceutical products that have been approved to date by the U.S. Food and Drug Administration interact with just 2 percent of the proteins found in human cells.

One focus in his lab in the Northwest Corner Building is the RAS gene, which is associated with unchecked cell proliferation. It occurs in 20 to 30 percent of tumors and is especially prevalent in pancreatic and lung cancer.

“Each tumor has a specific set of mutations,” says Stockwell. “But there is a lot of overlap. Disease cells may contain several key mutations. If we can find ways to target some of those specific mutations—such as RAS—we can attack the cancer in a specific way.”

He has devised new screening technologies, including the development of paired cell lines, identical except for the presence of a single cancer-causing mutation. Using a liquid-handling robot that can screen molecules in a fraction of the time it would take a human, his team can test hundreds of thousands of small molecules and look for the ones that kill the cancer-causing cell lines and leave the others intact. His efforts have already paid off. He has so far identified two molecules out of more than a million tested that go after the RAS gene.

His hope is that targeting so-far undruggable proteins will one day lead to an era of personalized medicine in cancer treatment. It’s an attractive alternative to chemotherapy, which is often almost as toxic to the body as the disease itself. “The idea is to match the medicine to the mutations in the patient,” he says.

Stockwell, who received his Ph.D. at Harvard and was an independent fellow at the Whitehead Institute for Biomedical Research, affiliated with MIT, traces his research interest back to his undergraduate days at Cornell. There, after staying up late into the night studying the conversion of one molecule into a completely new one, he realized he’d found his passion.

“I realized that all of these diseases were essentially complicated puzzles involving molecules,” he says, “and that if I could help to solve these molecular puzzles, it could make a big impact on people’s lives.”

—by Beth Kwon

Fuente: Columbia University, NYC.

miércoles, 11 de mayo de 2011

EPO doping helps combat cerebral malaria





MALARIA RESEARCH Almost 3.3 billion people, half of the world's population, risk being infected with malaria. Despite having effective means against malaria, the WHO reports 250 million cases of malaria each year and more than 700,000 related deaths. Researchers at the University of Copenhagen have now discovered that EPO, the doping drug known from professional cycling, can significantly reduce cerebral malaria related deaths.
When more than 700,000 people die from malaria each year it is due to two grave complications, which the malaria parasites manage to cause before they are eliminated by malaria drugs: Cerebral malaria and serious anemia. These two complications are the cause of almost every malaria-related death, with children between one and five years old being especially vulnerable. Cerebral malaria is responsible for half of all malaria related deaths.



Testing new treatment strategies

At the University of Copenhagen, the research team Pathogenesis from the Centre for Medical Parasitology (CMP) is working on ways to supplement the current malaria treatment with new medical preparations. The researchers are therefore investigating why these two complications have lethal consequences and how we can prevent this from happening. The researchers have, among other things, discovered that the doping drug EPO reduces cerebral malaria related deaths remarkably among test animals. The team is now working on ways to test this and other treatment strategies.

"EPO is an active molecule in the brain where it can protect the brain cells from damage and disease," explains Doctor Jørgen Kurtzhals, associate professor at the CMP.
EPO is naturally produced in the kidneys from where it sends signals to the bone marrow to produce more red blood corpuscles. But it is also produced in a number of other tissues for example the brain.

"We still do not have a treatment against cerebral malaria and we lack understanding of how the disease emerges, even though the parasite does not cross the blood-brain barrier and remains in the path of blood" says Kurtzhals.


EPO protects the brain

Researchers have found that children with high levels of EPO in their cerebrospinal fluid have less risk of dying from brain malaria.

"Our laboratory team has studied whether we can treat mice, which are infected with cerebral malaria, with EPO and the results are striking. The risk of dying drops from 100 percent to nearly 0," says Kurtzhals, who also points out that EPO does not remove the parasite from the blood.

"It is still necessary to treat a malaria infection with the current drugs, but EPO can be part of the treatment because it protects the brain while the malaria drugs kill the parasite."

Doctor Jørgen Kurtzhals and his group are now working behind the microscopes to understand the exact molecular mechanisms, which enable EPO to protect the brain from damage of brain malaria. Other laboratories around the world are now testing EPO on malaria patients.

"We know EPO increases the number of red blood cells and their content of the red protein hemoglobin, and this increases the amount of oxygen that can be transported to the body's tissue and cells. This is the effect some athletes and professional cyclists abuse by increasing the outcome of each breath. But besides this effect, EPO also increases the level of hemoglobin in other cells, and this could be the reason why it protects brain cells against brain malaria," says Kurtzhals

The Pathogenesis team at CMP focuses on how to improve the handling of malaria, while the world awaits an effective vaccine. The group's work ranges from basic research in parasitology and pathogenese to clinical trials with new drugs.

Fuente: University of Copenhagen

lunes, 9 de mayo de 2011

Científicos de CABIMER destacan el papel del sistema inmune en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas



El Laboratorio de Terapias Avanzadas en Inmunorregulación y Neuroprotección, del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), que dirige David Pozo, considera que el sistema inmune tiene una gran importancia como elemento desencadenante o cronificador de enfermedades neurodegenerativas. Para ello se centra en el estudio de los mecanismos que lo alteran, muchos de ellos comunes en enfermedades como la Esclerosis Múltiple, la Esclerosis Lateral Amiotrófica, el Alzheimer y el Parkinson.

“Nuestra estrategia se basa en tratar de entender esos mecanismos de desregulación del sistema inmune para modularlos, en lo posible, mediante la utilización de moléculas endógenas que se encuentran presentes en nuestro organismo, como determinados neuropéptidos. Son proteínas de pequeño tamaño producidas tanto por células del sistema nervioso como del sistema inmune, que forman parte del entramado molecular por el que dialogan entre sí estos sistemas. En concreto estudiamos el eje formado por los neuropéptidos VIP (Péptido Intestinal Vasoactivo), capaces de modificar la respuesta inflamatoria y de tolerancia del sistema inmunológico, y la molécula ADNP (Activity Dependent Neuroprotective Protein), de efecto neuroprotector”, apunta el investigador.

Estas aproximaciones terapéuticas llevan implícita una doble función: inmunomoduladora, porque modifica la respuesta del sistema inmunológico para frenar el proceso neurodegenerativo; y neuroprotectora. Sus trabajos van encaminados a la intervención de los procesos de equilibrio del sistema inmune, bien a través de la utilización directa de neuropéptidos, o bien a través de terapia celular. En esta última, el marco experimental, permitiría infundir al paciente células inmunes T-reguladoras específicas de antígeno, sustancia que desencadena la formación de anticuerpos y puede causar una respuesta autoinmune.
El octapeptido NAP, neuroprotector e inmunoregulador

“Son células del propio paciente que podrían utilizarse después de manipulación ex vivo, en el laboratorio. De este modo actuarían desactivando la respuesta del sistema inmunitario de forma específica, favoreciendo la tolerancia a un determinado antígeno, en este caso, el desencadenante del proceso neurodegenerativo”, indica David Pozo, que señala: “Aunque los resultados se han obtenido de ensayos realizados en modelos de animales, otros grupos de investigación ya han trabajado infundiendo células T-reguladoras en pacientes con esclerosis múltiple”.

Gracias a estos ensayos, “estamos empezando a entender cuándo y dónde manipular una respuesta inmune inflamatoria en el sistema nervioso central, favoreciendo incluso una respuesta positiva, para tratar los procesos de neurodegeneración”, explica David Pozo.

Fruto de este trabajo son las publicaciones en revistas de referencia internacional como Nanomedicine, EMBO Journal, Journal of Immunology o PLOSOne, junto al registro de 5 patentes, tres de ellas en las que participan las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide, el Consejo Superior de Investigaciónes Científicas (CSIC) y la Fundación Reina Mercedes para la Investigación Sanitaria, y las dos más recientes de 2011: “Nanoliposomas funcionalizados con péptidos”, de la Universidad Sevilla y el Servicio Andaluz de Salud.


Fuente: CABIMER. (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa - Andalusian Molecular Biology and Regenerative Medicine Centre)

jueves, 17 de marzo de 2011

Más de la mitad de los pacientes asmáticos españoles no están bien controlados






Según los especialistas, las causas son los elevados índices de falta de cumplimiento terapéutico por parte de los pacientes, motivado en parte por las “bajas expectativas”.

Entre el 50 y el 60% de los asmáticos españoles no están bien controlados, sólo entre el 10 y el 15% están bien controlados, y el resto lo están parcialmente, según señaló el Dr. Santiago Quirce, jefe del Servicio de Alergia del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, durante la Reunión Stand Alone Alergia “Tengo una pregunta sobre el Control Global del Asma”, celebrada en Córdoba y organizada por AstraZeneca.

Esta falta de control se debe, según este especialista, a los elevados índices de falta de cumplimiento terapéutico por parte del paciente, motivado, en cierta medida por las “bajas expectativas”. En este sentido, la educación del paciente asmático y el establecimiento de una buena relación médico-paciente son aspectos claves en el éxito del tratamiento. “La confianza es necesaria para mantener la medicación por tiempo prolongado”, indicó.

Respecto al tratamiento, el Dr. Quirce aseguró que la terapia SMART (terapia de mantenimiento y a demanda para el alivio de los síntomas con Symbicort) ofrece “numerosas ventajas, como la mejora notable del control diario del asma y la función pulmonar, reduciendo sobre todo las exacerbaciones graves”.

En opinión del alergólogo de La Paz, estos beneficios se consiguen, según muestra un estudio reciente, no sólo por el uso del formoterol como medicamento a demanda, sino por el efecto sinérgico de la administración conjunta de budesónida/formoterol cuando aparecen los primeros síntomas de asma.

Asimismo, otra de las ventajas es que, la combinación tanto como medicación de mantenimiento como de alivio, “evita el riesgo de abusar de los agonistas beta-2 de acción corta a demanda, ya que el beta-agonista siempre irá acompañado del corticosteroide inhalado”, aseguró el experto.

En su opinión, cada vez hay más datos sobre los efectos agudos de los corticosteroides inhalados en la inflamación bronquial, lo que conjuntamente con la acción broncodilatadora rápida y mantenida de formoterol “hace de este tratamiento combinado una forma única de tratar el asma”. “El hecho de poder prescindir del agonista beta-2 de acción corta como medicación de rescate es una gran innovación”, destacó.

Fuente: Revista Jano

martes, 8 de febrero de 2011

Controlling T cell proliferation






A central feature of cell-mediated immunity is clonal expansion of specific activated lymphocytes in response to cytokines. The mechanisms that restrict expansion solely to activated T cells that have bound their cognate antigen are incompletely understood. Now an article published in this fortnight’s edition of EMBO has revealed one mechanism of restriction which requires chromatin compaction.

After TCR rearrangement and selection in the thymus, naïve T-cells are released into the periphery of the body. These naïve T-cells cease to proliferate until they bind to their cognate antigen, which renders the T cell sensitive to cytokines such as IL-2 leading to proliferation and antigen dependent maturation of the cells. Activation of the IL-2 receptor triggers the phosphylation and nuclear translocation of the Stat5 transcription factor which drives this process. In the absence of antigen binding, however, the presence of IL-2 in the surrounding environment does not trigger cellular expansion. How do these quiescent T-cells ignore this surrounding IL-2 was previously unclear and was the question addressed by Rawlings et al. They show that in the absence of TCR activation, T cells still bind IL-2 triggering the translocation of Stat5 to the nucleus. However they found that despite its nuclear localisation Stat5 was unable to bind to the promoters of its target genes explaining why proliferation did not occur in these cells.

A common mechanism for blocking the access of transcription factors to target promoters is via chromatin remodelling. The authors, in this article provide evidence that the nuclei of naïve T-cells are made up primarily of condensed chromatin, which changes to a more open form upon activation of the TCR but not IL-2 treatment alone. The condensed nature of the chromatin and not DNA methylation or histone modification within the promoter region was found to be the cause of resistance to IL-2 signalling.

Using the nessy mouse model the authors reveal a novel role for the chromosome compaction complex condensin. Condensin is a pentameric Structural Maintenance of Chromosome (SMC) complex shown previously to be required for mitotic functions, DNA repair and the regulation of transcription. Now it appears condensin has a specialised role in maintaining quiescence in the immune system. The exact mechanism of how condensin is targeted and controlled by TCR activation remain to be revealed.



Rawlings et al (2011) Chromatin condensation via the condensing II complex is required for peripheral T cell quiescence. EMBO J 3O:263-276

Fuente: British Society for Immunology

martes, 11 de enero de 2011

Un estudio muestra la posibilidad de reducir a tres meses el tratamiento de la tuberculosis














Según datos de la OMS, se estima que durante el año 2009 la tuberculosis afectó a unos 9,4 millones de personas y fue responsable de 1,7 millones de muertes en todo el mundo, la mayoría en África. De hecho, un tercio de la población mundial, sin estar enferma, está infectada por el bacilo de la tuberculosis y de éstos, entre un 5 y un 10 % desarrollarán la enfermedad en algún momento de sus vidas. Durante el XIV Taller Internacional sobre Tuberculosis celebrado en Barcelona el 23 y 24 de noviembre se han presentado los resultados del llamado Estudio 26, que en Barcelona coordinan Josep M. Miró, profesor del Departamento de Medicina de la UB e investigador del Hospital Clínico - IDIBAPS, y Joan A. Caylà, investigador de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

En dicho estudio se ha comparado la pauta habitual de tratamiento de la infección tuberculosa latente con isoniacida —que se prolonga durante seis o nueve meses y, por lo tanto, en ocasiones es difícil de completar—, con una pauta experimental de tres meses con una dosis única semanal de rifapentina e isoniacida (3RPT/INH). El estudio ha tratado a más de 8.000 pacientes de diferentes países y el proceso ha sido coordinado por el Consorcio de Ensayos de Tuberculosis (TBTC). Ambos tratamientos han sido eficaces y bien tolerados. En el caso de la rama experimental, un 81 % de los pacientes ha completado el tratamiento, lo que contrasta con el 69 % de la rama habitual. Estos resultados preliminares permitirán sentar las bases para simplificar las guías nacionales e internacionales de tratamiento de la infección tuberculosa latente.

Barcelona ha sido la única representante española del estudio, con la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (UITB) al frente. Han participado los hospitales adscritos a la UB, el Hospital Clínico, el Hospital Universitario de Bellvitge y el Hospital de la Mutua de Terrassa, además del Hospital de San Pablo, el Hospital de Vall d'Hebron, el Hospital del Mar y el centro de atención primaria Drassanes.

Fuente: Universidad de Barcelona.

sábado, 8 de enero de 2011

Vaccine boosts your immune system







IMMUNE SYSTEM Researchers at BRIC, the University of Copenhagen, have discovered that the human body can create its own vaccine, which boosts the immune system and helps prevent chronic inflammatory diseases. The researchers’ results have just been published in the prestigious Journal of Clinical Investigation and may have significant consequences in developing new medicine.

Researchers at the Biotech Research and Innovation Centre (BRIC) at the University of Copenhagen have discovered a protein normally found in the body that can act to prevent chronic tissue inflammation. When administered in the form of a therapeutic vaccine it is able to effectively prevent and treat a number of different inflammatory disease models for multiple sclerosis (MS), rheumatoid arthritis (RA), skin hypersensitivity and allergic asthma (AA).

The results of this study have just been published by the prestigious Journal of Clinical Investigation in the article entitled “Endogenous collagen peptide activation of CD1d-restricted NKT cells ameliorates multiple tissue-specific inflammation in mice”.

Translational collaboration

The study was led by Principal Investigator Shohreh Issazadeh-Navikas, group leader for Neuroinflammation Unit at BRIC, and was the result of a translational collaboration involving researchers in Denmark, Sweden and Germany. The article culminates a decade’s long search for ways to combat inflammation and inflammatory diseases.

“The implications of the findings are large as they shed light on an important way that the body combats inflammation and autoimmunity. Moreover, they establish a therapeutic approach for using the newly discovered protein as a treatment for multiple conditions,” says Shohreh Issazadeh-Navikas.

Many inflammatory and autoimmune diseases are chronic and affect a large majority of people. Moreover, there is an inflammatory component to many common diseases, such as Alzheimer’s, Parkinson’s, RA, AA, MS, type II diabetes and cancers. The vaccine discovered by the researchers boosts special cells of the immune system, called NKT cells.

NKT cells are a type of T cell that exert profound and diverse regulatory effects in disease, from autoimmunity to responses to pathogens and cancer. For over two decades since their discovery NKT cells have traditionally been considered to be activated by lipid antigens presented by CD1 molecules. However, Professor Issazadeh-Navikas’ group was able to show for the first time the ability of a self peptide to activate NKT cells to suppress many tissue-specific inflammatory conditions including experimental autoimmune diseases.

Data offer new perspective

This highly significant and novel finding offers a new perspective on the ways in which the body combats inflammation in both health and disease. In addition, the researchers identified the activation requirements and signaling pathway through which they exert their function.

Professor Issazadeh-Navikas highlights, “Our data offer a novel perspective on the physiological role of these cells in maintenance of tissue homeostasis and reduction of inflammation.”

The findings significantly advance the fields of autoimmunity, antigen presentation, and NKT cells. They provide mechanistic insight into the biology of these cells and their roles in disease and point the way to therapies to treat many of the common conditions of mankind.

Fuente: University of copenhagen

viernes, 17 de diciembre de 2010

Renovar los esfuerzos de contención de la resistencia a los antimicrobianos




















Krisantha Weerasuriya a, John Stelling b & Thomas F O'Brien b

a. Departamento de Medicamentos Esenciales y Políticas Farmacéuticas, Organización Mundial de la Salud, 20 Avenue Appia, 1211, Ginebra 27, Suiza.
b. Department of Medicine, Brigham and Women's Hospital, Boston, United States of America.

Dirigir la correspondencia a Krisantha Weerasuriya (e-mail: weerasuriyak@who.int).

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2010;88:878-878. doi: 10.2471/BLT.10.084236

Un artículo de investigación publicado en el Boletín este mes por Togoobaatar y cols. muestra que en Mongolia más del 40% de los niños reciben antibióticos sin receta médica para infecciones respiratorias.1 En otro trabajo publicado recientemente por Kumarasamy y cols. se subraya la grave amenaza que representan las "superbacterias" con NDM-1 (Nueva Delhi metalo-β-lactamasa-1), poco vigiladas y para las que no existe un tratamiento eficaz.2 Transcurridos casi diez años desde que se publicó la Estrategia Mundial OMS para la Contención de la Resistencia a los Antimicrobianos, la Organización Mundial de la Salud ha anunciado que este es el tema elegido para el Día Mundial de la Salud 2011.3

Problema grave que afecta a la raíz misma de la lucha contra las enfermedades infecciosas, la resistencia a los antimicrobianos podría detener los progresos conseguidos en ese terreno o incluso provocar un retroceso. Aunque es una respuesta natural de los microbios, la resistencia puede contenerse si se procura usar correctamente los antibióticos. Los países de Europa occidental han logrado disminuir la tasa de resistencia a los antimicrobianos de algunos agentes patógenos aplicando un enfoque múltiple en el marco de unos sistemas de salud bien regulados.4 La vigilancia integrada del consumo de antibióticos y la resistencia a los mismos, una educación de prescriptores y consumidores coordinada y financiada por la administración pública, y la regulación de su uso en comunidades y hospitales han demostrado que es posible contener la resistencia a los antimicrobianos. Lamentablemente, incluso en sistemas bien regulados, como los de Europa, la resistencia de algunos agentes patógenos sigue aumentando sin cesar, y el uso de antibióticos fuera del sistema de salud, especialmente en el ámbito veterinario, sigue planteando problemas.

Y qué decir sobre el mundo en desarrollo, donde la regulación es mucho menor, los medios diagnósticos son escasos y la atención sanitaria integral es solo una posibilidad remota. Unos servicios de salud fragmentados, sobre todo en el sector privado con fines lucrativos, favorecen el uso indebido o abusivo de los antibióticos.5 Dada la escasa vigilancia aplicada, se desconoce la verdadera magnitud de la resistencia a los antimicrobianos, y solo la irrupción espectacular de gérmenes como los armados con NDM-1 logra despertar la atención frente a este problema.

Tenemos conocimientos científicos suficientes sobre la manera de usar adecuadamente los antibióticos. Estos solo son eficaces contra algunos de los microorganismos, deben tomarse en dosis precisas y durante un tiempo determinado, y carecen de eficacia en las infecciones virales. ¿Por qué, entonces, esa forma de actuar contraria a la evidencia?

Un factor es la idea errónea de que todas las infecciones responden a los antibióticos. A muchos enfermos les parece que efectivamente así es, pero lo que ocurre es que, por ejemplo, cuando un paciente con una infección respiratoria de carácter vírico se recupera después de tomar amoxicilina, ello se debe por lo general a la evolución natural de la enfermedad, no a la amoxicilina (en muchos casos se considera que un efecto secundario del antibiótico como es la diarrea es de hecho un síntoma de la enfermedad). Las madres se sienten más tranquilas si administran a sus niños antibióticos en lugar de tratarlos con paracetamol e inhalaciones. Los médicos prescriben antibióticos para simples infecciones víricas en pacientes por lo demás sanos para prevenir posibles infecciones bacterianas secundarias, pese a que hay ensayos clínicos de calidad que demuestran la nula eficacia de esa profilaxis. En el mundo en desarrollo los farmacéuticos despachan fácilmente antibióticos sin receta, pues sus ingresos dependen de las ventas más que de un sueldo o de honorarios profesionales. Las compañías farmacéuticas, además, pueden promover la venta de antibióticos independientemente de las necesidades de los pacientes. Por último, la mayoría de los antibióticos, debido a su inocuidad y a la brevedad del tratamiento, se prestan a un uso abusivo; los pacientes a menudo toman antibióticos por propia iniciativa, mientras que muy pocos tomarían antihipertensivos por su cuenta.

Combatir estos comportamientos en entornos caracterizados por una mala infraestructura sanitaria, una escasa regulación y una educación sanitaria insuficiente constituye todo un reto. Los continuos llamamientos para regular mejor los medicamentos no deben ser un obstáculo para garantizar un acceso apropiado a los mismos; el uso de antibióticos continuará creciendo en los países de ingresos bajos y medios para satisfacer las necesidades aún no cubiertas, pero esa mayor utilización debe vincularse a un uso racional. Las mejoras del acceso a los medicamentos que no se acompañen de mejoras significativas de la forma de usarlos tendrán graves consecuencias, entre ellas la continua aparición de superbacterias y de infecciones intratables. Afortunadamente, un mejor uso de los antibióticos en general reduce los costos sanitarios, pues la mayor parte de los antibióticos empleados en la mayoría de las comunidades son innecesarios.

La contención de la resistencia a los antimicrobianos es el tema del Día Mundial de la Salud 2011. La Organización Mundial de la Salud está elaborando un conjunto de políticas integrales para los ministerios de salud dirigida a casi todas las partes interesadas. Esto debería ser una oportunidad para poner en marcha medidas sostenibles encaminadas a contener la resistencia, fomentar la toma de conciencia y la educación sobre el problema por medios electrónicos, y realizar un seguimiento y frenar la propagación de la resistencia introduciendo mejoras en el apoyo informático y el apoyo a las decisiones clínicas a través del desarrollo y uso de medios diagnósticos de cabecera.

Sea como fuere, conviene recordar a las madres de Mongolia. A menos que el paquete global de medidas mitigue su preocupación, los antibióticos se seguirán usando de forma indiscriminada. Unas medidas de regulación, educación y atención sanitaria que tengan en cuenta los factores socioculturales y económicos y hagan uso de las mejoras de la comunicación global deben ser un componente crucial de los esfuerzos renovados de contención de la resistencia a los antimicrobianos.

Referencias
Togoobaatar G, Ikeda N, Ali M, Sonomjamts M, Dashdemberel S, Mori R, et al., et al. Survey of non-prescribed use of antibiotics for children in an urban community in Mongolia. Bull World Health Organ 2010; 88: 930-936.
Kumarasamy KK, Toleman MA, Walsh TR, Bagaria J, Butt F, Balakrishnan R, et al., et al. Emergence of a new antibiotic resistance mechanism in India, Pakistan, and the UK: a molecular, biological, and epidemiological study. Lancet Infect Dis 2010; 10: 597-602 doi: 10.1016/S1473-3099(10)70143-2 pmid: 20705517.
WHO global strategy for containment of antimicrobial resistance. Geneva: World Health Organization; 2001 (WHO/CDS/CSR/DRS/2001.2).
Annual report EARSS. 2008. Stockholm: European Antimicrobial Resistance Surveillance System; 2009.
Medicines use in primary health care in developing and transitional countries: fact book summarizing results from studies reported between 1990 and 2006. Geneva: World Health Organization; 2009 (WHO/EMP/MAR/2009.3).

Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Descubren cómo actúan las células para impedir que un virus común cause cáncer


El hallazgo podría traducirse en nuevas terapias para pacientes con sistemas inmunitarios débiles y que necesitan protección frente al virus de Epstein-Barr.








Científicos del Instituto del Cáncer de Duke, Estados Unidos, han descubierto una ruta que las células infectadas emplean para eliminar las infecciones por el virus de Epstein-Barr (EBV). Este hallazgo, publicado en la revista Cell Host and Microbe, posee implicaciones para la comprensión de la respuesta humana antes los virus cancerígenos.

"Hemos descubierto una importante ruta bioquímica que la célula huésped infectada activa para impedir que un virus oncogénico cause la aparición del cáncer”, explica Micah Luftig, uno de los autores principales del estudio e investigador en el instituto norteamericano.

El grupo de Luftig aprendió cómo supera el virus Epstein-Barr la respuesta de la célula. "Estos hallazgos podrían traducirse en terapias beneficiosas para los pacientes que no dispongan de sistemas inmunitarios fuertes y que precisen de protección frente a la amenaza de una infección por EBV”, subraya Luftig.

Este trabajo se basa en la hipótesis de que la célula detecta que el virus trata de tomar el control. “Cuando se activa esta respuesta de estrés oncogénico, se mantiene el virus a raya, ahora sabemos la razón", indican los autores.

Papel clave ante el estrés oncogénico

El equipo de Luftig identificó dos enzimas, denominadas kinasas, que desempeñaban un papel clave en la mediación de esta respuesta de estrés oncogénico y colaboran para impedir la proliferación descontrolada de linfocitos tipo B, denominada inmortalización. Cuando los científicos bloquearon las kinasas de ATM y Chk2, la proliferación descontrolada arrojó diez veces más células infectadas.

Esta próspera expansión de las células está relacionada con varios tipos de cáncer, entre los que figura el desorden linfoproliferativo postransplante, por el cual un paciente sometido a una operación de transplante sufre la aparición de linfoma debido a la proliferación de los linfocitos tipo B, así como linfomas de linfocitos B asociados al VIH.
Según Luftig, "este descubrimiento puede arrojar luz sobre todos los casos de agentes oncogénicos activados, que podrían desencadenar el proceso de formación de tumores”.

Cerca del 20% de todos los cánceres humanos están causados por agentes infecciosos y alrededor del 80% de dichas infecciones son de origen vírico". Otro ejemplo de infección vírica que desemboca en un cáncer es el virus del papiloma humano, implicado en el cáncer cervical.

Las consecuencias del virus

Cerca del 90% de la población resulta infectada, en algún momento de sus vidas, por el EBV, generalmente sin efectos perjudiciales para la salud. Pero quienes tienen sus sistemas inmunitarios debilitados, como los receptores de trasplantes de órganos o los infectados por el VIH, presentan un mayor riesgo de que se desarrolle el cáncer debido a este virus.

La infección por el virus Epstein-Barr puede presentar distintos desarrollos y consecuencias en cada paciente. En los niños de 4 a 5 años de edad, una primera infección por este virus podría causar una enfermedad leve, pero si esta primera infección se produjese durante la adolescencia, el paciente podría sufrir mononucleosis, con una gran fatiga y otros síntomas. En los pacientes con un sistema inmunitario debilitado, el virus puede provocar perjuicios mucho mayores y causar la aparición de formas de linfoma.


Cell Host & Microbe, Volume 8, Issue 6, 510-522, 16 December 2010

Fuente: Revista Jano

sábado, 11 de diciembre de 2010

Kary Mullis habla de la cura del futuro para infecciones mortales.






Las bacterias resistentes a las medicinas que son capaces de matar, incluso en los mejores hospitales. Hoy, infecciones muy resistentes como el ántrax o el estafilococo pueden llevarse una sorpresa. El ganador del premio Nobel, Kary Mullis, quien vió como un amigo suyo murió a pesar de los potententes antibióticos, revela una novedosa cura que promete muchísimo.


In the early 1980s, Kary Mullis developed the polymerase chain reaction, an elegant way to make copies of a DNA strand using the enzyme polymerase and some basic DNA "building blocks." The process opened the door to more in-depth study of DNA -- like the Human Genome Project. Mullis shared the 1993 Nobel Prize in Chemistry for developing this technique.

As he tells it, after winning the Nobel Prize, his next career move was to learn how to surf. It's typical of Mullis, whose scientific method is to get deeply curious about a topic, work it out from first principles, and then imagine the next giant leap forward. As he puts it in his Nobel autobiography, revised several times since 1993, "I read a lot, and think a lot, and I can talk about almost anything. Being a Nobel laureate is a license to be an expert in lots of things as long as you do your homework."

Most recently, he's been taking a hard look at immunity; a recent patent from his company Altermune describes the redirection of an existing immune response to a new pathogen.





Fuente: TED, Ideas Worth Spreading

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mast cells: more than just allergy



"Mast cells are most commonly associated with allergies and anaphylactic shock, but the case of Stephanie Brown reported this week in the national press has raised the profile of another condition caused by mast cells: cutaneous mastocytosis".











Mast cells, a class of white blood cell, are characterised by their large granules. They are found in most tissues of the body particularly in boundary areas near the external environment – the skin, mucosa of the lungs and the digestive tract. Mast cells play a key role in inflammatory processes, releasing the contents of their granules in response to stimulation through direct contact, antibody cross-linking or activated complement proteins. The granules contain preformed chemical modulators, such as histamine and heparin, which cause blood vessels to relax leading to swelling and redness, as well as cytokines and lipid mediators that recruit other white blood cells to the site of inflammation.

The action of mast cells is most frequently associated with allergy and they play a central role in asthma, eczema and allergic rhinitis. Allergies result from the allergen (be it pollen or food) being bound by IgE antibodies on the surface of mast cells. Binding of the allergen results in cross-linking of the antibody and the activation of the mast cell. Activation leads to the release of its granules and inflammation. In severe cases this can lead to anaphylaxis, caused by degranulation of mast cells throughout the body leading to shock. This response, though best understood in terms of allergy, is thought to have evolved originally to defend the body against intestinal parasites such as the tapeworm.

Mastocytosis is a condition involving the accumulation of mast cells in a particular organ of the body, due to increased production of these cells in the bone marrow. A condition affecting people of all ages, mastocytosis is a heterogeneous condition in that it appears to have multiple causes. Several mutations in the gene c-Kit, a gene whose product is responsible for the survival and proliferation of white blood cells such as mast cells, have been identified in many but not all patients. Mastocytosis can be systemic, affecting the whole body, or cutaneous, affecting just the skin. Paediatric mastocytosis is generally restricted to the skin and often resolves itself once children reach adulthood.

In cutaneous mastocytosis activation of the accumulated mast cells causes the development of painful blisters over the entire skin surface. These skin lesions are known as urticaria pigmentosa and can be highly disfiguring. Activation of the mast cells in the skin can be triggered by many different events including touch, exercise, alcohol, insect stings or foods. Sufferers of systemic mastocytosis experience, in addition to skin lesions, gut pains, and vomiting due to mast cell activation in the gut. The liver, kidney and joints can also be affected. The specific symptoms of individual sufferers vary due to the heterogeneous nature of the condition.

Treatment of mastocytosis is tailored to individual patients depending on their symptoms and is based on controlling the symptoms. Antihistamines are commonly given to alleviate itching and redness, while adrenaline is provided to systemic patients who suffer anaphylactic reactions. Psoralen ultraviolet A (PUVA) therapy can be used, as in the case of Stephanie Brown, to alleviate itching and provide cosmestic improval.

Psoralen is a plant compound that increases the sensitivity of skin to UVA. The combination of Psoralen UVA treatment is used to treat a range of conditions affecting the skin such as psoriasis and eczema. The exact mechanism by which exposure to UVA resolves symptoms is unknown. UV is believed to suppress the body’s immune system in a mechanism involving regulatory T cells and vitamin D, a known regulator of the immune system. The recruitment of regulatory T cells to the skin would lower the extent of mast-cell activation in mastocytosis sufferers resulting in a decrease in the number of skin lesions. This treatment does not cure sufferers but alleviates symptoms. Sufferers may need to receive repeat treatments.

While there is no cure for mastocytosis, children often grow out of the condition with symptoms usually disappearing by adulthood. Hopefully this will be the case for Stephanie Brown as well.

References
Sunbed sessions cure toddler of painful blisters 5 Mar 2010 Telegraph.co.uk
www.ukmasto.co.uk

Fuente: British Society for Inmunology.

miércoles, 14 de julio de 2010

Genética de la resistencia a antibióticos de uso común.




Científicos de la Universidad de Sevilla (US) estudian genes de bacterias responsables de la resistencia a quinolonas, uno de los grupos de antibióticos más utilizados en humanos en la actualidad. Para ello, el grupo dirigido por el catedrático Álvaro Pascual Hernández ha recibido un incentivo de 155.580 euros, dentro de las ayudas concedidas por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia a Proyectos de Excelencia.


A lo largo de la década de los sesenta del siglo pasado, se introdujo en la práctica clínica un compuesto de alta capacidad antimicrobiana: el ácido nalidíxico. A partir de éste, y mediante distintos procedimientos químicos, la comunidad científica diseñó un gran número de nuevas moléculas con mayor actividad: las fluoroquinolonas.

Las quinolonas se usan en el tratamiento de gran variedad de infecciones intrahospitalarias y comunitarias. Por su actividad frente a enterobacterias, principales causantes de infecciones urinarias, se utilizan y resultan eficaces para combatir estas infecciones. Sin embargo, el principal problema del uso de este nuevo conjunto de moléculas ha sido la rápida aparición de resistencias a las mismas.


Hoy día, las quinolonas son uno de los grupos de antibióticos más utilizados en humanos
La resistencia a quinolonas está mediada por mutaciones cromosómicas en los genes que codifican las enzimas topoisomerasas, que constituyen la diana de este grupo de antimicrobianos. En 1998, Álvaro Pascual y Luís Martínez, investigadores del Departamento de Microbiología (Medicina) de la Universidad de Sevilla publicaron en la revista The Lancet, el primer mecanismo de resistencia a quinolonas mediado por plásmidos en una cepa clínica de K. pneumoniae -aislada en Alabama (EE.UU.)- mediada por el gen qnr (quinolone resistance), y, actualmente, denominado qnrA.

"Ha sido descrito en plásmidos de pesos moleculares cuyo tamaño oscila de 54 a 180 Kb, encontrados en aislados clínicos de K. pneumoniae y E. coli, principalmente, y en otras enterobacterias", subraya Álvaro Pascual Hernández, responsable del proyecto de excelencia Prevalencia, caracterización funcional y relevancia clínica de la resistencia a quinolonas mediada por proteínas pentapeptídicas en enterobacterias y bacterias Gram-positivas.

Más resistente

Según el investigador, este nuevo mecanismo de resistencia produce un efecto sumatorio sobre los anteriormente mencionados (mutaciones cromosómicas), y en consecuencia un aumento significativo del nivel de resistencia a estos antimicrobianos. "Este descubrimiento realizado por nuestro grupo de investigación supuso la primera descripción de resistencia a quinolonas mediada por plásmidos, lo que asociado al amplio uso actual de las quinolonas para el tratamiento de numerosas infecciones, podría conducir a un rápido aumento de la resistencia a estos antimicrobianos mediante mecanismos de diseminación horizontal en los próximos años", asegura el investigador.

Sin embargo, en estudios recientes se ha descrito por primera vez la aparición de resistencia a quinolonas mediadas por plásmidos a través del gen qnrA en España y resto de Europa, lo que parece indicar la amplia distribución de este mecanismo identificado actualmente en cepas clínicas aisladas en América, Asia y Europa. La prevalencia de este mecanismo de resistencia es, sin embargo, desconocida. En España, la resistencia en E. coli de origen urinario a ácido nalidíxico y fluoroquinolonas ha aumentado hasta un 30% y 20%, respectivamente.

La mayoría de las resistencias a quinolonas en estos microorganismos se debe a la aparición de mutaciones cromosómicas y nada se sabe sobre la prevalencia y dispersión de genes qnr en bacterias como E. coli, K. pneumoniae, "Todo ello justifica la necesidad de un estudio de prevalencia que nos permita conocer la importancia de este fenómeno en Andalucía, España y otros países europeos". Asimismo, según los expertos, existe escasa información sobre el papel de qnr en bacterias Gram-positivas.

Es bien conocido que la evolución de los genes de resistencia está condicionada por la presión antibiótica, que se traduce en la aparición de nuevas variantes con sensibilidad reducida. Si los genes qnr siguen este patrón evolutivo, el incremento en la resistencia a quinolonas mediado por estos genes, podría ser dependiente no sólo de los niveles de expresión, sino también de cambios genéticos tanto en el promotor del gen como en la región codificante. Por este motivo, estudios de mutagénesis serían de gran utilidad para determinar la evolución de este mecanismo de resistencia.

Modelo experimental

Para valorar la relevancia in vivo de estos genes se utilizará un modelo experimental de neumonía murina desarrollado por el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

"Este modelo es idóneo para estudios de eficacia comparativa de diferentes antimicrobianos y nos permitirá estudiar diferentes parámetros (concentración de microorganismos en pulmón, esterilidad o no de los tejidos estudiados, tasa de supervivencia de animales infectados, aparición de cepas mutantes durante el tratamiento) en grupos de animales sometidos a diferentes pautas terapéuticas", subrayan los responsables del proyecto.

De esta forma se puede estimar la importancia de factores dependientes tanto del microorganismo (presencia o no de qnr) como de los antimicrobianos empleados (propiedades farmacocinéticas, esencialmente), y permitirán determinar la relevancia clínica de este nuevo mecanismos de resistencia a quinolonas.

Fuente: Andalucía Investiga.

lunes, 24 de mayo de 2010

El futuro de los antibioticos

Since the discovery of Penicillin by Alexander Fleming, antibiotics have revolutionised medicine and saved millions of life. But over the last twenty years the cost of this success over bacterial infections has arisen. The widespread emergence of antibiotic resistance poses a major public health problem, threatening to reverse the life saving impact of Fleming’s discovery. A flurry of recent newspaper articles and research papers have discussed the impact of antibiotic use on resistance and efforts to overcome the dearth of new treatment options.

The introduction of antibiotics to treat bacterial infections is one of the most successful developments in medicine. However, this breakthrough is now threatened by ever-increasing levels of antibiotic resistance. Antibiotic resistant strains exhibit a greater ability to survive doses of antibiotics that would be lethal to typical strains. This higher resistance reduces the effectiveness of an antibiotic, leading doctors to use alternative antibiotics, which can eventually lead to the evolution of strains resistant to multiple antibiotics. Strains of multidrug resistant Staphlycoccus aureus and TB are spreading around the world, requiring ever harsher and expensive treatment regimes and causing increasing number of deaths. In the EU these mutltidrug resistant bacteria cause around 25 000 deaths a year, with costs as a result of treatment and loss of productivity estimated to amount to around 1.5 billion Euros. Where does this leave our aforementioned medical breakthrough? How has this widespread resistance emerged, and what can we do to counteract it?

Though most of the antibiotics in use now have been chemically synthesised, they stem from naturally occurring molecules that evolved over millions of years, as different species of microorganisms fought to reign supreme in their local habitat. During this times microorganisms have evolved to both produce, and overcome, different antibiotic molecules. When humans began using these molecules to treat bacterial infections, we exposed a far greater number of bacteria to far higher levels of antibiotics than would occur naturally in the microbial world. The result has been evolution in ‘real time’. Antibiotics act as a selective pressure leading to the selection of resistant bacteria within an environment, eventually leading to the loss of any susceptible species. To find out more about the evolution and mechanisms of antibiotic resistance, watch this animation produced by the US Food and Drug Administration.
Antibiotics when first produced were hailed as a miracle cure, demanded by patients to treat all types of illnesses. This widespread, and often misguided, use of antibiotics in humans as well as animals is responsible for the speed at which antibiotic resistance has evolved. Antibiotics have been used mistakenly to treat viral infections, such as colds, when they are only effective against bacterial infections. Many studies have shown the dynamic relationship between the prescribing of antibiotics and levels of antibiotic resistance in populations, and this has led to initiatives at all levels promoting the responsible prescribing of antibiotics. But, as an article in the Telegraph newspaper states, many patients are still wrongly given antibiotics for coughs and colds. Studies into why this is still occurring suggest a number of reasons for this, including that many patients and doctors do not appreciate the risk of antibiotic resistance evolving from a single course of antibiotics – considering it a problem of the population not the individual. A new paper published in the British Medical Journal (BMJ) this week, and featured in the Telegraph newspaper highlights for the first time the impact that antibiotics have on the emergence of antibiotic resistance in individuals.

The research conducted at the University of Bristol, in collaboration with the University of Oxford, reviewed and analysed previously published data on the emergence of antibiotic resistance after patients were treated for urinary or respiratory bacterial infections. They found that patients who were prescribed antibiotics were more likely to contain bacteria resistant to antibiotics for a period of up to 12 months after they had finished their treatment. Patients that took multiple courses of antibiotics during the 12 month period had a higher chance of having resistant bacteria within them. The researchers believe that the residual effect of antibiotics in promoting resistant bacteria is the reason behind the high levels of antibiotic resistance found in the community.

The work shows that in the case of antibiotics, one more really does make a difference. The researchers hope that this work will help to promote stricter prescribing of antibiotics and prolong the lifespan of our antibiotics.

Why when antibiotic resistance has been emerging for decades is its threat only now considered so serious? The era of antibiotics began in the 1920s and 30s with the discovery of Penicillin by Alexander Fleming and Protosil by Gerhard Domagk. From these original two, there are now over 13 classes of antibiotics, some into their fifth generation, consisting of both chemically synthesised and natural compounds. In their heyday, 15–20 new antibiotics were released each decade, but in the last ten years only 6 new drugs have come on the market and, according to an article in the same edition of the BMJ, only two new drugs are under development. It is this massive drop-off in new drugs which has led to the increased concern around antibiotic resistance. The previous approach of treatment with ‘something new’, no longer works when new drugs aren’t appearing.

Why has the production of antibiotics dropped-off and what can we do to promote it? An analysis and article by Morel and Mossialos in the same edition of the BMJ discusses this topic. The pharmaceutical industry has been reluctant to invest in research into antibiotics for a number of reasons. This includes the restrictive use of new antibiotics, with doctors reserving them for the most serious cases and the curative nature of the drugs making them far less profitable than drugs that mitigate symptoms. Antibiotic resistance itself is a disincentive for industry as it threatens to shorten the lifespan of the new treatment preventing sufficient financial returns. The European Council and the US have recently set up committees and task forces to promote the research and development of new antibiotics setting the goal of developing 10 new antibacterial drugs by 2020 – a sprint given the time taken for new drugs to be developed. How to go about jump starting industry to reach this goal is the central focus of these articles.

Together these articles highlight the critical state that we are in, and how close we are to losing this evolutionary race with bacteria. We require a concerted effort at all levels from patients to the pharmaceutical industry to conserve what we have and produce what we lack, antibiotics.

References
Course of antibiotics ‘can leave a patient resistant to that drug for up to a year’ Telegraph Newspaper 19 May 2010

Effect of antibiotic prescribing in primary care on antimicrobial resistance in individual patients: systematic review and meta-analysis (2010) Costelloe et al. BMJ 340:c2096

Tackling antibiotic resistance (2010) So et al. BMJ 340:2071

Stoking the antibiotic pipeline (2010) Morel and Mossialos. BMJ 340:c2115

Fuente: British Society for Immunology.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Vida sintética para curar


Durante millones de años, la selección natural y el azar aseguraron la supervivencia de los mejores genes y de los diseños más adaptados. Hace unos 10.000 años, la especia humana comenzó a realizar una selección propia con las especies que aprendió a cultivar. Y al inicio del siglo XXI, la ciencia sabe ya modificar el código de la vida para crear nuevos seres adaptados, no ya su entorno, sino a las necesidades del ser humano.
La sociedad ha de prepararse para entender y debatir los cambios y posibilidades que se avecinan gracias a la biotecnología. Eduardo Punset discute con Luis Serrano los secretos de la biología sintética y sus aplicaciones en la salud y el medioambiente.

Fuente: Redes, Smartplanet.

martes, 4 de mayo de 2010

Descubierta la vía de ataque de la salmonela en enfermos de sida

El hallazgo abre una nueva perspectiva de blanco para una vacuna contra el VIH

Hasta hoy, científicos y médicos de todo el mundo creían que las muertes de 700.000 personas infectadas con el virus del sida en África por salmonelosis se debían a que su sistema inmunológico deprimido las hace susceptibles a esta enfermedad gastrointestinal oportunista, pero estaban equivocados. Según una investigación que se presenta en la revista Science, el problema de los infectados con VIH ante la salmonela no es la falta de respuesta del sistema inmunológico sino que se debe a una respuesta "defectuosa" o "inadecuada".

Calman MacLennan, del Centro para la Regulación Inmune de la Universidad de Birmingham y sus colegas de Malaui, México y Reino Unido, esperaban encontrar los mecanismos moleculares por los cuales los infectados con VIH tenían dificultad para generar anticuerpos contra las salmonelas, pero lo que ocurrió fue todo lo contrario, porque hallaron que los pacientes tenían concentraciones crecientes de anticuerpos. "La asociación entre la infección VIH y los casos fatales de salmonelosis se conoce desde el inicio de la pandemia del sida hace 26 años, pero ésta es la primera vez que podemos ofrecer una explicación científica", ha explicado MacLennan a EL PAÍS.

La bacteria de la salmonela es causante de la enfermedad infecto-contagiosa llamada salmonelosis que usualmente ocurre por el consumo de alimentos (especialmente carnes) y agua contaminados, y que se manifiesta por una gastroenteritis aguda con vómitos y diarrea. Es una de las intoxicaciones por alimentos más comunes en países pobres con problemas de higiene y acceso a los sistemas de salud, y que en África ocasiona el 50% de las muertes por VIH cada año.

Según el investigador británico, los médicos creían que la infección ocurría porque normalmente los pacientes con VIH son más susceptibles a las infecciones bacterianas por la dificultad de sus organismos para generar anticuerpos. Pero descubrieron que pese a un exceso de anticuerpos en la sangre de muchos africanos infectados con el VIH, no podían matar las salmonelas.

Los investigadores muestran que los anticuerpos de los portadores del VIH dirigen su ataque a los lipopolisacáridos (LPS) unas proteínas receptoras de la bacteria que se localizan encima de la membrana de las células de la salmonela.

"Asombrosamente, encontramos que esto no está causado por una carencia de células inmunes, sino que, por el contrario, hay altos niveles de anticuerpos que se encuentran ligados a los lipopolisacáridos (LPS) en la superficie de las salmonelas que bloquean la acción de los anticuerpos", señala MacLennan. "Incluso se pierde la capacidad de eliminar bacterias aún cuando hay exceso de anticuerpos como en el caso de estos pacientes con VIH".

Constantino López Macías, investigador de la Unidad de Investigación Médica en Inmunoquímica del Instituto Mexicano del Seguro Social y coautor del estudio, señala que la bacteria usa el lipopolisacárido para distraer el sistema inmune. "Se encuentran en la superficie de la bacteria y forma una especie de coraza que bloquea los anticuerpos y no los deja pasar a la membrana celular".

Los investigadores examinaron muestras de sangre de dos grupos de adultos, uno infectado con VIH y el otro no, para analizar la diferencia en la capacidad de matar las salmonelas, y observaron que los anticuerpos quedan atados y anulados por los LPS. Sin embargo, cuando eliminaron estos bloqueadores, los anticuerpos de muestras de sangre de personas infectadas pudieron matar de nuevo a las bacterias. Lo que demuestra que los pacientes con VIH todavía cuentan con el anticuerpo protector contra las bacterias que fueron generados durante los primeros dos años de su vida.

Una vez que se eliminaron los LPS, el investigador mexicano identificó el blanco que son proteínas de membrana celular externa, llamadas porinas, a las que se dirigen los anticuerpos para eliminar las bacterias. "Después del lipopolisacárido siguen estas proteínas de membrana externa que son identificados por el anticuerpo y destruyen la bacteria", señala López Macías.

El grupo mexicano es uno de los líderes mundiales en el estudio de esta proteínas de membranas externas de bacterias. De hecho, actualmente están probando en fase clínica II una vacuna contra las fiebres tifoideas diseñada a partir de este tipo de receptores.

Nuevo blanco de vacuna

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, señala en el mismo número de Science, que estos resultados podrían tener implicaciones prácticas para desarrollar una vacuna. "Las proteínas de la membrana externa de la bacteria deben ser el blanco preferido para una vacuna en lugar de los LPS".

El experto estadounidense afirma que los anticuerpos específicos que se enlazan con los LPS puede ser solamente uno de los muchos defectos responsable de bacteremia (presencia de bacterias en la sangre) de la salmonela en enfermos avanzados de VIH. Además, "resulta paradójico que la enfermedad de VIH también se asocie con la activación excesiva del sistema inmune contra salmonela".

Para López Macías hay muchas posibilidades de desarrollar una vacuna dirigido a salmonela en pacientes cuyo sistema inmune está deprimido, pues se trata de una enfermedad creciente en todo el mundo ya que en países en desarrollo, si bien existen antibióticos para atacar la enfermedad, gran parte de la población no tiene acceso a estos medicamentos y tampoco a medidas preventivas de higiene.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año millones de personas son infectados por esta enfermedad causando graves problemas a los sistemas de salud; de igual forma, las diversas bacterias del género salmonella incrementan su resistencia a los antibióticos. Tan sólo en Estados Unidos se estima que cada año son infectadas 1,4 millones de personas, lo que ocasiona 168.000 visitas al médico, 15.000 hospitalizaciones y 580 muertes anuales, con un costo superior a los 3.000 millones de dólares anuales (2.255 millones de euros).

"La vacuna estaría compuesta por subunidades de las proteínas del microorganismo y no por el microorganismo vivo atenuado, lo cual la haría muy segura", explica López Macías. "Se inyectarían a las personas para que desarrollen anticuerpos y otro tipo de componentes receptores para generar inmunidad contra la bacteria".

Aunque la investigación requiere mayor experimentación y la propia vacuna aún esta sentando sus primeras bases, el investigador mexicano es optimista y cree que a medio plazo puede ser un tratamiento preventivo complementario para los casi 34 millones de enfermos de VIH que hay en el mundo.

Fuente: El País

martes, 20 de abril de 2010

Identificadas las primeras mutaciones genéticas en el estudio de la leucemia linfática crónica.

El trabajo de los científicos españoles se integra en el Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer

La revista Nature ha publicado un artículo, firmado por más de 200 científicos y entre ellos más de 20 españoles, sobre la labor reciente llevada a cabo por un consorcio internacional creado para el estudio del genoma del cáncer (International Cancer Genome Consortium, ICGC). El ICGC, en el que participan junto a España más de 10 países, coordina proyectos de investigación a escala mundial con el objetivo de secuenciar un total de 25.000 genomas de los 50 tipos de cáncer más importantes. La identificación de las alteraciones genéticas en estos tumores impulsará el desarrollo de métodos diagnósticos más precisos y terapias más eficaces contra el cáncer, una enfermedad que causa una de cada cuatro muertes en nuestro país.

En opinión del Dr. Paul Nurse, Premio Nobel de Medicina en 2001, “el proyecto ICGC cambiará profundamente nuestro conocimiento sobre cómo se desarrollan los distintos tipos de cáncer. El trabajo coordinado a escala mundial y la rápida difusión de los resultados obtenidos aseguran el éxito del proyecto y contribuirán a que todos los investigadores en Oncología puedan tener acceso de manera inmediata a la información generada”.

España participa en el ICGC con el estudio de la leucemia linfática crónica, la forma de leucemia más frecuente en los países occidentales y cuyo comportamiento clínico es muy heterogénea. El proyecto español, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto de Salud Carlos III, reúne a un equipo multidisciplinar de investigadores, bajo la dirección científica de los Drs. Elías Campo, del Hospital Clínic de Barcelona-IDIBAPS y la Universidad de Barcelona, y Carlos López-Otín, de la Universidad de Oviedo. Los restantes coautores españoles del artículo de Nature pertenecen al Centro de Regulación Genómica de Barcelona, el Instituto Catalán de Oncología, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y la Universidad de Deusto. El proyecto se apoya en la amplia experiencia en el estudio de esta enfermedad en nuestro país y en infraestructuras ya existentes, como los bancos de tumores y ADN de la Red Temática de Investigación Cooperativa en Cáncer (RTICC, coordinado por el Dr. Eugenio Santos) y el nuevo Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) en Barcelona, dirigido por el Dr. Ivo Gut.

España no participó en la secuenciación del primer genoma humano. Ahora, sin embargo, investigadores españoles participan e impulsan un proyecto todavía más ambicioso: la secuenciación de 25.000 genomas de enfermos con cáncer, y han demostrado que están en condiciones de liderar un proyecto de esta complejidad y envergadura. Los Dres. Campo y López-Otín han anunciado hoy que ya se han secuenciado y analizado con éxito los primeros cinco genomas completos de cinco pacientes con leucemia linfática crónica en España. En ellos se han identificado las primeras mutaciones genéticas, lo que permitirá en un futuro desarrollar nuevas estrategias diagnósticas y nuevos fármacos para combatir este tipo de cáncer.

Fuente: Hospital Clinico de Barcelona.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Alzheimer's-associated protein may be part of the innate immuen system

NOTICIAS INTERNACIONAL

La Universidad de Harvard, y el Hospital general de Massachusetts han encontrado indicios de una proteína asociada al desarrollo del Alzheimer que puede ser parte del sistema inmune innato.

MARCH 9, 2010

SUE MCGREEVEY
MASSACHUSETTS GENERAL HOSPITAL

Amyloid-beta protein – the primary constituent of the plaques found in the brains of Alzheimer's disease patients – may be part of the body's first-line system to defend against infection.

In their report in the open-access journal PLoS One, a team led by Harvard Medical School (HMS) researchers at Massachusetts General Hospital (MGH) describe their evidence that amyloid-beta protein (A-beta) is an antimicrobial peptide. These small proteins are part of the innate immune system, which provides broad defense against a wide range of pathogens.

"For years we thought that A-beta was just metabolic garbage produced as a byproduct of other processes within the brain, but these data suggest it is a normal component of the brain’s innate immune system." says HMS professor Rudolph Tanzi, PhD, director of the Genetics and Aging Unit in the MassGeneral Institute for Neurodegenerative Disease (MGH-MIND), co-senior author of the PLoS One report. "It looks like factors that trigger hyperactivity of the innate immune system – not only infection but also traumatic brain injury and stroke, which are already known to increase the risk for Alzheimer's – could cause excessive deposition of A-beta."

Shared by all types of plants and animals, the innate immune system is the first line of defense against invading pathogens. The innate system can rapidly mobilize white blood cells, chemical factors called cytokines and antimicrobial peptides to kill bacteria, viruses, fungi and even tumor cells. Antibodies and other components of adaptive immunity have limited access to the brain, but the antimicrobial peptides of the innate immune system play a key role in fighting infection within the central nervous system.

A-beta is toxic to neurons, and the protein's accumulation as plaques in the brains of Alzheimer's patients is thought to lead to the neurodegeneration characterizing the disorder. The protein is generated when a larger parent molecule called the amyloid precursor protein is cleaved by enzymes. Several different types of A-beta can be generated by the enzyme action; the more common A-beta 40 and A-beta 42 forms are particularly prone to form into toxic plaques. Although A-beta is known to promote inflammation, the protein's biological activity has been considered purely incidental and only harmful. But the current study suggests that A-beta’s newly discovered antimicrobial activity may play an important role in fighting infection in the brain.

After Robert Moir, PhD, of MGH-MIND the Genetics and Aging Research Unit, co-senior author of the PLoS One paper, noticed several physical, chemical and biological similarities between A-beta and antimicrobial peptides – particularly a human protein called LL-37 – he, Tanzi, and colleagues decided to investigate the possible connection. Graduate student Stephanie Soscia tested synthetic versions of both A-beta 40 and A-beta 42, along with LL-37, against a panel of important pathogens and found that A-beta did inhibit the growth of eight of the 15 organisms tested. Against seven of the affected organisms – which included the yeast Candida albicans and forms of the bacteria Listeria, Staphylococcus and Streptococcus – A-beta was as strong or stronger than LL-37. For six of those, A-beta 42 was more potent than A-beta 40.

To see if the same antimicrobial activity would be produced by Alzheimer's-associated A-beta, the investigators tested the ability of brain tissue from Alzheimer's patients and from age-matched controls to suppress the growth of Candida in culture. Reflecting the fact that amyloid plaques are primarily found in the temporal lobe of the brain, significant antimicrobial activity was observed in samples of temporal lobe tissue from Alzheimer's patients but not from controls. Not only did the antimicrobial strength of patient samples correlate with the amount of A-beta they contained, the activity was also suppressed by antibodies against A-beta. Another experiement showed that Candida growth was not suppressed by tissue from the cerebellum, an area where A-beta levels are low, from either Alzheimer's patients or controls.

The researchers suggest that chronic activation of the innate immune system in response to either a persistent or transient infection of the central nervous system might lead to excess production and accumulation of A-beta. Known Alzheimer's risk factors – such as stroke, head injury and exposure to certain anesthetics – could also trigger the innate immune system and increase A-beta production, leading to an excessive and dangerous inflammatory response within the brain.

While the rare gene mutations that directly cause inherited Alzheimer's are known to induce production of high levels of A-beta 42, several novel Alzheimer’s candidate genes recently identified by Tanzi and others play a role in the innate immune system. The investigators are testing the hypothesis that a host of genetic factors may influence risk for Alzheimer’s by mediating the production of A-beta in the brain’s innate immune system.

"Now we need to figure out what is triggering the innate immune system, particularly as we age, and what genes control A-beta's role in the innate response," says Moir, who is an assistant professor of Neurology at Harvard. "If we can identify which pathogens are more likely to trigger A-beta plaque aggregation, we might develop ways to prevent or control that response, for example by immunization."

The work reported in the PLoS One paper was supported by grants from the Cure Alzheimer's Fund. "This is the kind of high-risk, high-reward project for which it's very difficult to get federal funding," says Tanzi, the Joseph and Rose Kennedy Professor of Neurology at HMS. "We really appreciate their vision in funding this important work." In addition to lead author Soscia, co-authors of the study are Kevin Washicosky, Stephanie Tucker, and Bradley Hyman, MD, PhD, MGH-MIND; James Kirby, MD, and Scott Duong, Beth Israel Deaconess Medical Center; Martin Ingelsson, Uppsala University, Sweden; and Mark Burton and Lee Goldstein, MD, Boston University Alzheimer's Disease Center.

Fuente: Harvard University.