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lunes, 26 de diciembre de 2011

Un ejemplar de roca pumita del volcán de El Hierro se expone en el Museo Nacional de Ciencias Naturales







El público la podrá admirar en la sala de Geología La próxima semana el MNCN añadirá una pieza más a su exposición permanente Minerales, Fósiles y Evolución Humana, en la sala de Geología. Se trata de una roca del volcán de El Hierro (Islas Canarias), que fue encontrada por Pedro Canomanuel, patrón de la embarcación Nautilux, flotando en el Mar de las Calmas, a 2 kilómetros al noroeste de la boca del volcán en erupción. Pedro Canomanuel ha entregado un ejemplar de los recogidos al Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y otro al Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. 

Desde el primer momento en que el marinero hizo entrega de la pieza se procedió a su análisis en el laboratorio de técnicas no destructivas y microscopía electrónica del MNCN. Una vez analizada, se ha concluido que se trata de una pumita porosa compuesta "por vidrio alumnio-silicatado con cristales de feldespato sanidina". Una composición que explica la capacidad de la roca para flotar en el agua, ya que por dentro está compuesta por microcámaras de aire, y de composición muy parecida al vidirio comercial; el exterior está compuesto por basalto procedente del magma incandescente del volcán. 

La reciente identificación de cristales de cuarzo y fragmentos de jaspe, sugiere que estas pumitas provienen previamente de rocas sedimentarias del fondo marino fundidas dentro del conducto eruptivo, y luego rodeadas de una capa de magma basanítico o basalto, de ahí el color negro exterior de la muestra que se expone en el MNCN. En consecuencia, la erupción lanzó rocas vítreas ligeras, que ascendieron flotando hasta la superficie del mar donde fueron rescatadas por el patrón de la embarcación Nautilux mientras faenaba. El estudio de estas rocas ha concluido que el volcanismo canario es mayoritariamente poco silíceo y que por lo tanto no genera grandes masas de magmas viscosos, por lo que los volcanes de las Islas Canarias no presentan gran riesgo de explosividad. 

 Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales.

domingo, 10 de julio de 2011

Paleotsunamis en el Golfo de Cádiz







Al menos cinco tsunamis han afectado al golfo de Cádiz en los últimos 7000 años según un estudio realizado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y cinco universidades españolas.

En los últimos años los tsunamis han acaparado las portadas de los medios por motivos tristemente conocidos. Los tsunamis son olas marinas de gran tamaño que se generan en la mayoría de los casos como consecuencia de movimientos sísmicos con epicentro en el océano que desplazan parte del fondo marino; o por deslizamientos submarinos debidos a la actividad volcánica. Su longitud de onda, o distancia que separa dos crestas sucesivas, puede alcanzar los 400 kilómetros frente a longitudes de onda que van de medio metro a 300 metros en las olas normales. En mares profundos estas olas pasan inadvertidas pues apenas se elevan un metro pero al llegar a la costa pueden alcanzar grandes alturas, excepcionalmente hasta 20 metros.

La energía de los tsunamis puede llegar a ser formidable, su turbulencia arrastra rocas y arena dando lugar a importantes cambios geomorfológicos que alteran sensiblemente el paisaje costero; estos cambios pueden conservarse en el registro geológico durante millones de años.

Aunque el riesgo de tsunami en España no es muy alto, la costa suroccidental de la península Ibérica es una de las zonas más expuestas a la acción de tsunamis en Europa, debido a los sistemas de fallas que marcan el límite entre las placas europea y africana. De los diversos tsunamis que se han registrado en la costa peninsular, el más conocido es el que tuvo lugar en 1755, asociado al terremoto de Lisboa, y que dio lugar a inundaciones en las costas de España, Portugal y Marruecos.

El análisis de los cambios sedimentarios, paleontológicos y geomorfológicos en estuarios, marismas, barras litorales y otros ambientes costeros, permite detectar la sismicidad ocurrida en el fondo oceánico. Otro indicador de la paleosismicidad marina es el registro de las turbiditas, que son los sedimentos depositados por corrientes de turbidez en zonas profundas del océano. Tras el estudio de los datos procedentes de ambas fuentes el equipo investigador ha elaborado un catálogo de paleotsunamis en el holoceno, que será publicado próximamente en la revista Quaternary International. Este catálogo está avalado por evidencias geológicas y geomorfológicas, registros arqueosísmicos y paleosísmicos, junto con datos históricos de los eventos más recientes.

"Antes del tsunami ligado al terremoto de Lisboa se han registrado otros cinco tsunamis en el Golfo de Cádiz en los últimos 7000 años" comenta Caridad Zazo, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. "El intervalo de recurrencia de estos eventos catastróficos oscila entre 1200 y 1500 años". Sin embargo, la fuente o fuentes sísmicas que originaron los tsunamis no están claras, ni tan siquiera para el asociado al terremoto de Lisboa.

Entre los múltiples enclaves del Golfo de Cádiz en los que se han detectado depósitos sedimentarios atribuidos a la acción de tsunamis, hay que citar Punta Umbría y las marismas de Doñana en Huelva y la flecha litoral de Valdelagrana, en Cádiz.

Referencia bibliográfica:
Lario, J., Zazo, C., Goy, J. L., Silva, P. G., Bardaji, T., Cabero, A., Dabrio, C. J. 2011. Holocene palaeotsunami catalogue of SW Iberia. Quaternary International. doi:10.1016j.quaint.2011.01.036

Fuente: Museo Nacional de Ciencias Naturales; Madrid.

lunes, 27 de junio de 2011

Soil Mapping in Africa Breaks New Ground





Accurate knowledge of local and regional soil characteristics is essential for sustainable agricultural development, but the existing body of information about the conditions and trends of African soils is outdated and imprecise. Thus there is an urgent need for accurate, up-to-date and spatially-referenced soil information—in the form of accurate and comprehensive maps—to support agriculture in Africa.

Conventional soil mapping is limited in what it can communicate. It relies on polygons—often lines originally drawn in the field by soil surveyors— and the resulting image cannot fully express the complexity of soils in a landscape or be easily integrated into a global map. As a result these maps have only limited value in making land management decisions, among other limitations. The first world soil map—created in 1981 by the Food and Agriculture Organization (FAO) of the United Nations and the UN Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO)—is still utilized today but is greatly limited by its low resolution (1:5 million scale). Other higher-resolution conventional soil maps (1:1 million scale) are also available, but for only part of the globe.

Using new technologies and methods including vastly improved satellite data and ground-based spectral measurements, new techniques in statistical modeling, major improvements in the collection and prediction of soil properties, and improvements in pixel displays, it is now possible to produce a high-resolution digital soil map for the entire world, at 100 times the resolution of existing soils maps. Beginning by mapping sub-Saharan Africa, a digital soils map is being developed under the auspices of the Africa Soil Information Service (AfSIS) and the GlobalSoilMap.net Consortium. The map will be based on a fine-resolution three-dimensional grid showing functional properties of soils. Accessible to a mixed audience of scientists, local farmers and policymakers, the digital soils map will provide up-to-date information for the mapping of soil conditions, set a baseline for monitoring changes, and provide options for soil and land management.

AfSIS is led by the International Center for Tropical Agriculture—Tropical Soil Biology and Fertility Institute (CIAT-TSBF) at the Earth Institute, Columbia University, and ISRIC—World Soil Information. It includes scientists from national agricultural centers and universities throughout Africa, including Tanzania, Malawi and Mali, where regional laboratories conduct soil sampling and spectral analysis as well to train local partners. The project also involves collaboration with national agricultural research stations in Kenya, Nigeria and many other countries in Africa that are working on soil sampling, setting up field trials, conducting laboratory analysis and producing soil property maps. GlobalSoilMap.net collaborators are from national environmental and agricultural research centers and academic institutions around the world.

As of February 2011, soil sampling has begun in 20 sentinel sites across Africa including Mali, Malawi, Tanzania, Ethiopia, Ghana, Nigeria, South Africa and Zambia. For more information, see the paper, “Digital Soil Map of the World.”

Project Leader: Markus Walsh of the Tropical Agriculture Program, in cooperation with the Center for International Earth Science Information Network

Fuente: The Earth Institute, Columbia University.

jueves, 2 de junio de 2011

Así era el margen del Ebro hace seis millones de años


Un equipo de investigación español, gracias a la tecnología sísmica de reflexión 3D, ha logrado por primera vez cartografiar los elementos geomorfológicos de la cuenca de hace entre 5 y 6 millones de años. Las imágenes obtenidas demuestran que la superficie analizada se encuentra en la actualidad a 2,5 o 3 kilómetros de profundidad bajo el fondo marino.

“Los resultados aportan luz sobre la manera en la que se produjo la bajada del nivel del mar durante el Mesiniense (hace entre 5,33 y 6 millones de años) e implican que la inundación posterior del margen fue extremadamente rápida”, señala a SINC Roger Urgeles, autor principal e investigador en el departamento de Geología Marina del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC).

El estudio, que se ha publicado en Basin Research, se basó en la tecnología sísmica de reflexión 3D en un bloque de 2.700 km² en el margen continental del Ebro. Gracias a esta técnica, los investigadores pudieron ver con gran detalle la morfología del margen continental de hace seis millones de años y cartografiar su red de drenaje, su línea de costa y sus valles fluviales, canales, meandros y terrazas.

Según Urgeles, en las imágenes obtenidas se aprecia que el río Ebro de hace seis millones de años erosionó e incidió hasta 1.300 metros en el margen continental. “Las simulaciones numéricas de transporte fluvial y evolución del drenaje demuestran que el Ebro mesiniense tenía unas dimensiones y una cuenca de drenaje similar a la del Ebro actual”, destaca el experto.

Para los investigadores, el periodo estudiado es “muy particular” en el Mediterráneo porque al cerrarse el Estrecho de Gibraltar el nivel del mar en la cuenca bajó de forma “dramática” y expuso los márgenes continentales a los agentes atmosféricos.

El análisis cuantitativo permitió al equipo de científicos determinar la profundidad real a la que se encontraba esta zona del margen continental durante el Mesiniense. Para ello, se restituyó la posición de la línea de costa mesiniense identificada en los datos sísmicos 3D, con técnicas que permiten sustraer los efectos de la subsidencia termal, la flexura de la corteza y el efecto de compactación de los sedimentos.

“La caída del nivel del mar en esa época y en esta parte de la cuenca mediterránea fue de unos 1.300 metros”, asegura Urgeles. Los resultados permiten también determinar la extensión de los cuerpos clásticos asociados a la bajada del nivel del mar. “Son por tanto de interés para la industria petrolera, puesto que estos cuerpos pueden actuar como reservorio de hidrocarburos”.

Tecnología 3D en exclusiva

La adquisición de datos con esta técnica geofísica –la sísmica de reflexión 3D– está “al alcance de muy pocos grupos de investigación en el mundo”, debido a los altos costes involucrados. Se emplea de forma casi exclusiva en el campo de la exploración petrolera. Estos datos permiten obtener un mapa del paleorrelieve terrestre con una calidad parecida a la de los datos que se obtienen de la superficie del planeta.

El equipo de investigador ha logrado así caracterizar la morfología de los estratos, y la de las discontinuidades. Comparado con las posibilidades de la sísmica de reflexión 2D, tradicionalmente utilizada en la academia, los científicos lo definen como un análisis “mucho más riguroso y detallado” de los procesos sedimentarios del pasado.

Este estudio se basa en un bloque de sísmica de reflexión 3D cedido por la empresa petrolera British Gas, junto con diagrafías (propiedades físicas de los sedimentos atravesados en un sondeo) de un pozo de tres kilómetros de profundidad cedido por esta empresa.

Fuente: Sinc.

domingo, 15 de mayo de 2011

Despliegue por el real instituto y observatorio de la Armada de una red de tres sismómetros de fondo marino en el golfo de Cádiz y mar de Alborán





Fuente: ROA

La mayor actividad sísmica de la región Ibero-Magrebí se concentra en una franja que va aproximadamente desde el meridiano del Cabo de San Vicente al del Cabo de Gata y del paralelo de Sevilla al de Rabat, siendo especialmente notoria en el Golfo de Cádiz y mar de Alborán. Con la finalidad de estudiar dicha sismicidad, el Real Instituto y Observatorio de la Armada ha desplegado diversa instrumentación sísmica en la zona desde que en el año 1898 instalase en San Fernando la primera estación sísmica española. En la actualidad el ROA posee una red de nueve estaciones de Corto Periodo (CP) instaladas en las proximidades del Estrecho y orientadas al estudio de la actividad sísmica en el mismo, y una red de once estaciones sísmica de Banda Ancha (BB), desplegadas en el Sur de la Península, plazas españolas en el Norte de África, y Marruecos, y que están orientadas al estudio de la sismicidad regional y global. Esta red, cuyo despliegue se ha realizado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Mohamed V de Rabat, ha sido designada internacionalmente como “Western Mediterranean” (WM), y posee dos estaciones asociadas instaladas por la Universidad de Évora (UEVO, Portugal).

Con la finalidad de profundizar en el estudio de los sismos cuyo epicentro se sitúa en zonas marinas del Golfo de Cádiz y Mar de Alborán, el ROA propuso al Estado Mayor de la Armada (EMA) el despliegue de una red de tres sismómetros de fondo marino (Ocean Bottom Seismometer, OBS), denominada RED FOMAR, que habían sido adquiridos previamente con financiación proporcionada por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCINN). Dicha propuesta fue aprobada siendo asignado el Patrullero de Altura (P/A) “Vigía” perteneciente a la Armada como buque colaborador de dicho despliegue.

El pasado día 13 Abril, personal del ROA y dos técnicos de la casa fabricante de los OBS, embarcaron en el P/A “Vigía” en el puerto de Málaga, junto con los OBS y el material accesorio, procediendo a la programación, calibración y fondeo de los OBS (figura 1). El día 15, una vez efectuado el despliegue, dicho personal desembarcó en la Estación Naval de Puntales (Cádiz). El citado despliegue se realizó sin novedad alguna, entre otros motivos por el gran apoyo proporcionado por la dotación del P/A “Vigía”.

Las posiciones aproximadas de los puntos de fondeo, así como las localizaciones de las estaciones de la red “Western Mediterranean”, pueden verse en la figura 2. En dicha figura puede verse asimismo la posición del Observatorio Geofísico de la isla de Alborán, desplegado por el ROA a finales de 2009, y que incluye, entre otra instrumentación, un OBS permanente enlazado con la isla por un cable submarino de 2 km de longitud.

Este primer despliegue de la red FOMAR está previsto que sea de unos seis meses de duración, tras los cuales se procederá a recuperar los equipos, volcar los datos, cambiar baterías, calibrar y fondear nuevamente por un nuevo periodo de entre 8 y 12 meses de duración.

Los datos que se adquieran con la Red FOMAR complementarán los adquiridos con la Red “Western Mediterranean”, y contribuirán a diversas iniciativas del ROA, entre ellas los proyectos de investigación ALERT_ES, sobre riesgo sísmico en la zona, y TOPOIBERIA, orientado fundamentalmente a los estudios tectónicos y geodinámicos en la región Ibero-Magrebí. Ambos proyectos son coordinados con otras Instituciones como el CSIC, UCM, UEVO, etc.

Asimismo, al igual que se realiza con los de la red “Western Mediterranean”, los datos que se adquieran serán diseminados en su momento a las principales redes nacionales e internacionales de datos sísmicos (IGN, IRIS, ORFEUS, GEOFON).

Fuente: Ciencia Directa.

sábado, 14 de mayo de 2011

Estudiar los terremotos ayuda a prevenir sus devastadoras consecuencias






El terremoto que ha sacudido la localidad murciana de Lorca tiene su origen en la Falla de Alhama de Murcia, uno de los muchos accidentes tectónicos que forman parte del pasado geológico de la Cordillera Bética. La provincia de Granada cuenta también con un gran número de fallas activas en su territorio. Aunque ambas provincias se sitúan en la confluencia de las placas tectónicas euroasiática y africana, el comportamiento de estas fallas difiere. Así lo ponen de manifiesto los estudios realizados sobre los fenómenos sísmicos y sus causas que afectan al Este y al Sureste de la Península Ibérica.

Texto: Luz Rodríguez Herrera

Tras el fuerte terremoto de Lorca es lógico preguntarse sobre qué puede pasar en la cercana provincia de Granada, considerada una de las zonas sísmicas de la península y donde se han registrado, en el pasado, movimientos sísmicos de graves consecuencia para la población. Para el doctor en Geología, profesor titular de la Universidad de Granada y actualmente profesor de Investigación del CSIC en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, Carlos Sanz de Galdeano, “es diferente lo que hay en la zona de Lorca que lo que hay en Granada. En Lorca son unas grandes fallas de dirección NNE-SSE que llegan prácticamente desde Alicante hasta el Cabo de Gata. En nuestra provincia hay numerosas fallas pero las más activas son sobre todo de dirección NNW-SSE. Los dos juegos de fallas responden a un mismo sistema que viene a acomodar lo que es la compresión entre África y Europa. Las de Lorca, son fallas de desgarre sinistrorso, es decir, de movimiento relativo de los bloques hacia la izquierda; en Granada son fallas normales, con desplazamiento en vertical”.

El profesor Sanz de Galdeano acaba de publicar junto a José A. Peláez (Universidad de Jaén) el libro Fallas activas de la Cordillera Bética (Editorial Universidad de Granada) donde se ofrece un conocimiento general de las fallas activas existentes desde el Levante hasta Cádiz y donde se concentra la mayoría de la actividad sísmica de la Península. En principio, según este experto, los terremotos que se pueden esperar son mucho menores que los que se han producido en Japón, en China o Nueva Zelanda, ya que las fallas en Granada tienen longitudes muy inferiores a las de estos países. Por tanto, la zona de posible ruptura es menor. En el peor de los casos, se pueden esperar terremotos de 6,5 grados o poco más, en la escala de Ritcher. “Lo primero sería distinguir entre magnitud e intensidad. La magnitud está relacionada con la cantidad de energía liberada y la intensidad está además relacionada con la distancia y otras características (como el tipo de roca). En el terremoto de Japón se produjo una elevada liberación de energía que aquí no llegó por la gran distancia. ¿Qué ha pasado en Lorca o en los años 50 en Agadir? Pues que se ha producido un terremoto moderado en magnitud, pero muy cerca, por tanto la intensidad no se ha amortiguado. Desde luego, un terremoto de magnitud superior a 7, en la Cordillera Bética, no es de esperar, pero sí puede provocar destrozos como los que estamos viendo en Murcia”.

La cercanía a la región de Murcia ha provocado que los granadinos se pregunten con inquietud si es posible que los movimientos sísmicos que se están produciendo en esa zona tengan “un efecto rebote” en Granada, a lo que Sanz de Galdeano responde: “Estas fallas, murcianas y granadinas, forman parte del mismo sistema de esfuerzos de la región, geodinámicamente hablando. A veces ocurre que hay un premonitorio o varios que desencadenan el terremoto y luego hay una serie de acomodaciones. Nada impide que en una región no muy lejana, se produzca otro, esto es posible. Hay zonas como la de Granada en las que, estadísticamente, tenía que haberse producido un medio susto. Son tantas las variables que somos incapaces de pronosticar cuándo se producirá”.

Los sectores sísmicos de Granada

En Granada existen cuatro sectores donde se concentran la mayoría de la actividad sísmica de la provincia. Un primer sector abarca a la Vega de Granada, llega a Dúrcal por el sur y a Sierra Arana por el este. Algunas de estas fallas llegan al borde occidental de Sierra Nevada, donde se sitúa el segundo sector. El macizo granadino es un gran anticlinal cortado en ese borde muy bruscamente por numerosas fallas que, a lo largo del tiempo, han producido desplazamientos en la vertical. El tercero se encuentra en el borde sur de la cuenca de Granada en su límite con las sierras de Tejeda y Almijara, lugar donde se produjo el terremoto de Alhama de Granada-Arenas del Rey (1884). El cuarto sector se encuentra en la cuenca de Guadix-Baza, donde se sitúa la Falla de Baza, que se está moviendo desde, al menos, los últimos 8-10 millones de años y que sigue activa.

A pesar de las numerosas investigaciones que se realizan desde tiempo atrás sobre estos fenómenos naturales, los terremotos no se pueden predecir. Para el profesor Sanz de Galdeano “la mayor aportación que podemos hacer los científicos es tener un mejor conocimiento de qué fallas hay, qué terremotos tienen ligados, cómo se mueven. A partir de estos datos se elaboran mapas al respecto. Esto sirve para una mayor prevención, que es la mejor arma ante los terremotos”. Y añade- “para evitar daños de gravedad, hay que contar con una buena construcción, conocer si una zona tiene determinados tipos de rocas y suelos y si está en una zona sísmica y qué grado de riesgo entraña, etc . No se pueden controlar todas las causas de los terremotos, lo mejor por ahora es centrarnos en el conocimiento y aplicar la adecuada prevención”.

Fuente: Andalucía Investiga.

Un océano de magma fundido en una luna de Júpiter


En Io, una de las cuatro lunas del planeta descubiertas por Galileo, hay 400 volcanes activos


Solo dos cuerpos del Sistema Solar, que se sepa, tiene actividad volcánica con erupciones magmáticas: uno es la Tierra, el otro es Io, una de las cuatro lunas de Júpiter descubiertas por Galileo Galilei. Io, de tamaño ligeramente superior a nuestra luna, tiene unos 400 volcanes activos y se produce allí cada año cien veces más magma que en todos los terrestres. Explicar el vulcanismo activo de ese satélite jupiterino ha sido un reto desde que la nave espacial Voyager-1 lo descubrió en 1979 y ahora, gracias a la revisión de los datos obtenidos por otra misión de la NASA, la Galileo, unos científicos afirman tener pruebas que corroboran la mejor teoría: en el interior de Io, bajo la corteza fría, hay un océano de magma fundido, al menos en parte.

Desde luego, no es tarea sencilla determinar la estructura interna de un cuerpo en órbita del lejano Júpiter (588 millones de kilómetros de distancia mínima de la Tierra) y sin sismómetros allí. Khurana y sus colegas explican el último número de la revista Science cómo lo han logrado analizando de nuevo los datos tomados por el magnetómetro que llevaba a bordo la Galileo en cuatro sobrevuelos de Io, pero sobre todo en dos de ellos cumplidos en octubre de 1999 y en febrero de 2000. La nave de la NASA fue lanzada desde Florida en 1989, llegó a Júpiter en 1995 y se puso en órbita; estuvo tomando datos con sus diferentes instrumentos hasta que se dio por finalizada la misión, en 2003, y se enviaron órdenes al artefacto para realizar una maniobra de autodestrucción zambulléndose en la atmósfera jupiterina (evitando así que en el futuro pudiera precipitarse en la superficie de alguna de las lunas y contaminarla).

"El magma caliente de Io es un conductor eléctrico millones de veces mejor que las rocas normales que se encuentran en la superficie terrestres", explica Khurana en un comunicado de la UCLA. "Igual que las ondas emitidas por los detectores de metales que se utilizan en los aeropuertos rebotan contra las monedas que llevas en el bolsillo desvelando su presencia, el campo magnético rotatorio de Júpiter rebota constantemente con las rocas fundidas del interior de Io y la señal del rebote puede ser detectada por un magnétometro instalado en una nave espacial allí". Esas señales eran las que resultaban inexplicables hace una década y ahora, al ser revisadas, desvelan la presencia de una capa de magma en el interior de esa luna con un espesor superior a los 50 kilómetros, y al menos el 20% debe estar fundido.

En la Tierra los volcanes están localizados en zonas concretas, como el llamado anillo de fuego que bordea el Pacífico. En Io, el satélite galileano más cercana a Júpiter, hay volcanes por todos los lados. La temperatura de la lava en la superficie indica que en el interior deben alcanzarse entre 1.250 y 1.450 grados centígrados, señalan los científicos en su artículo en Science.

Lo que condujo a estos investigadores a la revisión de los datos de la Galileo años después de concluir la misión fueron las propiedades de unas rocas llamadas ultramáficas, capaces de transportar corriente eléctrica cuando están fundidas. Son rocas de origen ígneo, es decir, que se forman al enfriarse el magma, explican los expertos de la UCLA. Khurana y sus colegas tuvieron la idea de comprobar si los extraños registros del magnetómetro de la Galileo responderían al flujo de corriente eléctrica en una capa de rocas de este tipo fundidas o parcialmente fundidas en el interior de Io. Y dieron en el clavo: los análisis muestran que pueden ser rocas parecidas a unas ricas en silicatos, hierro y magnesio que se encuentran, por ejemplo, en la isla ártica de Spitsbergen (Noruega).

Fuente: El País.

lunes, 18 de abril de 2011

La Tierra, arrugada por la gravedad

Representación de la Tierra elaborada con los datos del satélite Goce.- ESA




Texto: Alicia Rivera

La Tierra, lejos de ser una esfera perfecta, resulta ser una bola arrugada, con protuberancias y depresiones, cuando se refleja su campo gravitatorio, su gravedad en miles de puntos. Es un nuevo mapa tridimensional de todo el planeta, el de más alta precisión que se ha realizado hasta ahora, y refleja los datos tomados desde el observatorio espacial Goce, de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Para hacerse una idea de la exactitud de esa bola arrugada, el responsable de la misión, Völker Liebig, pone un ejemplo: "Los instrumentos que lleva tienen tal sensibilidad que serían capaces de medir la diferencia de la masa de un gran buque petrolero con y sin un copo de nieve que le cayera". Los científicos de Goce se han reunido recientemente en la Universidad Técnica de Múnich (UTM, Alemania) para recapitular los resultados científicos obtenidos en los primeros 20 meses de funcionamiento en órbita del satélite. La ESA, además, les ha anunciado que se ha aprobado ya la prolongación de la misión, y que el satélite tiene combustible suficiente a bordo para seguir trabajando otros tres años.

"La información que está proporcionando el Goce, midiendo los gradientes verticales de gravedad, es útil en geofísica, en circulación oceánica, en estudios de los hielos del planeta, de los cambios en el nivel del mar, de las corrientes, etcétera; su sensibilidad es tal que distinguimos, por ejemplo, la presencia del lago Vostok oculto profundamente bajo el hielo antártico", señaló en Múnich el científico alemán de la UTM Reiner Rummel, considerado el padre de esta misión.

A menudo, se piensa que la fuerza de la gravedad tiene un valor constante en la superficie terrestre (aceleración de 9,8 metros por segundo al cuadrado), pero esto solo sería cierto si fuera una esfera perfecta con una distribución uniforme de capas de material en su interior. No es así. La rotación del planeta lo aplana por los polos (el radio es 21 kilómetros mayor en el ecuador que en los polos) debido a la fuerza centrífuga, y la variedad de su topografía se distingue a simple vista (desde los picos de las montañas más altas hasta las fosas marinas más profundas hay una diferencia de unos 20 kilómetros).

Tampoco la corteza y el manto de su interior son uniformes. Todo esto hace mella en el campo gravitatorio y sus diferencias se reflejan en el modelo de alta precisión que se ha hecho con los datos del Goce. El satélite, de poco más de una tonelada, se lanzó en marzo de 2009 y está en órbita casi polar de la Tierra, a una altura de 254,9 kilómetros que se mantiene con la extremada precisión necesaria, destacaron los investigadores en la reunión de Múnich. La anomalía que se registró a bordo el pasado verano y que impidió obtener datos durante julio y agosto se solventó completamente, señalaron.

"El Goce lleva sensores cien veces más sensibles que cualquier acelerómetro que se haya utilizado en el espacio anteriormente", explicó Rune Floberghangen, experto de la ESA, quien recordó que la revista Nature, a finales de 2010, pronosticó que los resultados de la misión estarían entre los avances científicos más significativos de este año. El satélite lleva seis acelerómetros y equipos GPS, con lo que logra una precisión de las medidas de uno a dos centímetros verticalmente y una resolución espacial de 100 kilómetros en la superficie terrestre.

¿Sobre qué referencia se miden las mareas? ¿Y las alturas topográficas? ¿Y los cambios del nivel del mar? El Goce sirve para obtener el geoide de alta precisión que sirva de referencia, y resulta de gran utilidad porque, como señaló Roland Pail, de la UTM, por poner un par de ejemplos, actualmente hay discrepancias de altura de las mareas de hasta dos metros entre unas mediciones y otras, y conviven hasta 200 sistemas diferentes -nacionales y regionales- de medidas.

El geoide, definido por el campo gravitatorio terrestre, es una superficie de igual potencial gravitatorio y su representación es precisamente esa Tierra arrugada resultante de los datos del satélite. "Es una referencia básica para oceanografía, como una referencia consistente de nivel global", recordó Rummel en la reunión científica de Múnich, a la que EL PAÍS asistió por invitación de la ESA.

Este geoide sirve, por ejemplo, para unificar a escala planetaria los datos oceánicos. "Si el océano estuviera estático, el nivel del mar coincidiría con el geoide, pero no es así, y la circulación oceánica está asociada a pequeñas variaciones de la superficie respecto a esa referencia. Por eso Goce nos permite topografiar la dinámica oceánica, incluidas las corrientes", señaló el científico Rory Bingham, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido).

El estudio de la tierra firme y su topografía, así como los hielos del planeta, también se benefician de estos datos detallados. E incluso del subsuelo aflora información, porque no toda la materia interior del planeta es igual y las diferencias se manifiestan en el gradiente gravitatorio: el magma bajo los volcanes o las placas tectónicas y sus zonas de deslizamiento o presión, que pueden provocar terremotos, son accesibles con el Goce.

La bola arrugada del geoide terrestre presenta unas protuberancias que corresponden a zonas de campo gravitatorio máximo, y se distinguen en Sudamérica, el Himalaya, el norte de África y la Antártida. La depresión más notable destaca como un pozo azulado en este modelo y está situada en el océano Índico, debida a la distribución interior de masas, explicó Roland Pail, de la UTM. "Goce está proporcionando los mejores datos de gravedad terrestre jamás logrados y, además, su resolución y precisión van a mejorar a medida que continúe la misión", señaló.

El Goce mide 5,3 metros de longitud por un metro de diámetro y va recubierto de paneles solares. En su construcción y desarrollo participaron empresas y equipos científicos de varios países europeos, aunque no españoles, pero sí que están trabajando en los análisis de datos expertos de la Universidad de Vigo, del Instituto Cartográfico de Cataluña y de la Universidad Politécnica de Cataluña, que asistieron a la reunión de Múnich.

El coste de la misión Goce asciende a 350 millones de euros y sus responsables combinan la información sobre la alta tecnología invertida en este satélite científico con un lógico homenaje al sabio que estableció los principios básicos de la gravitación universal: "Todo cuerpo atrae a otro cuerpo con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos" (Isaac Newton).

Fuente: El País.

sábado, 9 de abril de 2011

Geología - Tres14











1816 se conoce como el año sin verano. En Irlanda una helada arruinó la cosecha de patatas y en Nueva York los pájaros caían muertos del frío. La causa fue la erupción del volcán del monte Tambora de Indonesia. El dióxido de azufre que escupió a la atmósfera se combinó con agua y acabó convertido en ácido sulfúrico. Una capa de este ácido evitó que llegara toda la energía del Sol y las temperaturas bajaron. Pero a lo largo de la Historia, los volcanes y los terremotos no han sido sólo causas de destrucción. Sin ellos, sin los flujos de energía que llegan desde el centro de la Tierra, no habría vida en nuestro planeta, pero ¿por qué? tres14 entrevista a Francisco Anguita, profesor de Geología Planetaria de la Universidad Complutense de Madrid, que nos explica los enigmas que se esconden bajo nuestros pies.

Fuente: Tres14, RTVE.

martes, 15 de marzo de 2011

El seísmo desplaza a Japón cuatro metros





El terremoto que sacudió Japón el viernes pasado ha sido tan violento que ha desplazado al país hacia el este, además de modificar el eje de la tierra.

Los datos facilitados por más de mil estaciones de GPS de la red japonesa Geonet -la mayor del mundo- muestran que la línea costera más cercana al epicentro, en el noreste del país, ha avanzado cuatro metros hacia el oriente (es decir, en dirección a Estados Unidos). En esa zona, señalan los expertos, Japón es más ancho que antes. En el resto del litoral, el desplazamiento ha sido mucho menor.

Como consecuencia inmediata, señalan los expertos, tanto los mapas de carreteras como los catastros deberán ser modificados. Lo mismo sucede con las cartas naúticas, ya que la profundidad de las aguas costeras ha cambiado.

Las autoridades japonesas han propuesto elevar la magnitud del terremoto de 8,9 a 9 grados, lo que convertiría al seísmo en el quinto mayor registrado en el mundo desde que existen instrumentos de medida.

Además, el temblor ha tenido consecuencias planetarias: el eje de la tierra se ha desplazado 6,5 pulgadas (16,7 centímetros) y aceleró el movimiento de rotación, acortando la duración del día en 1,8 millonésimas de segundo. No es algo inédito: el terremoto de Chile del año pasado, de una magnitud de 8,8, movió el eje unos 7,6 centímetros y acortó el día 1,26 millonésimas de segundo. Y el terremoto de Sumatra en 2004 lo hizo en 6,8 millonésimas de segundo.

El desplazamiento de Japón hacia el este se deriva del reajuste de dos placas tectónicas: la del Pacífico y la Norteamericana, donde se asienta Japón. El terremoto fue provocado por un violento movimiento de la placa del Pacífico, que se desplaza hacia el oeste unos nueve centímetros al año y está incrustada por debajo de la placa Norteamericana. La sacudida ocasionó la brusca elevación de la placa de Norteamérica y el movimiento de grandes masas oceánicas, que derivaron en el tsunami posterior.



Gracias a los datos del Departamento de Estudios Geológicos de los Estados Unidos (USGS ) se ha podido realizar este impresionante vídeo que muestra los terremotos y replicas que han sucedido en Japón desde el pasado 9 de marzo hasta hoy día 14.

Cada segundo representa aproximadamente una hora y cada punto rojo un temblor con el número en la escala Richter. En las primeras horas, parece que no sucede nada (o más bien, hay terremotos en otras partes del mundo), pero es el 9 de marzo cuando comienza "el baile". Y tras una aparente calma llega el "Big one"... el gran desastre (minuto 1:17). Una "calma chicha antesala de la gran tormenta".

Fuente: El País; USGS (Departamento de Estudios Geológicos de los Estados Unidos).

sábado, 19 de febrero de 2011

¿Cuántas personas pueden vivir en el planeta Tierra? (3)





En un horizonte especial, el naturalista Sir David Attenborough investiga si el mundo se encamina hacia una crisis de población.

En su larga carrera, Sir David ha visto la población humana, más del doble de 2,5 millones de personas en 1950 a casi siete millones. Se reflexiona sobre los profundos efectos de este rápido crecimiento, tanto en los seres humanos y el medio ambiente.

Aunque gran parte del crecimiento previsto de la población humana es probable que provenga de los países en desarrollo, es el estilo de vida disfrutado por muchos en Occidente, que tiene el mayor impacto en el planeta. Algunos expertos afirman que en los consumidores del Reino Unido el uso tanto como dos veces y media su cuota justa de los recursos de la Tierra.

Sir David examina si es deber de los individuos a comprometerse no sólo a las familias más pequeñas, pero para cambiar la manera de vivir por el bien de la humanidad y el planeta Tierra.

Fuente: Programa emitido por la BBC.

sábado, 15 de enero de 2011

Futuro salvaje, dentro de 5 millones de años (1)



En este primer Episodio, han pasado 5 Millones de años. La especie humana se ha extinguido y la tierra está cubierta de hielos eternos. ¿Han encontrado los seres vivos una forma de sobrevivir en estas duras condiciones climáticas? Y si es así, ¿De qué manera? Descúbrelo en Futuro Salvaje Dentro de 5 Millones de Años.

Futuro Salvaje explora la evolución de nuestro mundo y sus criaturas en tres periodos diferentes del futuro: Dentro de 5, 100 y 200 Millones de años. Déjate maravillar por las espectaculares imágenes de un grupo de especies de futuristica forma y un paisaje en constante cambio. Basándose en solidas teorías de la evolución y la biología proporcionadas por un grupo de eminentes científicos y utilizando las últimas técnicas en animación, Futuro Salvaje recrea un mundo del futuro.

sábado, 8 de enero de 2011

Investigadores del Jardín Botánico de Córdoba publican la revisión más completa sobre la flora carbonífera en España.

Fósil vegetal Neuropteris Guadiatensis, de la colección del Jardín Botánico de Córdoba.





Texto: Lucrecia Hevia.

Hace entre 355 y 295 millones de años poblaron la península numerosas especies vegetales. Aquellas especies se conocen como flora carbonífera, y hoy se conservan como fósiles ligados principalmente a las zonas mineras. Carmen Álvarez Vázquez y Roberto Wagner, en el Jardín Botánico de Córdoba, custodian, analizan, estudian y amplían la colección de fósiles vegetales, de este periodo geológico, más importante de toda la península ibérica ("y probablemente de Europa", apunta la profesora Álvarez).

Ellos son los dos máximos especialistas en la materia en España y han publicado la revisión bibliográfica más completa hecha hasta ahora sobre la flora carbonífera en la península, que abarca 74 yacimientos (entre cuencas y yacimientos puntuales). Gracias a la colección del Botánico, que cuenta con más de 100.000 ejemplares, "y a la biblioteca especializada con la que contamos (más de 10.000 separatas, libros y monografías especializadas)", han recopilado todas las referencias sobre el tema en un solo trabajo: desde la primera cita de un ingeniero de minas, datada en 1874, hasta las últimas investigaciones llevadas a cabo.

"Hemos cogido todo lo que los investigadores han ido haciendo, lo hemos situado en su contexto histórico, geológico y lo hemos cotejado con el material que nosotros tenemos. Va a ser una referencia no sólo para los paleobotánicos españoles, sino para los investigadores extranjeros o para los estudios tectónicos y estratigráficos", asegura.

Sin embargo, para llegar hasta aquí, han tenido que pasar mucho años. Una disciplina minoritaria y vocacional como es la Paleobotánica, no llega con seriedad a España hasta los años 50. "En países como Inglaterra, la República Checa o Alemania hay una tradición de estudio en este tema, pero no en España". Es Roberto Wagner, holandés, y su profesor Josephus Jongmans, quienes se trasladan a la Península y comienzan los primeros estudios modernos. Ahora, el profesor Wagner con 83 años y Carmen Álvarez Vázquez, resumen todo este esfuerzo en un solo trabajo. "Se han hecho muchas colectas de material, a lo largo de los años desde la creación del Jardín Botánico, pero el germen de toda esta labor y de la colección hay que agradecérselo al profesor Wagner", asegura Carmen.

Afinando periodos geológicos

Ahora, el trabajo de estos dos paleobotánicos, los únicos especialistas en España en el Periodo Carbonífero, ayudará, entre otras cosas, a situar las floras carboníferas con más precisión. De hecho, "hemos ajustado algunas edades, sobre todo en la Cordillera Cantábrica. Estamos afinando los periodos lo más posible en el campo de la flora fósil. En algunos casos, son ajustes de 2 ó 3 millones de años, lo que para nosotros no es tanto", aclara la profesora Álvarez. Es el caso de las cuencas andaluzas de Guadalcanal y Valdeviar, que han situado en una nueva zona florística al final del Carbonífero, es decir, una zona donde determinadas especies predominaban durante un periodo de tiempo, "lo que nos ha ayudado a un ajuste de edad en estas cuencas".

Carmen Álvarez, que vino desde Asturias hasta Córdoba atraída por la biblioteca "fabulosa" con la que contaba el Botánico en esta materia, cree en la belleza y utilidad de su trabajo. "Trabajamos con especies extintas, bonitas pero extrañas". Son los dinosaurios de la flora y suponen "un patrimonio que hay que cuidar y preservar", afirma. En una disciplina que cuenta con dos decenas de especialistas de todos los periodos en toda España, "lo importante ahora, además de investigar, es conservar las colecciones, sobre todo con la que contamos nosotros", comenta, "porque creo que este es un saber que de alguna manera se mantiene latente en espera de que, en un periodo de bonanza, vuelva a resurgir en España y a suscitar el interés que merece".

Mientras tanto, ellos, Roberto Wagner y Carmen Álvarez, seguirán ejerciendo de custodios de estos fósiles que esconden los secretos de la vegetación en la Península desde hace 355 millones de años.

Referencia bibliográfica:

Wagner, Robert H., Álvarez-Vázquez, Carmen 2010. The Carboniferous floras of the Iberian Peninsula: A synthesis with geological connotations. Review of Palaeobotany and Palynology, 162, 239-324.

Fuente: Andalucía Investiga; Jardín Botánico de Córdoba.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Venus nos alerta sobre las consecuencias de la geoingeniería


"Por fin se ha encontrado una explicación científica para la misteriosa capa de dióxido de azufre que se extiende a gran altitud en la atmósfera de Venus. Además de proporcionar más información sobre este planeta, nos advierte de los riesgos de la inyección de sulfuros en nuestra atmósfera como posible medida para mitigar el cambio climático".







Por fin se ha encontrado una explicación científica para la misteriosa capa de dióxido de azufre que se extiende a gran altitud en la atmósfera de Venus. Además de proporcionar más información sobre este planeta, nos advierte de los riesgos de la inyección de sulfuros en nuestra atmósfera como posible medida para mitigar el cambio climático.

Venus está cubierto por nubes de ácido sulfúrico que nos impiden observar su superficie. Las nubes se forman entre los 50 y los 70 km de altitud, cuando el dióxido de azufre procedente de los volcanes se combina con vapor de agua para formar gotas de ácido sulfúrico. Cualquier resto de dióxido de azufre a más de 70 km de altitud sería destruido rápidamente por la intensa radiación solar.
Es por este motivo que cuando la sonda Venus Express de la ESA descubrió en el año 2008 una capa de dióxido de azufre entre los 90 y los 110 km de altitud, la comunidad científica se quedó atónita. ¿De dónde procedía ese dióxido de azufre?

Recientemente, las simulaciones realizadas por Xi Zhang, del Instituto Tecnológico de California, Estados Unidos, y por sus compañeros de América, Francia y Taiwán muestran que algunas gotas de ácido sulfúrico podrían evaporarse a gran altitud, dando lugar a ácido sulfúrico gaseoso que sería disociado por la radiación solar, liberando nuevamente moléculas de dióxido de azufre.

“No esperábamos encontrar esta capa de sulfuros a gran altitud, pero ahora somos capaces de encontrar una explicación”, explica Håkan Svedhem, Científico del Proyecto Venus Express para la ESA.

“De todas formas, estos descubrimientos indican que el ciclo atmosférico del azufre es mucho más complicado de lo que se creía”.

Estas conclusiones nos permiten comprender mejor la dinámica atmosférica de Venus, pero también nos advierten de que ciertos mecanismos para mitigar el cambio climático en la Tierra podrían no ser tan efectivos como se pensaba inicialmente.

El ganador del premio Nobel Paul Crutzen propuso recientemente inyectar grandes cantidades de dióxido de azufre en la atmósfera terrestre, a unos 20 km de altitud, para contrarrestar el calentamiento global producido por los gases de efecto invernadero.

Su propuesta se basa en la observación de grandes erupciones volcánicas, en particular de la erupción en el año 1991 del Monte Pinatubo en Filipinas, que inyectó una gran cantidad de dióxido de azufre en la atmósfera. Al alcanzar los 20 km de altitud, el gas formó pequeñas gotas de ácido sulfúrico concentrado, similares a las que se observan en Venus, que se distribuyeron por toda la Tierra. Las gotas formaron una especie de neblina que reflejaba parte de la radiación solar hacia el espacio, reduciendo la temperatura del planeta en unos 0.5°C.

Sin embargo, los estudios sobre la evaporación del ácido sulfúrico en Venus sugieren que esta propuesta para enfriar nuestro planeta podría no ser tan efectiva como se pensaba inicialmente, ya que se desconoce a qué velocidad la neblina protectora se transformaría de nuevo en ácido sulfúrico gaseoso, que es transparente y puede ser atravesado por la radiación solar.

“Debemos estudiar en detalle las consecuencias potenciales de una capa artificial de sulfuros en la atmósfera terrestre”, comenta Jean-Loup Bertaux, de la Universidad de Versailles-Saint-Quentin, Francia, Investigador Principal del sensor SPICAV a bordo de Venus Express. “Venus presenta una enorme capa de sulfuros en su atmósfera, por lo que todo lo que aprendamos sobre nuestro planeta vecino podría ser aplicable a la geoingeniería de nuestro planeta”.

De hecho, la naturaleza ya está realizando el experimento por nosotros, y Venus Express nos permite conocer los resultados sin necesidad de experimentar con nuestro propio planeta.

Fuente: ESA (European Space Agency)

jueves, 5 de agosto de 2010

El árbol genealógico humano (2)






Un experimento llevado a cabo en el 2009, en una calle en la ciudad mas cosmopolita del mundo, Nueva York. Empieza en Africa con el amanecer de la humanidad. Viaja a traves de epicas sequias y Eras de Hielo y culmina cuando llegamos a los confines de la Tierra. con el ADN revelaremos como todos estamos conectados por el Arbol Genealogico Humano.

Analizan, en Río Tinto, la habitabilidad de Marte




Un experimento, realizado sobre bacterias terrestres que habitan en la cuenca del Río Tinto (Huelva), revela que éstas son capaces de sobrevivir bajo las restrictivas condiciones del planeta rojo. Se trata de uno de los estudios preparatorios para el viaje de la sonda Mars Science Laboratory, que estudiará en 2011 la presencia de rastros de vida y habitabilidad de Marte.

El trabajo ha empleado organismos y muestras extraídos de la cuenca del río Tinto por su similitud al ecosistema marciano. La investigación se enmarca en el contexto de las futuras misiones de la NASA y la ESA en el planeta vecino. La radiación en Marte es muy alta, lo cual genera mucho estrés oxidativo que parece impedir la vida en la superficie. Los expertos querían saber si, bajo la protección que ofrece el subsuelo, ésta sería posible.


Los datos que han facilitado las sondas que han viajado a Marte han revelado el alto contenido de minerales de hierro en el planeta. Por ello, a la hora de elegir un ser vivo terrestre con el que realizar pruebas de habitabilidad, los investigadores se decantaron por bacterias quimiolitotrofas, muy relacionadas con el ciclo del hierro. Se desarrollaron pequeñas pastillas de minerales de hierro que simulaban polvo superficial marciano (regolito), que se depositaron encima de las bacterias.

Tras ello, las bacterias fueron sometidas a condiciones muy restrictivas, similares a las marcianas: presiones de 7 milibares, temperaturas que superaban los 170 grados centígrados y condiciones relativas con alta presencia de rayos UV.

Los análisis arrojaron altos niveles de supervivencia. Tras un periodo de exposición largo, las supervivencias de bacterias se situaban por encima del 35 por ciento cuando éstas estaban protegidas por una capa de subsuelo escasa, de tan sólo dos milímetros. Cuando se aumentó la capa protectora a 5 milímetros, los niveles de supervivencia llegaron al 40 por ciento y, al repetirse el experimento con periodos más cortos, se alcanzó el 50 por ciento.

Fuente: Investigación y Ciencia.

miércoles, 28 de julio de 2010

El Arbol Genealogico Humano. (1).






Un experimento llevado a cabo en el 2009, en una calle en la ciudad mas cosmopolita del mundo, Nueva York. Empieza en Africa con el amanecer de la humanidad. Viaja a traves de epicas sequias y Eras de Hielo y culmina cuando llegamos a los confines de la Tierra. con el ADN revelaremos como todos estamos conectados por el Arbol Genealogico Humano.

jueves, 22 de julio de 2010

El agua alteró toda la orografía del antiguo Marte





29 junio 2010
Marte pudo haber presentado condiciones favorables para albergar vida en algún momento de su historia. El minucioso estudio de los minerales hallados en el interior de varios cráteres indican que el agua se encontraba por todas partes, no sólo en las tierras altas del sur, sino también bajo las llanuras del norte.

La sonda de la ESA Mars Express y la de la NASA Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) han descubierto silicatos hidratados en las llanuras que se extienden en el hemisferio norte del Planeta Rojo, lo que indica que hace tiempo hubo agua en la región.


El cráter Lyot y la ubicación de los minerales hidratados
El satélite europeo ya había descubierto miles de pequeños afloramientos de minerales hidratados en el hemisferio sur, que demuestran la presencia y la acción del agua. La mayoría de ellos son arcillas hidratadas conocidas como filosilicatos, cuya presencia sugiere que el hemisferio sur fue mucho más cálido y húmedo de lo que es hoy en día.

De todas formas, hasta la semana pasada, no se habían detectado silicatos hidratados en las llanuras del norte, cubiertas por gruesas capas de lava y de sedimentos que pueden alcanzar varios kilómetros de espesor, dificultando la caracterización del lecho subyacente.

Los primeros indicios de la existencia de silicatos hidratados bajo las llanuras del norte fueron detectados por el sensor OMEGA instalado a bordo de la sonda europea Mars Express. No obstante, los afloramientos eran muy pequeños y requerían observaciones más detalladas para poder confirmar definitivamente su presencia. El equipo a cargo de OMEGA solicitó datos de la zona de más resolución, obtenidos por un sensor embarcado en la sonda MRO de la NASA.


Imagen coloreada de Marte, resaltando el cráter Lyot
Esta investigación se centró en 91 cráteres de impacto de un tamaño considerable, en los que los asteroides habían creado un hoyo lo suficientemente profundo como para dejar a la vista la antigua corteza marciana. Según se publicó la semana pasada en la revista Science, al menos nueve de estos cráteres contenían filosilicatos u otros silicatos hidratados.

Estos minerales, que se formaron en un entorno húmedo, bien en superficie o bajo tierra, eran idénticos a los que habían sido detectados en el hemisferio sur.

“Ahora podemos determinar que el agua líquida alteró la totalidad del planeta hace unos cuatro mil millones de años”, explica John Carter, de la Universidad de París y autor principal del artículo.

Con los pocos datos obtenidos en esta serie dispersa de cráteres, resulta muy difícil sacar conclusiones sobre cómo era el antiguo Marte, aunque la naturaleza y la ubicación de estos minerales aporta algunas pistas muy interesantes.

Fuente: ESA (European Space Agency).

miércoles, 14 de julio de 2010

Getting Under the Surface










With many questions still unanswered about the oil spill in the Gulf of Mexico, Earth Institute staff have been providing perspective to the public and press on many aspects, from the spill’s magnitude and spread, to the technologies available to abate it, and its long-term policy implications. Marine geophysicist Tim Crone was one of the first to openly question official estimates of the oil’s rate of flow (first on NPR, then in a New York Times op-ed)–and those estimates have since climbed accordingly. Then, writing for CNN.com, deep-sea oceanographer Andreas Thurnherr helped introduce the grim idea that the oil could be spreading not just on the surface, but in difficult-to-track undersea plumes–a scenario now also confirmed. Proposals for halting the flow have gone all the way to planting a nuclear bomb on the seafloor–an idea discussed (and savaged) by oil geophysicist Roger N. Anderson, with public radio host Leonard Lopate. As Earth Institute executive director Steve Cohen told a BBC reporter: “Probably [this] will go down in history as the worst environmental disaster that America has ever had.” Beyond the glare of media, many Earth Institute scientists now are starting up research projects to measure the spill and its effects, and they expect to be in the Gulf during coming months. Stay tuned.

Fuente: Earth Institute, Columbia University

lunes, 14 de junio de 2010

El Bajo de las Gerardias

En el archipiélago Chinijo, al norte de la isla canaria de Lanzarote, unos investigadores han descubierto lo que parecen ser enormes colonias de un tipo de coral conocido como gerardia.



Por Eva van den Berg
Fotografías de Jordi Chías y Rogelio Herrera

El descubrimiento del monte submarino bautizado con el nombre de Bajo de las Gerardias sucedió por casualidad a mediados de los años noventa, cuando Rafael Herrero, operador de cámara y realizador de filmaciones submarinas, se hallaba grabando un vídeo para la Secretaría de Pesca del Gobierno de España en la Reserva Marina de Isla Graciosa e Islotes del Norte de Lanzarote. Un día, unos pescadores le hablaron de un lugar donde las líneas de pesca solían enredarse. Y no sólo eso: cuando izaban las mallas, siempre encontraban una especie de «arbolitos» enganchados a ellas.

Fuente: National Geographic.