
Los nuevos institutos altamente competitivos, frente a los graves defectos del sistema
Los nuevos institutos de investigación altamente competitivos y el éxito del sistema, flexible y orientado a la ciencia de alta calidad, de algunas comunidades autónomas, especialmente Cataluña, son los ejes de avance que destaca un largo análisis de la revista estadounidense Science sobre el sistema español de I+D. El incremento de la inversión en ciencia en las últimas dos décadas y el correspondiente crecimiento de la propia comunidad científica también son argumentos para el optimismo. En el aspecto crítico, Science menciona la reciente reducción presupuestaria, la excesiva fragmentación de los programas de investigación, con baja financiación cada uno, una "universidad saturada con funcionarios orientados a la docencia en lugar de a la investigación original" y, en general, el rígido sistema funcionarial de los científicos.
El CRG y algunos otros institutos de similares características, como el Centro Nacional de Investigación Oncológicas (CNIO), o el CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares), ambos en Madrid, son los ejemplos que destaca, como novedades positivas en el sistema español de ciencia, el análisis firmado por Alaina G.Levine. También se señalan las buenas perspectivas del Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias (Biogune) , del País Vasco. La creciente financiación de algunas comunidades autónomas para estas nuevas instituciones, las aportaciones de fundaciones privadas, su capacidad de captar recursos privados, la agilidad en la contratación de investigadores, muchos de ellos extranjeros, son claves destacadas de los recientes avances de la ciencia española con los nuevos centros de alto nivel.

Science dedica buena parte del análisis sobre España a los científicos extranjeros que se han incorporado a trabajar en su sistema de ciencia, a los estímulos que han considerado (como el dinamismo del sistema en sus centros) y las dificultades de los centros tradicionales. Es el caso del austríaco Erwin Wagner, director de Biología Celular del Cáncer en el CNIO: "La gente está aquí muy motivada. Es algo nuevo y el personal entusiasmado".
Science recuerda que la inversión de España en I+D es actualmente del 1,35% del PIB, frente a un 0,6% hace 20 años, lo que supone un crecimiento muy notable, teniendo en cuenta el estancamiento de la inversión europea. Mas-Colell advierte en el artículo que el sistema español de i+D "es frágil" y que el país no se puede permitir retroceder durante el período de crisis financiera. "Es imperativo que la política científica sea selectiva y centre los recursos en instituciones que ya han mostrado que puede competir internacionalmente", dice este economista catalán. Los lideres deben resistir la tentación de reducir el apoyo financiero a estos bienes estratégicos nacionales y la solución está en un sistema publico/privado enfocado en la excelencia.

El análisis de Science hace referencia al anteproyecto de Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, que, según la ministra Cristina Garmendia puede proporcional "un nuevo modelo" de I+D. Entre otros puntos, señala el análisis, la ley establece una nueva agencia española de investigación e incentiva las actividades empresariales a nivel de las comunidades autónoma y del Estado. Petriz destaca la Estrategia Nacional de Innovación, en la que "las iniciativas estatales para el desarrollo de la innovación se coordinarán con las políticas de innovación adoptadas por las comunidades autónomas".
Las perspectivas son optimistas: "La metamorfosis de España en un líder científico internacional es posible". Pero hay condiciones. El análisis de Levine concluye citando a Mas-Colell: "La clave para dar el siguiente paso positivo en la reforma del sistema español de investigación es que sea más abierto de lo que es ahora". En el panorama actual es relativamente pequeño el número de institutos y centros de investigación que contratan líderes científicos de todo el mundo, destaca el economista catalán. La mayor parte del sistema académico es muy tradicional, muy cerrado y resulta difícil para los no españoles entrar en él. "Hay un límite a lo que España puede lograr si el sistema no se abre", concluye Mas-Colell.
Fuente: El País.
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